LACTANCIA MATERNA FAVORECERIA PERDIDA DE PESO

junio 15, 2009

La lactancia materna, entre otros beneficios, favorece la pérdida de peso después del parto. La falta de lactancia materna durante los primeros meses es uno de los factores que impide esa pérdida e incluso favorece un aumento de hasta 5 kilos, el efecto es mayor cuando se acompaña de actividad física y alimentación adecuada.

Diversos especialistas recordaron que es común que -durante el embarazo- se ganen entre 11 y 12 kilogramos de peso, los cuales deben perderse en los siguientes nueve meses después del parto.

Y, justamente, la falta de lactancia materna durante los primeros meses es uno de los factores que impide esa pérdida e incluso favorece un aumento de hasta cinco kilos, el efecto es mayor cuando se acompaña de actividad física y alimentación adecuada.

Detalló que el aumento de peso durante el embarazo se debe al crecimiento del bebé, así como a la ganancia de tejido adiposo, el cual se pierde con la lactancia, y de no disminuirse durante los siguientes 16 meses, la mujer tiene riesgo de desarrollar obesidad 15 años después.

La doctora Teresita González de Cossío Martínez, investigadora mexicana, destacó la importancia de la lactancia materna para evitar el sobrepeso y obesidad, toda vez que este problema afecta a 71% de las mujeres mexicanas y se observa una tasa de crecimiento anual de 1.4 puntos porcentuales.

El doctor Gabriel Cortés Gallo, de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud, destacó que ante la importancia de la lactancia materna, no sólo para prevenir sobrepeso y obesidad en las mujeres, sino en la nutrición infantil, están en marcha diferentes estrategias encaminadas a su promoción, como el Hospital Amigo del Niño y de la Madre, la aplicación del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna y la promoción en hospitales públicos.

Fuente: NeoMundo.com.ar

Marca y Comparte

Anuncios

DIETA PARA EL HIPOTIROIDISMO

junio 10, 2009

El hipotiroidismo es una enfermedad que afecta directamente al metabolismo de nuestro cuerpo, pero.. ¿Cómo?

El hipotiroidismo hace que todo funcione mas despacio en nuestro cuerpo, lo que supone una reducción importante en nuestro gasto diario de energía por lo que las personas que lo padecen tienden a engordar. De hecho el sobrepeso suele ser una de las principales preocupaciones de las personas que padecen hipotiroidismo. No obstante, al funcionar todo más despacio, existen muchos otros síntomas que mencionábamos en el artículo anterior, como el estreñimiento, cansancio, etc.

Acompañando los tratamientos para el hipotiroidismo convencionales con una alimentación adecuada y haciendo ejercicio físico podemos paliar los efectos del hipotiroidismo, adelgazar y mejorar nuestras condiciones de vida para llevar una vida lo mas normal posible.

A la hora de preparar una dieta para el hipotiroidismo has de saber que hay alimentos que te van a ir bien y otros que debes evitar.

Alimentos adecuados para enfermos de hipotiroidismo

Van a ser alimentos ADECUADOS todos aquellos que incrementan la producción de tiroxina, llamados también alimentos hipertiroidales, es decir, aquellos que producen un incremento de la producción de la tiroides. Estarían en éste grupo aquellos alimentos con mucho contenido en yodo.

Entre los principales alimentos ricos en yodo tenemos: el ajo, la avena, el coco, la avellana, las fresas, soja, girasol, lentejas, tomates, manzanas, mangos, dátiles, pistachos, anacardos, nueces del Brasil, piñas, guisantes, almendras, albaricoques, espinacas, habas o maíz.

Pero no son los únicos, tenemos también..

  • Hierbas o especies que estimulan la producción de hormonas tiroideas: Hinojo, hisopo, hiedra terrestre, ginseng, canela.
  • Algas marinas: la mayoría contienen mucho yodo, especialmente la especie Fucus vesiculosus.
  • Entre los alimentos animales más ricos en yodo se encuentra el marisco.

Alimentos inadecuados para enfermos de hipotiroidismo

Van a ser alimentos INADECUADOS todos aquellos que disminuyen la producción de tiroxina, los denominados alimentos bociógenos. Entre todos ellos destacan:

Plantas ricas en ácidos cafeico y clorogénico

  • Los alimentos de la familia de las crucíferas: Todos estos miembros contienen componentes naturales que disminuyen la producción de hormonas tiroideas, fundamentalmente porque inhiben la absorción del yodo.
  • Col posee ácidos cafeico y clorogénico que le confieren propiedades antitiroidales.
  • Rábano, otro miembro de la familia de las crucíferas que contribuye a disminuir la producción de hormonas.
  • Coles de Bruselas: Por su contenido en ácido cafeico puede contribuir a la disminución de la tirosina.
  • Legumbres: Los cacahuetes también son muy ricos en ácidos clorogénico y cafeico.

Otras plantas ricas en ácido cafeico son: El apio, las naranjas, los limones, las calabazas, los higos, o la lechuga

Otras plantas ricas en ácido clorogénico son : Los pimientos, los pepinos, las zanahorias, aguacates, ciruelas, berenjenas, melocotones, o trigo.

Plantas ricas en ácido elágico

  • Frutos carnosos, la granada o la uva que poseen un elevado contenido en ácido elágico que disminuye la producción de hormonas tiroideas.
  • Frutos secos: las castañas o las nueces, también muy ricos en ácido elágico.

Plantas ricas en ácido rosmarínico

Hierbas comestibles: La Borraja, es una de las plantas más ricas en ácido rosmarínico, un componente que posee propiedades antihipertiroideas.

Plantas ricas en litio

Entre todas destacaremos: las cebollas, los espárragos, las endivias, los melones, el perejil, las patatas o las uvas.

Fuente: Latinsalud.com

Marca y Comparte


LA CRISIS ECONÓMICA ENGORDA

abril 12, 2009

La ansiedad e incertidumbre que provoca la crisis en la población aumenta el número de obesos en España. En torno al 90 por ciento de la población española reconoce que consume los alimentos que más le apetecen.

La ansiedad e incertidumbre que provoca la crisis en la población aumenta el número de obesos en España, ya que muchas de las personas que han perdido su trabajo o temen perderlo se refugian en la comida de manera desesperada, según señala el psicólogo Ricardo Ros en su libro ‘El viaje decisivo’.

Este experto apuntó que es un acto en cadena, ya que “escuchan una noticia alarmante sobre la situación económica o piensan en la posibilidad de perder su empleo, se sienten ansiosos y estresados, comen compulsivamente y engordan“.

Este “miedo atroz” a un futuro incierto que lleva a la persona a comer cualquier cosa se debe, según explicó Ros, a que se confunde la angustia o estrés con la sensación de hambre. “Esto les lleva a saciar esa sensación comiendo, con constantes idas y venidas al frigorífico”.

“Es como si su vida en relación con la comida dependiera más de los indicadores externos, una mala noticia económica o un anuncio de un descuento al pedir dos pizzas, que de su propia voluntad o indicador interno de hambre real”, indicó.

En torno al 90 por ciento de la población española reconoce que consume los alimentos que más le apetecen, y muchas veces están compuestos por comida rápida y precocinada que proporciona una sensación de plenitud, pero una plenitud falsa ya que están hechos con azúcares y grasas de dudosa calidad.

En este sentido, el psicólogo precisó que “a estas personas hay que enseñarles técnicas para que su cerebro simplemente responda de una forma lógica ante cada situación, ya que, aunque saben que ansiedad y hambre no son lo mismo, no son capaces de que su cerebro cumpla sus órdenes. Cualquier tipo de crisis –económica, de pareja, etc.– es un tema que influye en su peso, pero en realidad tienen que conseguir separar ambas cosas” puntualizó Ros.

El 15 por ciento de los españoles adultos son obesos, un 37 por ciento padece sobrepeso. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2015 habrá aproximadamente 2300 millones de adultos con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad.

Fuente: diariodenavarra.es

Marca y Comparte


MANTENIENDO LA PRESIÓN BAJO CONTROL

marzo 24, 2009

John R., un abogado de sesenta años, estaba “perfectamente sano” hasta que tuvo un accidente vascular cerebral causado por alta presión sanguínea.

Felicia B., una vendedora de bienes raíces de cuarenta y algo años, madre de dos niños pequeños, se quedó impactada al saber que su visión se estaba deteriorando a causa de su alta presión sanguínea.

Kathy W, de cincuenta y dos años, se siente muy bien, pero se acaba de enterar que tiene muy alta su presión sanguínea.

Aunque no podemos tocarla, verla o sentirla, la alta presión sanguínea -conocida por los doctores como hipertensión- es una condición común y potencialmente seria. Casi uno de cada tres adultos tiene alta presión sanguínea. Es un porcentaje alarmante. La situación se vuelve más preocupante cuando sabemos que sólo 65% de aquellos que lo tienen, lo saben, y que además únicamente el 30% están siendo atendidos de manera adecuada y tienen el problema bajo control.

¿QUÉ ES LA PRESIÓN SANGUÍNEA?

El agua que fluye a través de tu manguera en el jardín; la sangre que circula a través de tus arterias y venas; todas éstas se mueven bajo presión. No podemos ver o tocar esta presión, pero siempre está ahí. La presión tiene que ver con dos cosas: fuerza y resistencia.

La fuerza es el poder que expulsa el agua a través de tu manguera. Cuando esta fuerza se aplica a la sangre, el poder que la envía a través de las arterias y venas por todo el organismo, proviene del latido cardiaco. Con cada latido, el corazón le da otro “empujón” a la sangre para que circule a través de los distintos vasos sanguíneos que la conducen por todo el cuerpo.

Cuando nos referimos a la manguera de tu jardín, la resistencia se refiere a cuánto retiene la manguera el flujo de agua. Esto depende de muchas cosas: qué tan ancha es la manguera, si está sucia por dentro, si tu dedo está tapando la salida, etcétera. Una manguera muy delgada con mugre va a resistir más el paso del agua que una más ancha y limpia por dentro.

Lo mismo le pasa a tus arterias. Si están bien abiertas, relajadas, no tienen ninguna placa grasosa que las obstruya, la resistencia va a ser poca y la sangre se moverá con bastante facilidad. Pero si están tapadas, constreñidas o tiesas, la sangre va a tener mayores dificultades para circular. Entonces, el corazón va a tener que bombear más (incrementar la fuerza) para mandar la sangre a las arterias a través del cuerpo.

Si la fuerza o la resistencia aumentan, tu presión sanguínea se va a elevar. Si alguna de las dos baja, tu pre¬sión sanguínea disminuirá.

¿QUÉ ES PRESIÓN SANGUÍNEA ELEVADA?

La presión sanguínea se escribe como una fracción y el número que se considera normal es 120/80 o menor. La parte superior de la fracción mide la presión ejercida sobre las arterias cuando late el corazón. También se conoce como presión sistólica. La parte inferior de la fracción (80), mide la presión de las arterias entre los latidos cardiacos. Se conoce como presión diastólica. Tú deseas que ambos números estén dentro del nivel normal.

• Lecturas de 120/80 o menores son óptimas.

• Lecturas entre 120/80 y 140/90 caen dentro de la zona de advertencia para alta presión.

• Lecturas sobre 140/90 se consideran alta presión.

¿CUÁL ES LA CAUSA DE QUE SUBA LA PRESIÓN SANGUÍNEA?

Diversas circunstancias pueden producir el incremento de la presión sanguínea:

Adelgazamiento de las arterias. Algunas circunstancias pueden provocar que las arterias adelgacen, incluyendo la acumulación de una sustancia grasosa y cerosa llamada placa, mensajes del sistema nervioso y la pared interna de las arterias dañadas. Cuando las arterias se adelgazan, se fuerza al corazón a bombear más para enviar la sangre al organismo.

Sobrepeso. La grasa necesita sangre, igual que cualquier otro tejido del cuerpo. Cada kilo de grasa contiene quizá más de medio kilómetro de vasos sanguíneos, que deben surtirse constantemente de sangre. Tu corazón tiene que trabajar mucho para hacer llegar este abastecimiento de sangre todo el día.

Malestar emocional. El enojo, la excitación, el miedo y otras emociones negativas pueden disparar respuestas extremas (pelear/escapar) y hacer que tu corazón trabaje a ritmos forzados.

Estrés físico. Dolor, calor o frío extremo, y otro tipo de tensiones, pueden acelerar demasiado el latido cardiaco.

Fumar cigarrillos. Las sustancias en los cigarrillos aceleran el ritmo cardiaco mientras adelgazan las arterias.

Embarazo. La sangre extra y el incremento en vasos sanguíneos pueden elevar la presión sanguínea de la madre.

Arterias dañadas. Las paredes internas de las arterias pueden inflamarse o endurecerse respondiendo pobremente a las demandas del cuerpo de agrandarse o reducirse según 10 exija la situación.

Obstrucción de las arterias. La acumulación de grasa conocida como arteriosclerosis puede hacer que se adelgacen las arterias o que se pongan duras.

Coágulos sanguíneos. Podría formarse una masa de sangre coagulada y pegarse a las paredes de las arterias o a un pedazo de placa e interferir con el flujo sanguíneo.

Algunas enfermedades. Hipertiroidismo, enfermedad de los riñones, y muchas otras condiciones también pueden causar una elevación de la presión sanguínea.

¿QUÉ PASA SI MI PRESIÓN SUBE DEMASIADO?

Medir la PresiónPodrías pensar que la presión alta suena como algo positivo, como una señal de que la sangre está circulando rápidamente a través de los vasos sanguíneos. Por desgracia, los vasos sanguíneos están diseñados para aguantar cierta cantidad de presión. Una presión mayor puede ser dañina para los vasos y para otras partes del organismo.

Aquí mencionaré algunas partes del cuerpo que podrían afectarse por presión sanguínea elevada:

Arterias. Una presión sanguínea excesiva puede destrozar las paredes internas de las arterias, facilitando la formación de placa y endureciendo las arterias. Una presión excesiva también puede debilitar una arteria de tal manera que parte de su pared se englobe hacia fuera. Si esta bolsita externa empezara a regarse, tu sangre podría fluir hacia tus tejidos corporales. Si esto llega a pasar en tu cerebro, se le denomina infarto cerebral. Si pasa en tu corazón, se llama aneurisma aórtica. Cualquiera de los dos escenarios es tan peligroso que puede conducir a la muerte.

Corazón. Si el corazón tiene que trabajar mucho sólo para mantener la circulación de la sangre, puede cansarse, debilitarse y eventualmente fallar. La presión sanguínea elevada puede posibilitar la tapadura de las arterias en el músculo cardiaco mismo, conduciendo a un ataque cardiaco.

Cerebro. La presión sanguínea elevada puede debilitar a las arterias en el cerebro o a aquellas que le llevan sangre a éste y dar como resultado un accidente vascular cerebral. También puede contribuir a otro tipo de infarto, causado por la obstrucción de una arteria que alimente al cerebro.

Riñones. La presión alta puede favorecer la tapadura de las arterias que alimentan a los riñones, volviéndolas menos eficientes y probablemente produciendo fallo del riñón. Y debido a que los riñones ayudan a regular la presión sanguínea, cualquier daño que sufrieran, podría mandar tu presión sanguínea fuera de control.

Ojos. La presión alta puede dañar los vasos sanguíneos que alimentan a la retina de tus ojos, dañando o destruyendo la visión.

Pies. Ya que los pies son el final de la línea (lo más lejos del corazón), son más propicios para ser engañados en el suministro de oxígeno y nutrientes que surte el torrente sanguíneo. Por lo tanto, una cortadita o una heridita en el pie puede ser muy difícil de sanar, posiblemente conduciendo a gangrena o amputación.

Como puedes observar, la presión alta es una condición potencialmente mortal que debe ser tratada por un médico, y mientras más pronto mejor. No te engañes pensando que puede ser ignorada solamente porque no presenta síntomas obvios.

¿QUÉ HACEN LOS MÉDICOS CON LA PRESIÓN ALTA?

Nosotros los doctores recomendamos cambios en el estilo de vida para pacientes que tienen alta la presión sanguínea, que incluyen la pérdida de peso, una dieta saludable, ejercicio regular, reducir el estrés, tomar clases de yoga o meditación, etcétera. También existen diversos medicamentos que puede ser útiles, incluyendo diuréticos, beta-bloqueadores, inhibidores ACE y otro tipo de medicinas.

¿LA PRESIÓN SANGUÍNEA, SIEMPRE ES SILENCIOSA?

Muchas personas no tienen idea de que padecen presión alta hasta que sus médicos les confirman el hecho. Esto es debido a que en las etapas tempranas, este problema generalmente no produce síntomas. Pero en etapas más avanzadas puede disparar muchos síntomas, incluyendo:

• Desmayos.

• Visión borrosa.

• Dolores en el pecho.

• Mareos.

• Excesiva orina nocturna.

• Fatiga.

• Debilidad general.

• Palpitaciones en el corazón.

• Hipertensión, jaquecas -en especial una que se presenta detrás de la cabeza y puede ser muy dolorosa por la mañana.

• Sangrado de la nariz.

• Tener un lado dormido.

• Sumbidos en los oídos.

• Falta de aire.

• Retención de agua en los brazos y en las piernas.

Si sufres alguno de estos problemas, o tienes otra razón para sospechar que tu presión puede estar alta, consulta a tu médico inmediatamente.

¿EXISTE ALGÚN TIPO DE ALIMENTO O SUPLEMENTOS QUE AYUDEN A BAJAR LA PRESIÓN?

Definitivamente sí. De hecho, cientos de estudios científicos demuestran que ciertas vitaminas, minerales, hierbas y sustancias en los alimentos pueden ayudar a disminuir la presión sanguínea, a veces incluso mejor que la medicina estándar. Aquellos entre los que yo he encontrado que son los más útiles están la soya, ajo, calcio, vitamina C, vitamina E, los ácidos grasos omega-3, ácido alfa-lipoico y los aminoácidos L-arginina, L-citrulina y taurina.

Ácidos grasos Omega-3

Los ácidos grasos omega-3 han sido señalados desde hace mucho por sus efectos saludables sobre el corazón! y bajar la presión puede ser uno de ellos.

Los omega-3 se encuentran principalmente en el aceite de pescado. Ayudan a que el cuerpo produzca sustancias que ensanchen las arterias y que se relajen. También ayudan a reducir la cantidad de grasa en la sangre y la formación de placa en las paredes arteriales. Cuando las arterias se ensanchan y menos “chatarra” se adhiere a sus paredes, el corazón tiene un trabajo más fácil para bombear la sangre; entonces la presión sanguínea baja. Además, los omega-3 pueden disminuir la inflamación que, sabemos, juega un papel importante en la obstrucción de los vasos.

Las mejores fuentes de omega-3 son pescados de agua fría y que tienen mucho depósito de grasa como la macarela, el salmón, el arenque, el bacalao y el pescado azul. Como regla general, mientras más grasoso sea el pescado, mayor será su contenido de omega-3. Sin embargo, ya que los peces generalmente vienen de aguas contaminadas de mercurio y plomo, comer demasiado pescado puede no ser” tan Suplemeto Omega 3saludable.

Afortunadamente, el omega-3 puede ser consumido como suplemento alimenticio en forma de aceite. (Si tienes dudas respecto al origen del aceite de pescado, que no proviene de peces que estén contaminados, consulta en el sitio web de los suplementos para mayor información).

Existen tres omega-3 principales: ALA, DHA, EPA. Parece ser que DHA posee los mejores efectos para la disminu¬ción de la presión sanguínea de los tres, seguido por EPA y después ALA. Así que si adquieres omega-3, asegúrate de que contenga EPA y DHA.

El aceite de krill es una nueva fuente de omega-3 que es rico en DHA y EPA. El krill es un animalito similar al camarón que se encuentra en el Océano Antártico, uno de los mares menos contaminados del mundo. Contiene el doble en cantidad de omega-3 que el bacalao, que en sí mismo es una buena fuente.

LA CIENCIA DE LOS ÁCIDOS GRASAS OMEGA-3

A continuación presento los resultados de importantes estudios que prueban los efectos de omega-3 sobre la presión alta.

• Ciento cincuenta y seis hombres y mujeres con leve hipertensión participaron en un estudio comparando los efectos de omega-3 y el placebo. Después de 10 semanas de consumo diario, el promedio de la presión sistólica bajó 4.6 puntos y la diastólica por 3 puntos en aquellos que tomaron omega-3. No hubo ningún cambio significativo en quienes consumieron placebo.

• Setenta y ocho personas con presión sanguínea elevada que no estaban siendo controladas con medicinas, participaron en un estudio que comparaba los ácidos grasas omega-3 con placebo elaborado con aceite de maíz. Después de dieciséis semanas de consumo diario, aquellos en tratamiento con omega-3 bajaron su presión sistólica 3.8 puntos y la diastólica por 2 puntos, en relación a los que consumían placebo.

• Un artículo publicado en la prestigiosa revista Circulation combinó los resultados de treinta y un estudios diferentes sobre el efecto del aceite de pescado y la presión alta. Los autores de este estudio encontraron que el aceite de pescado efectivamente reduce la presión sanguínea entre aquellos que padecen de leve hipertensión y mientras mayor la dosis, menor la hipertensión.

(Aunque estos estudios son dignos de tomarse en cuenta, la FDA todavía no establece la habilidad del omega-3 para reducir la presión sanguínea.)

Soja

La soja contiene sustancias -isoflavones- que ayudan a prevenir el daño a los vasos sanguíneos. Lo hace al no permitir que se oxide el colesterol LDL, y esto evita que se adhiera a las paredes de las arterias. La soya podría también influir en el incremento de la elasticidad arterial, ayudando a que las arterias se relajen y se “ensanchen”. Hay pruebas en laboratorio que demuestran que los isoflavones de soya pueden disminuir la formación de coágulos que provocan ataques cardiacos y accidentes vasculares cerebrales.

Efectos secundarios: los efectos cosecundarios potenciales de la soya incluyen inflamación y constipación.

Calcio

Fuente de CalcioEl calcio, un mineral conocido como el constructor de huesos, ha sido ligado a la baja presión sanguínea. Al buscar las propiedades del calcio, los investigadores notaron que grupos de personas que tomaban mayores cantidades de calcio tendían a una menor presión sanguínea. En la última década, varios estudios han evidenciado que el tomar suficiente calcio puede reducir la presión y disminuir los riesgos de desarrollar hipertensión. Esto es especialmente cierto para aquellos que estén bajos en sus niveles de calcio. Aunque los expertos albergan ciertas dudas sobre cómo actúa el calcio para disminuir la presión alta, podría ser que esté interfiriendo con ciertas hormonas que provocan la vasoconstricción. (Son muy interesantes los descubrimientos que se han hecho, sin embargo la FDA aún no aprueba el establecimiento de la habilidad del calcio para reducir la presión sanguínea.)

Efectos secundarios: los efectos secundarios potenciales del calcio incluyen irritación estomacal, inflamación, síndrome de álcali-láctea (que puede producir náusea, dolor de cabeza, debilidad y daños renales).

Ajo

El ajo, que se utilizaba en el antiguo Egipto para incrementar la fuerza, en la antigua Grecia para sanar heridas y en la Inglaterra del siglo XVII para tratar viruela, ha tenido una reputación muy bien ganada de disminuir la presión sanguínea. Lo hace relajando los pequeños músculos en las paredes arteriales, para que las arterias se ensanchen y fluya más fácilmente la sangre. El ajo también ayuda a bajar los niveles de grasa en la sangre, 10 cual reduce el riesgo de la acumulación de placa y combate la formación de coágulos peligrosos. Finalmente, el ajo protege contra el daño que va provocando el envejecimiento en las arterias y venas, las cuales se van endureciendo y probablemente llenándose de placa.

Un estudio demostró que tomando 600 mg de polvo de ajo cada día por doce semanas, disminuía la presión diastólica en un 13% y la presión sistólica en un 11%, resultados mucho mejores de los que encontramos con las medicinas estándar. (Aunque los resultados de estos estudios son muy llamativos, la FDA aún no establece la habilidad del ajo para reducir la presión sanguínea).

Efectos secundarios: los efectos potenciales del ajo son el olor corporal, la acidez estomacal y la diarrea.

Vitamina C

Numerosos estudios han demostrado que quienes poseen mayores niveles de vitamina C en su dieta y en su sangre, tienden a una menor presión sanguínea. Para aquellos que ya tienen alta presión sanguínea, tomar vitamina C podría ayudarlas a reducirla.

¿Cómo puede una vitamina ayudar a regular la presión sanguínea? La vitamina C ayuda a combatir problemas con la capa interna de las arterias que endurecen las paredes y dificultan e imposibilitan que éstas se relajen cuando llega la señal. La vitamina C podría revertir estos problemas, permitiendo que las arterias se relajen y que se ensanchen más fácilmente. No parece ser de importancia el que la vitamina C provenga del alimento o de los suplementos. Mientras más vitamina C se consuma, mayor será la probabilidad de que ayude a disminuir la presión alta, y menor será el riesgo de desarrollarla, en principio.

La vitamina C también actúa como diurético, ayudando a liberar el agua del organismo y a bajar el volumen de la sangre. También actúa en conjunto con la vitamina E para proteger los vasos sanguíneos, evitando su oxidación.

(Aunque ciertos estudios científicos y algunos individuos han encontrado que la vitamina C puede ayudar a disminuir la presión sanguínea, este hecho aún no ha sido reconocido por la FDA.)

Efectos secundarios: los efectos secundarios potenciales de la vitamina C incluyen agrura s y diarrea.

Vitamina E

Mucha gente con presión alta tiene niveles significativa¬mente menores de vitamina E en su torrente sanguíneo, comparados con personas que presentan una presión sanguínea normal. Esto podría deberse a que aquellos con buenas cantidades de vitamina E son capaces de protegerse del daño a las arterias que produce la presión alta. Quienes no cuentan con esta protección tienen un mayor riesgo de desarrollar esta condición.

La vitamina E es conocida por su efecto como adelgazadora de la sangre, evitando la formación de coágulos peligrosos y ayudando a que las arterias se relajen. (Aunque algunos estudios científicos y algunos individuos han mos¬trado que la vitamina E puede ayudar a reducir la pre¬sión sanguínea, este hecho aún no ha sido establecido por la FDA.)

Efectos secundarios: los efectos potenciales secundarios de la vitamina E incluyen debilidad, dolor de cabeza y náusea.

Ácido Alfa-Lipoico (ALA)

Un potente antioxidante, el ácido alfa-lipoico (ALA), es único al tomar el lugar de otros antioxidantes como las vitaminas C y E, cuando hace falta.

Al igual que las vitaminas C y E, el ácido alfa-lipoico permite prevenir el daño a las paredes de los vasos sanguíneos. También interfiere con la formación de placa dentro de las arterias. La ventaja es que las arterias pueden mantenerse sanas, por lo que es menos probable que se bloqueen. Esto ayuda a que la sangre fluya gradualmente.

(Aunque ciertos estudios científicos en individuos hayan probado que el ácido alfa-lipoico puede reducir los niveles altos de presión sanguínea, este hecho aún no ha sido establecido por la FDA.)

Efectos secundarios: los efectos potenciales secundarios del ácido alfa-lipoico incluyen la urticaria en la piel.

L-arginina y L-citrulina

L-arginina es una forma del aminoácido arginina, una de los bloques que forman las proteínas.

El organismo emplea L-arginina para elaborar una sustancia llamada óxido nítrico, que ayuda a relajar los vasos sanguíneos, permitiendo que se ensanchen cuando sea necesario, impidiendo así un daño potencial a las paredes arteriales. Como resultado, la sangre fluye de manera adecuada y la presión sanguínea baja. Puede ser que estés familiarizado con el óxido nítrico sin saberlo. La medicina sildenfil utilizada para problemas de erección, también es útil para incrementar la producción de óxido nítrico en el cuerpo, lo cual permite que fluya la sangre más fácilmente al pene.

L-citrulina también es un aminoácido, pero se transforma en L-arginina antes de ser convertido a óxido nítrico. Así que puedes pensar en L-citrulina como pre-L-arginina.

(Aunque algunas personas han mostrado que L-arginina y L-citrulina pueden reducir la presión sanguínea, la FDA no lo ha establecido aún.)

Efectos secundarios: los efectos secundarios potenciales son dolor abdominal y gota.

Taurina

La taurina es un aminoácido libre, lo cual significa que no se utiliza para construir proteína, por lo que anda flotando libremente a través del cerebro, la retina y el corazón.

Se ha descubierto que la taurina baja la presión sanguínea y el ritmo cardiaco. De hecho, un estudio evidenció que si se ingieren 6 grs. de taurina diarios sólo durante siete días, la presión sistólica disminuye por ¡9 puntos! Se cree que funciona relajando los vasos sanguíneos, incrementando la orina, bajando los niveles de hemocisteina (que produce inflamación) y reduciendo el volumen de la sangre.

(Aunque los resultados de este estudio son interesantes, la FDA aún no establece la habilidad de la taurina de dismi¬nuir la presión sanguínea.)

Efectos secundarios: no se conocen efectos secundarios de la taurina si se toma bajo supervisión médica.

RECOMENDACIONES DEL DR.

Primero consulta a tu médico para que te realice un chequeo de tu presión sanguínea. Si es muy alta, sigue sus sugerencias y pregúntale si en tu plan para conseguir una buena salud puedes incluir las sustancias analizadas en este capítulo.

Para quienes deseen evitar la presión alta, recomiendo:

Una dieta baja en sodio (sal). En un restaurante no le agregues sal a los platillos.

Pierde peso. Si tienes sobrepeso, al reducir el 10% de tu peso, puedes controlar tu presión sanguínea.

Ingiere grandes cantidades de frutas y vegetales altos en fibra.

Ejercítate. Un programa regular de ejercicio aeróbico diariamente, como por ejemplo caminar un kilómetro, mantiene la presión sanguínea dentro de los niveles normales.

Omega-3 Ácidos grasos 500 mg tres veces al día.

Soya. 10 gr. de proteína de soya en un batido por día.

Calcio. 1000 mg. diarios.

Ajo. Tres cápsulas al día.

Vitamina C. 500 mg. diarios.

Vitamina E. 400 unidades al día.

L-arginina. 500 mg diarios en suplementos.

L-citrulina. 500 mg diarios en suplementos.

Taurina. 300 mg dos veces al día en suplementos.

La presión sanguínea elevada es una condición muy seria que tu quisieras evitar a toda costa. Si tú practicas los hábitos de buena salud que enumeramos anteriormente, existe una probabilidad muy alta de que tú puedas mantener controlada esta condición.

Fuente: “Para una Vida Saludable” – Dr. Mario Rosemberg

Marca y Comparte


COMER PARA ADELGAZAR

febrero 8, 2009

El verano es una época tan buena para quitarse kilos de encima como cualquier otra, siempre que el peso ideal a alcanzar sea factible y el método sea saludable.

En pocas ocasiones dos palabras y dos conceptos tan inversos “comer y adelgazar” se han conjugado con un mismo objetivo: no arriesgar la salud de nadie que desee perder peso. Se puede, y conviene, comer para adelgazar. Con ello, se podrá eludir que el deseo tan fuerte de que la báscula se detenga en el número soñado desemboque en una auténtica obsesión por perder kilos que deje el bienestar en un segundo plano. Ésta es, además, la mejor manera de garantizar que la persona no sufra el temido efecto rebote o efecto yo-yo, es decir, la imposibilidad de mantener la pérdida de peso y la vuelta no deseada de los kilos que habían desaparecido.

No es suficiente tomar menos calorías, es necesario aprender a adelgazar, eliminar conductas o comportamientos que nos llevan a engordar o que dificultan el adelgazamiento. Hay que ser conscientes de que, por el alocado estilo de vida imperante, el establecimiento de hábitos a medio y largo plazo es el principal problema para muchas personas cuando se plantean reducir su peso. Adelgazar siempre requiere un cambio en el estilo de alimentación y de vida que debe ir más allá de los días o los meses en que se inician los nuevos hábitos alimenticios, y por tanto más allá de lo que se entiende como “operación bikini” o “estar a dieta dos meses“. El verano es, precisamente, una época crítica para consolidar la apuesta de “comer para adelgazar”. Para ello, hay que asentar también en la rutina diaria estival pautas sobre qué, cómo y cuándo comer.

  • Qué comer: Las frutas, hortalizas y verduras típicas del verano comparten las mismas características: tienen mucha agua y fibra, por eso llenan rápido, y sus pocos azúcares aportan dulzor y pocas calorías. Además, se pueden tomar refrescos y helados bajos en calorías. La carne, el pescado y los huevos se pueden reservar para la noche y dejar para el mediodía platos combinados donde abunden los vegetales y no tanto las proteínas. Por ejemplo, una ensalada de pasta con variedad de hortalizas y un huevo duro troceado; un gazpacho de entrante y una paella de la huerta; un tomate en ensalada con queso fresco y orégano acompañado de un plato de legumbres con arroz. De postre, una buena opción es una infusión o un café sin azúcar. Incluso se puede reservar una pieza de fruta o un yogur desnatado para comerlo entre horas.
  • Cómo comer: Comer despacio y masticar bien tiene la ventaja de que se come menos debido a la sensación de saciedad.
  • Cuándo comer: Es saludable y conveniente romper el ayuno entre una comida y otra si pasan más de cuatro horas. Así se alivia el malestar que produce la sensación de tener hambre y la ansiedad que genera el “no poder comer”. Ser comedido con los alimentos azucarados y no concentrarlos en una comida ayuda a mantener estable la glucemia, de manera que no se fabricarán grasas inoportunas a partir de los azúcares extra. Pensar con sentido común, sin renunciar siempre a lo más apetecible, hace que la persona se sienta más cómoda y tranquila en seguir su dieta.

Sprint final: perder volumen

Tanto las personas que ya llevan varios meses haciendo dieta y se encuentran en el tramo final, como los que se acaban de comenzar deben tener presentes tres cambios dietéticos muy efectivos para reducir volumen corporal en el sprint final: dieta hiposódica, suficiente hidratación y menos fibra y alimentos flatulentos.

  • Dieta hiposódica:
    • Eliminar la sal de adición y sustituirla por formas alternativas de condimentación con hierbas aromáticas y adobos.
    • Escoger más alimentos frescos y prescindir de los alimentos procesados, habitualmente con exceso de sal.
    • Prescindir de aceitunas, precocinados, salsas, patatas fritas y similares, embutidos, conservas, galletas o cereales de desayuno.
  • Suficiente hidratación: Beber dos litros de agua al día y ayudarse de infusiones, granizados, zumos y caldos naturales. Es la manera de que los riñones limpien de impurezas el organismo, al mismo tiempo que se evita la retención de líquidos.
  • Menos fibra y menos alimentos flatulentos. Es conveniente disminuir el consumo de alimentos integrales, ricos en fibra, y reducir o eliminar temporalmente el consumo de verduras flatulentas (alcachofas, pimientos, cebollas, pepinos) y de hortalizas como la lechuga en ensaladas. El motivo de estos últimos cambios, muy puntuales para no desequilibrar a la larga el plan dietético, es que favorecen la formación de gases con la consiguiente e inoportuna hinchazón abdominal.

Vencer las dificultades

…el problema está en que: Qué hacer…
El cuerpo me pide algo dulce Saboree el dulce de alimentos naturalmente azucarados: frutas, zumos, batidos de fruta y leche o yogur desnatados. Elija los refrescos light, los alimentos sin azúcar y sin fructosa, y utilice sacarina u otros edulcorantes similares sin calorías. Selecciona el chocolate que tenga como mínimo un 80% de cacao porque contiene menos azúcar y aporta menos calorías. Las infusiones dulzonas de regaliz y melisa calman la apetencia por el dulce.
Como pero no me lleno Tome entre horas alimentos ricos en fibra soluble como frutas, un puñado de frutos secos o galletas de avena. Esta fibra se hincha en el estómago y genera saciedad, la misma sensación que se produce cuando se toma la fruta al principio de la comida. Antes de tomar preparados comerciales de fibra hay que consultar con un especialista. Él será la persona apropiada para recomendarle el tipo de producto, la dosis y el momento adecuado de tomarlo.
Salgo a tomar algo con los amigos Antes de pedir algo sólido tome un buen vaso de agua, así se hinchará el estómago y le calmará el hambre. Elija alimentos hipocalóricos: bebidas sin calorías como el agua, infusiones, café o té sin azúcar, refrescos light, gaseosa; o bebidas con pocas calorías como los zumos de frutas, de tomate, caldos, horchata y cerveza sin alcohol. Tenga a mano caramelos y chicles sin azúcar. Como picoteo, piense en las vinagretas que no sean aceitunas como pepinillos y cebolletas, los pinchos vegetales con poca mayonesa o los montaditos de atún y huevo.

Demasiado sobrepeso

La última Encuesta Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Consumo publicada en el mes de abril revela que el 44,4% de los hombres y el 30,3% de las mujeres de 18 y más años tienen sobrepeso. Además, un 15,5% de los hombres y un 15% de las mujeres presenta un Índice de Masa Corporal (IMC) considerado como obesidad. Indica también el estudio que el 8,8% de los hombres y el 12,5% de las mujeres sigue algún tipo de dieta especial.

Fuente: Consumer.es

Marca y Comparte


NUEVAS DIETAS – MENOS RESTRICCIONES

enero 29, 2009

Menos restricciones y más placer son las claves de las nuevas dietas.

Los especialistas proponen cambios en los hábitos cotidianos, permisos para comer alimentos “prohibidos” y el objetivo de alcanzar el mejor peso posible en lugar del culturalmente ideal. También se desaconsejan las dietas de bajas calorías.

Durante décadas, la relación con los kilos de más se planteó como una guerra, una larga cadena de batallas en las que el triunfo y la derrota (expresados por una impiadosa balanza) estaban estrechamente ligados a la voluntad, al sacrificio y, sobre todo, a la capacidad de privarse de aquello que nos gusta. Sin embargo, las nuevas tendencias en materia de nutrición cuestionan este abordaje y aseguran que el modelo de las dietas súper restrictivas y los alimentos satanizados no sólo fracasó, sino que derivó en una epidemia de obesidad. Hoy, los expertos consideran que no hay peso saludable sostenido sin habilitar el placer cotidiano en la alimentación, sin una relación más amigable con el propio cuerpo y sin un replanteo de los hábitos que nos entregan al sedentarismo y la “vida chatarra“.

“La mejor prueba de que el modelo de las dietas restrictivas fracasó es el ejército de dietantes (personas que van de dieta en dieta) gordos que hay en el mundo. Está demostrado que privarnos del placer estresa y genera mayor deseo de todo aquello que evitamos”, afirma la doctora Mónica Katz, especialista en Nutrición y autora del libro “No Dieta. Puentes entre la Alimentación y el Placer”.

Según coinciden muchos expertos, las dietas, tal como las concebimos hasta ahora, no funcionan:privarnos de aquello que deseamos sólo prepara para el fracaso. “Basta con ver las estadísticas: el 60% de la población mundial tiene sobrepeso“, dice Katz. “El nuevo modelo promueve pequeños cambios de estilo de vida sostenidos en el tiempo y un abordaje ‘no dietante’, basado en la legalización del placer y en el objetivo de alcanzar el mejor peso posible y no el que la cultura dicta como ideal. Uno debería tratar de ser la mejor versión de sí mismo, y no otro. No debemos seguir odiando nuestros cuerpos”.

Claro que una cultura que eleva el modelo estético “Barbie” no ayuda. Pero Katz se suma a una tendencia que asume una autocrítica y propone revisar los paradigmas vigentes: “La comunidad científica también es responsable de haber arrancado al alimento de su lugar primario y original: la nutrición, el placer y la socialización“, dispara. “Nuestro silencio respecto al hecho de que nacemos con derecho a comer y a sentir placer en ese acto avala la satanización de muchos alimentos y convierte la comida en algo ilícito. Aquello de ‘cerrá la boca y andá al gimnasio‘ no sirve. Por hambrear a la gente terminó ganando la obesidad”.

La doctora Marcela de la Plaza, de la Sociedad Argentina de Nutrición, coincide. “Es el único planteo que sirve para bajar de peso y sostenerlo: el cambio de hábitos y el largo plazo. Lo de la dieta de hambre por un período acotado fracasó; lo de ‘no sirvo para nada, rompí la dieta‘, se terminó. Comiendo bien, sanamente, e incluyendo todos los alimentos, se puede adelgazar. Un plan para bajar de peso puede incluir cremas, chocolates y alcohol. En su justa medida y en función de cada caso, un planteo nutricional saludable no debe siquiera evitar el kiosco: basta con aprender a elegir qué comprar. Si uno muere por el chocolate, una golosina de 25 gramos (por ejemplo un chocolate), engorda lo mismo que una manzana. Lo importante es organizar una rutina de alimentación”.

Aun en el caso de personas obesas, los expertos aseguran que la dieta de hambre no sirve, porque el “efecto rebote” se repite casi sin excepciones. “Las dietas están hechas para romperlas: son una invitación al descontrol”, dice la especialista en obesidad Ana Cappelleti. “Es necesario empezar a discriminar el sobrepeso que afecta la salud de lo que podríamos llamar ‘obesidad cultural‘, ligada a los estrictos cánones de belleza vigentes. Cada uno tiene un peso de tendencia: la búsqueda del ‘peso ideal’ debería ser el mejor ‘peso posible’ para uno, comiendo con moderación y siendo activo”.

El nuevo paradigma no reduce los objetivos a la pérdida de peso: “Tan importante como adelgazar es mejorar las enfermedades asociadas al sobrepeso y la obesidad“, subraya Cappelletti. La balanza importa, claro, pero no más que el “estado de situación” que alumbran los análisis clínicos y no más que la calidad de vida que regala un cuerpo saludable.

Se trata de “verse bien” y, sobre todo, de “sentirse bien“, combo que podría resumirse en el concepto de “bienestar“, un marco que no sólo no excluye el disfrute, sino que lo vuelve indispensable.

“Se puede adelgazar y tener un cuerpo cómodo y sano sin caer en el dietismo crónico ni en los trastornos alimentarios. El alimento es un placer primario que no deberíamos perder“, dice Katz. Las sociedades que conservan ese lugar para la alimentación tienen una prevalencia de obesidad menor, asegura. “Los franceses, por ejemplo, reyes de lo gourmet y de una cultura culinaria basada en ‘poco, pero bueno’, tienen sólo 10% de obesidad en la población adulta. No es desde la privación que se le gana al sobrepeso”. Ya no.

Actividad física, a examen
Para el nuevo abordaje, el peso saludable no obliga a excederse con el ejercicio ni a obsesionarse con el gimnasio. “Esos raptos no duran“, dicen los expertos, y proponen acercarse a la actividad física también desde otro lugar. “El lugar del ejercicio, en el enfoque ‘no dietante’, está asociado a la calidad de vida, al placer del movimiento, al bienestar. Nos corremos de la idea de ‘quemar calorías para poder comer‘: fomentar la obsesión no sirve”, aconseja Katz. “No es cierto que la única actividad física válida para perder peso es la aeróbica. Cualquier movimiento implica gasto de energía, y todo combustible que se use no podrá ser almacenado. Empiece por salir del sedentarismo moviéndose todo lo que pueda y cuando pueda. Después vendrá el objetivo de encontrar un ejercicio adecuado y disfrutable para usted”.

Cómo es el nuevo modelo
Los expertos aseguran que las dietas de menos de mil calorías diarias no son efectivas a largo plazo. “Una dieta para bajar de peso no debe proveer menos de 1.200 calorías, que es el umbral mínimo saludable, porque ante el déficit calórico el organismo genera un mecanismo de defensa que consiste en funcionar en ‘modo ahorro‘, y el metabolismo se vuelve más lento para gastar menos calorías”, explica Katz. “Decir que las dietas no funcionan no implica dejar libradas a nuestro antojo las ganas de comer, la calidad y la cantidad de alimentos: hablo de encontrar un estilo alimentario saludable, de un abordaje basado en la posibilidad de postergar el deseo y en el elogio del placer”.

Para Marcela De la Plaza, “es clave organizar una rutina de alimentación en casa y en el trabajo. Cuando salgo, disfruto: no son las excepciones las que nos vuelven gordos. Si tenemos sobrepeso es por cómo nos alimentamos todos los días, y no porque comamos en una fiesta. Hay que romper la asociación entre placer y exceso”, dice. En el nuevo marco, importa menos la “comida chatarra” que la “vida chatarra” (comer a las corridas, no desayunar, abusar del delivery, entregarse al sedentarismo y el estrés). “Un plan para adelgazar sin postre ni sándwiches es imposible de sostener. Lo importante es no sentirse a dieta“.

Oda a la lechuga
El resultado de una encuesta que revelaba que las mujeres asociaban el placer más con la ingesta de chocolate que con la actividad sexual, en su momento impactó de lleno en el orgullo masculino. Pero no debió sorprender a los nutricionistas 2.0. Sin embargo, habrá que trabajar mucho para cambiar una tendencia que ya lleva décadas: la de millones de mujeres y hombres recitando -como mantras- sus odas a la lechuga y al yogur descremado.

Autor: Georgina Elustondo
Fuente: Clarin.com

Marca y Comparte


ESTILO DE VIDA, CANCER Y OBESIDAD

enero 11, 2009


Investigaciones recientes analizan las complejas interacciones que precipitan el desarrollo de tumores. Qué medidas puede adoptar para reducir su riesgo.

Por: Robert Weinberg y Anthony L. Komaroff

Hace tiempo que se sabe que una dieta rica en grasas, la obesidad y la falta de ejercicio pueden elevar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes. Sin embargo, en los últimos años hemos descubierto que esos mismos factores de estilo de vida juegan un rol importante en la aparición del cáncer, lo que en el fondo debería tomarse como una buena noticia. Si adelgaza, hace ejercicio con regularidad, evita las dietas ricas en carnes rojas (las carnes de aves, el pescado y las verduras son excelentes fuentes de proteína), consume más frutas y verduras, y deja de fumar, podría prevenir en un 70 por ciento todas las formas de cáncer.

Las pruebas más contundentes sobre la importancia que tiene el estilo de vida en el cáncer es que las neoplasias o tumores más comunes tienen una tasa de incremento distinta en diferentes partes del mundo. Varios cánceres frecuentes en la población estadounidense, como los de colon, próstata y mama, son raros en otras regiones del planeta y se presentan con una décima o un vigésima parte de la frecuencia con que lo hacen en EE. UU.

Otro hallazgo es que cuando las poblaciones de otros lugares del orbe emigran a EE. UU., en solo una generación su tasa de cáncer se acerca a la de familias que han vivido en ese país por mucho tiempo. Incluso quienes permanecen en su patria, pero adoptan el estilo de vida de otros lugares, presentan un mayor riesgo de cáncer: a medida que los japoneses han incorporado las costumbres occidentales, sus tasas de cáncer de colon, mama y próstata se dispararon.

¿Qué hay en el estilo de vida estadounidense que eleva el riesgo de muchas formas de cáncer? Al parecer, los principales responsables son la dieta occidental, la obesidad y la inactividad física. Un ejemplo notable de la influencia de la dieta fue publicado el verano boreal pasado en la revista de la American Medical Association, JAMA.

Un grupo de médicos analizó los hábitos de los pacientes con cáncer de colon durante los años posteriores al tratamiento quirúrgico. Observaron que, en los siguientes cinco años, aquellos que consumieron una dieta occidental convencional tuvieron tres veces mayor probabilidad de desarrollar nuevamente el cáncer que quienes consumieron una dieta “saludable”, rica en frutas, verduras y solo pequeñas cantidades de carne roja. ¿Cuál fue el efecto que tuvo la dieta? Fue evidente que la cirugía no logró eliminar todas las células cancerosas del colon; y quizás algunas células se habían desprendido del tumor antes de la cirugía. La dieta occidental lo que hizo fue estimular el crecimiento de esos depósitos de células cancerosas residuales.

Después del tabaco, la obesidad es el segundo factor en importancia para el desarrollo de cáncer en las poblaciones occidentales. Un reciente estudio de la American Cancer Society reveló que las personas de mayor peso, en comparación con las más delgadas, tienen mayor riesgo de morir a causa de 10 tipos distintos de cáncer, en el caso de los varones, y 12 formas diferentes de la enfermedad en mujeres. Los ejemplos más extremos fueron cáncer de hígado en hombres (el riesgo aumentó casi cinco veces) y cáncer uterino en mujeres (más de seis veces mayor). También se sabe que el ejercicio es una protección importante contra ciertas formas de cáncer.

Por ejemplo, el Estudio de Salud de Enfermeras, que siguió la evolución de unas 120.000 enfermeras desde mediados de los años 70, mostró que las mujeres que hacían una o más horas diarias de ejercicio moderado tenían 30 por ciento menos riesgo de cáncer de colon que quienes no se ejercitaban. El ejercicio también protege contra el cáncer de mama. El estilo de vida influye en el riesgo de cáncer porque genera señales que favorecen el crecimiento de células predispuestas a volverse cancerosas o que ya lo son. Y lo que determina esa predisposición es, en primer término, un cambio en sus genes.

Todos los tumores nacen de una célula “renegada”. Al principio, es solo una de unos 30 billones de células que componen el cuerpo. Su aspecto no es distinto al de las células que la rodean y, como ellas, se divide sólo cuando el órgano del que forma parte tiene que dividirse. Pero, aunque el órgano tenga suficientes células, la “renegada” empieza a multiplicarse sin control: una célula se hace dos, dos en cuatro, cuatro en ocho y así sucesivamente. Así, podría afirmarse que el cáncer es una enfermedad de genes que funcionan mal.

Cerca del 10 por ciento de todos los cánceres se desarrollan en personas que heredaron genes que les vuelven vulnerables. En algunos casos, esos genes tienen tal influencia que el riesgo de cáncer es alto. Sin embargo, la mayoría nacemos con genes buenos que han contribuido de manera benéfica al desarrollo de nuestros organismos: al fin de cuentas, los genes tuvieron cerca de 600 millones de años de evolución para optimizarse, así que deben funcionar bien.

Ahora bien, ¿qué causa los diversos cambios genéticos que producen el cáncer? Una posibilidad son las sustancias químicas del ambiente que provocan mutaciones (mutágenos). El mayor ejemplo, sin lugar a dudas, es el humo del tabaco. Sin embargo, otros químicos ambientales sospechados a menudo (como conservantes de alimentos o emisiones de fábricas) no son tan importantes. De hecho, solo de un 1 a un 2 por ciento de los cánceres en los países desarrollados puede atribuirse a esos contaminantes ambientales.

No se sabe precisamente cómo contribuye la dieta occidental a elevar el riesgo de cáncer. Los alimentos que consumimos contienen sustancias químicas que pueden mutar genes y, en consecuencia, podrían provocar cáncer. Por ejemplo, la carne roja cocida a temperatura muy alta genera mutágenos muy potentes denominados aminas heterocíclicas. La comida contiene muchas sustancias químicas que el cuerpo las transforma en otras, de modo que es muy difícil determinar el factor de la dieta occidental que incrementa el riesgo de cáncer. Pero no cabe duda de que lo hay.

Aunque tampoco entendemos por qué la obesidad conduce al cáncer, se cree que los promotores de cáncer podrían tener una función. La obesidad provoca altos niveles sanguíneos del “factor de crecimiento similar a la insulina” (IGF-1): en teoría, esto evitaría que mueran las células cancerosas en estadios tempranos dispersas por todo el cuerpo, debido a que el citado factor inhibe la acción de los genes celulares suicidas.

Asimismo, la inflamación podría explicar la relación entre obesidad y cáncer. La inflamación es un proceso normal que ayuda al cuerpo a prevenir la infección de un tejido y a curarlo cuando sufre una lesión. Las células del sistema inmunológico dirigen la inflamación y algunas de sus herramientas son señales químicas conocidas como citocinas. Muchas veces, la inflamación es breve. Si nos herimos la piel o desarrollamos una infección bacteriana, la inflamación contribuye a reparar la herida o eliminar las bacterias, y desaparece cuando termina su tarea.

Ahora bien, si existe un estado que la inflamación no pueda resolver, entonces se prolonga hasta volverse crónica. El tejido lesionado es atacado por citocinas que promueven el crecimiento y les indican a las células del tejido que sigan multiplicándose para reemplazar a las células lesionadas o destruidas. Pero si alguna de las células madre tiene mutaciones que la volvieron precancerosa, las citocinas que las alientan a multiplicarse pueden subir el riesgo de que comience a desarrollarse un tumor. Por ejemplo, el tejido del estómago puede volverse canceroso cuando sufre una inflamación crónica debido a las bacterias que provocan úlceras gástricas.

Lo mismo ocurre con la mucosa interior de la vesícula luego de muchos años de irritación provocada por cálculos, o con el hígado, tras años de infección por el virus de la hepatitis. ¿Qué tiene que ver la inflamación con la obesidad? Las células grasas sueltan compuestos inflamatorios en la circulación, que pueden estimular el desarrollo de células cancerosas. A mayor sobrepeso, mayor nivel de señales inflamatorias. Y es posible que las citocinas actúen como promotores de cáncer. El ejercicio moderado y regular reduce los niveles sanguíneos de IGF-1 y citocinas, incluso con exceso de peso.

Es posible que el nivel reducido de estos promotores del cáncer explique el efecto protector del ejercicio regular. A su vez, el ejercicio baja los niveles sanguíneos de estrógeno en las mujeres y esto podría ser otro beneficio en la lucha contra el cáncer de mama. Nuestra creciente comprensión de los genes cancerígenos y la influencia de las señales químicas que promueven la formación de tumores ya redundó en nuevas e importantes pruebas diagnósticas y poderosos tratamientos, y habrá más en el futuro.

No obstante, los estudios epidemiológicos sobre estilo de vida y cáncer nos han dado ya armas para reducir el riesgo de esta enfermedad. Aunque no es fácil realizar cambios en el estilo de vida, tampoco es imposible. Cada vez son menos los estadounidenses que fuman; quizás deban pasar otras dos generaciones para disminuir aun más el tabaquismo, mejorar la dieta, y modificar patrones de peso y ejercicio, pero se puede hacer. Si lo consiguen, sus nietos volverán la mirada hacia la actual generación y, rascándose las cabezas, se preguntarán por qué tardamos tanto en escapar de la enfermedad más temida por todos cuando solo hacía falta cambiar la forma en que vivimos la vida.

Weinberg es profesor de la Sociedad Estadounidense de Investigación del Cáncer en el MIT, y miembro del Instituto Whitehead. komaroff es profesor de medicina en Harvard y director de Harvard Health Letter.

Fuente: Diario El Argentino

Marca y Comparte