LO QUE ENGORDA, Y LO QUE NO ENGORDA

febrero 21, 2010

La creciente preocupación por seguir una dieta equilibrada para prevenir enfermedades y el alarmante culto a la delgadez han propiciado que las cuestiones relacionadas con la alimentación nos preocupen cada vez más.

Este gran interés ha permitido que surjan creencias erróneas que confunden a las personas que desean mantenerse en peso o perder algún kilo, ya que demasiado a menudo se da pábulo a ideas sobre nutrición que carecen de rigor científico. Los mitos en torno a la alimentación proliferan especialmente en estas fechas, por lo que es el momento de aclarar algunos conceptos básicos.

La energía de los alimentos

Muchas personas engloban los alimentos en dos grupos: los que engordan y los que no engordan. Esta simplista clasificación carece de fundamento nutricional y puede provocar que sigamos una dieta inadecuada.
El organismo humano obtiene energía de los macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) distribuidos de manera heterogénea en los alimentos. Nuestro cuerpo necesita energía para llevar a cabo las funciones vitales: el sistema nervioso funciona con energía eléctrica, el muscular con mecánica, la energía térmica regula la temperatura corporal y con energía química es posible obtener distintas moléculas. Estos tipos de energía se producen en el organismo a partir de las sustancias químicas constituyentes de los macronutrientes por medio de complejas reacciones metabólicas. El valor energético de los nutrientes y, por tanto, de los alimentos que los contienen se expresa en Kilocalorías (Kcal), ya que durante el metabolismo se generaba calor.

Todos los alimentos excepto el agua aportan energía, salvo que se queden en el plato. Un alimento por si solo no tiene capacidad de engordar o no engordar. El valor energético de un alimento concreto o un plato está determinado por el contenido en macronutrientes del alimento o del plato, y por la cantidad que la persona consuma a lo largo del día o habitualmente. La clave: comer de todo de forma equilibrada y en las proporciones adecuadas.

Alimentos que engordan

El pan engorda: FALSO

Es la frase típica de quien se pone a dieta por su cuenta. También se dice que la pasta, el arroz, las legumbres o las patatas engordan, cuando no es así. Todos estos alimentos proporcionan hidratos de carbono, los nutrientes que el organismo requiere en mayor cantidad y que deben suponer entre el 50% y el 55% del total de calorías de la dieta. Existe la creencia errónea de que los hidratos de carbono engordan. Su valor calórico es de 4 Kilocalorías por gramo, como el de las proteínas, mientras que el de las grasas es de 9 Kilocalorías por gramo. A igualdad de peso las grasas aportan más calorías, es decir, los alimentos ricos en grasas son más calóricos que los alimentos ricos en hidratos de carbono.
Y no nos engañemos: en muchos casos lo que aumenta las calorías del pan es el acompañamiento (mantequilla, embutidos, bacón, quesos, etc.), la mayoría alimentos ricos en grasas.

Las frutas como el plátano, los higos, las cerezas y las uvas, engordan: FALSO

Estas frutas aportan más calorías por cada 100 gramos que otras como la manzana, la naranja, etc., por lo que tomando menos cantidad, el aporte de calorías es similar al de una manzana o naranja medianas.
Por 100 gramos:
plátano: 85 Kcal;
uvas: 65 Kcal;
higos: 66 Kcal;
cerezas: 60 Kcal.
otras frutas: 30-50 Kcal.

Cualquier fruta engorda tomada después de comer: FALSO

Una fruta aporta las mismas calorías antes o después de las comidas. Si se toma antes produce saciedad, ya que contiene fibra. El orden en que se ingieren los alimentos no influye en el total de calorías diarias, aunque sí puede afectar a la digestión de los mismos.

El agua tomada en la comida engorda: FALSO

El agua no aporta energía, pues no contiene macronutrientes. Por lo tanto, no engorda aunque se tome antes, durante o después de las comidas. Si se bebe antes de comer puede provocar sensación de saciedad y así evitar el consumo de otros alimentos. Tomar mucha agua durante las comidas puede hacer que la digestión sea más lenta debido a que se diluyen en ella los jugos gástricos.

La tónica y el bitter engordan menos que otros refrescos: FALSO

A pesar de su sabor amargo, esas dos bebidas contienen una cantidad de azúcar (90 gramos por litro la tónica y hasta 135 gramos por litro el bitter) que hay que tener en cuenta si se siguen dietas hipocalóricas. La tónica, además de los ingredientes comunes, contiene extractos de frutas y una pequeña cantidad de quinina. La composición del bitter es parecida a la de la tónica, aunque posee menos quinina y más azúcar. Los extractos vegetales amargos les confieren cierta acción aperitiva y digestiva. Una lata (33 cl) de tónica y de bitter proporcionan unas 120 y 180 Kilocalorías, respectivamente.

Los hidratos de carbono y las proteínas no se pueden combinar en la misma comida: FALSO

Prácticamente todos los alimentos son una mezcla de hidratos de carbono, proteínas y grasas, por lo que no resulta lógico separar unos alimentos de otros cuando su propia composición es una mezcla compleja. El aparato digestivo del hombre está preparado para realizar la digestión de la más variada mezcla de alimentos. Sólo en determinadas circunstancias (por ejemplo, en caso de resistencia a la insulina), puede resultar más eficaz disociar el aporte de nutrientes en determinados momentos del día. No obstante, esta decisión corresponde al nutricionista, que la tomará tras un estudio dietético detallado que incluirá los análisis clínicos pertinentes.

Alimentos que no engordan (o que ayudan a adelgazar)

Los alimentos integrales no engordan: FALSO

Los alimentos integrales aportan más fibra que los refinados, pero la composición en el resto de nutrientes es similar. Es decir, a igualdad de peso aportan las mismas calorías. Lo interesante de la fibra es que mejora el tránsito intestinal, contribuye a reducir los niveles de glucosa y colesterol de la sangre y previene enfermedades como el cáncer. Se aconseja incluir en la dieta productos integrales por estas razones, pero no como método para reducir calorías.

El aceite de oliva no engorda: FALSO

El aceite de oliva, al igual que el resto de aceites, aporta 9 calorías por gramo, tanto si se consume crudo o cocinado, por lo que se debe moderar su consumo en caso de exceso de peso. Una cuchara sopera (10 gramos) de aceite (oliva, girasol, maíz…) aporta 90 Kilocalorías. Cuidado al aliñar ensaladas…

Los alimentos light ayudan a adelgazar: FALSO

Los alimentos light aportan menos cantidad de calorías que su equivalente normal si se toma la misma cantidad, pero eso no significa que sirvan para adelgazar.
Muchos productos light siguen siendo calóricos por su propia naturaleza, pues buena parte de sus ingredientes son grasas necesarias para su elaboración, para conferirles su sabor, textura… Ejemplos de esto son la mayonesa light, las patatas fritas light o el paté light, que deben consumirse con mucha moderación porque siguen siendo muy calóricos en comparación con otros alimentos no light.
Y es que si revisamos la etiqueta podemos comprobar que no todos los productos light son tan ligeros como parecen. Según la normativa, los requisitos que debe cumplir un alimento para ser calificado light son: que haya productos de referencia en el mercado (leche entera y leche desnatada, mayonesa y su homóloga light…), que la reducción del valor energético sea como mínimo del 30% respecto al producto de referencia y que en el etiquetado, además de mencionar el porcentaje de reducción de calorías, aparezca su valor energético (por 100 gramos ó 100 mililitros) y el del alimento de referencia, incluyendo si se desea, el valor energético por porción.

Fuente: Alimentacion-Sana.org

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SECRETOS PARA UN ABDOMEN PLANO!

septiembre 14, 2009

Existen muchos mitos acerca de este tema. Debate, imagen, estética y salud están incluidos. En cuanto a específicamente como disminuir la grasa abdominal, como primera medida debemos cambiar ciertos hábitos, ya que para lograr este cometido no existe magia alguna, sino una serie de recomendaciones y cambios en la rutina diaria que deben llevarse adelante para tener éxito. Sumale a ello algúnos secretos de importancia que desarrollaremos a continuación.

Está comprobado que la grasa que se aloja en la zona del abdomen es la más dañina para el metabolismo y la salud. Los lípidos localizados en esta zona suelen tener estrecha relación con la hiperlipidemia (colesterol alto). Una subida constante y mantenida de triglicéridos y colesterol desencadena el alojamiento de grasa en las arterias la cual va obstruyéndolas.

Secretos para eliminar grasa del abdomenDieta para eliminar la grasa del abdomen

Siempre y en todos los casos la dieta debe ser muy limitada en alimentos con alto contenido de lípidos como: manteca, carnes con alto contenido de grasa, mayonesa, quesos duros o con alto contenido de lípidos, alimentos fritos o con elevado contenido de lipídico. Se recomienda disminuir el consumo de hidratos de carbono simples como el azúcar como así también aquellos alimentos elaborados como dulces, postres y chocolates, los cuales combinan grasas y azúcar.

Al disminuir estos alimentos lo compensamos comiendo alimentos más sanos, nutritivos y productivos que aportan menor valor calórico y a la vez más nutrientes y vitaminas como: verduras, frutas, carnes magras (carne sin grasa, pollo sin piel, en ambos casos limpiar antes de cocinar).

Otro de los trucos es comer entre 5 y 6 veces al día. En pequeñas porciones y no dejando pasar más de 3 horas entre ingesta e ingesta. Con este tip haces que tu metabolismo aumente ya que al alimentarte seguido el cuerpo no necesita guardar reservas en forma de grasa porque casi siempre tiene glucosa a disposición. Además el proceso de digestión por si mismo implica un gasto calórico para poder llevarse a cabo.

Procura siempre combinar proteínas (carnes) con vegetales, excepto aquellos que contienen alto valor de hidratos de carbono simples como papas y batata (camote). Cuando comas hidratos de carbono (pastas, arroz o legumbres) acompañalas con verduras restringiendo al máximo las grasas en este caso, ya que tu cuerpo utiliza en primera instancia los hidratos y luego las grasas para sintetizar glucosa, de ser en forma opuesta estas grasas que acompañan a los hidratos irán directamente al tejido graso acumulándose como reserva energética.

Mantente hidratado, como mínimo es necesario consumir dos litros de agua por día.

Recuerda que el asesoramiento de un profesional, un nutricionista puede ser de mucha ayuda a la hora de optimizar tu alimentación.

Ejercicios físicos para disminuir la grasa del abdomen

El ejercicio aeróbico es la forma más eficaz para disminuir la grasa corporal. Debes tener paciencia y realizarlo con continuidad ya que este es uno de los secretos infalibles. 5 veces a la semana como objetivo. Obviamente si venimos de hábitos sedentarios podemos, el primer mes hacerlo 3 veces por semana para preparar el cuerpo y no agotarlo llenándolo de acido láctico y dolores musculares.

Los mejores ejercicios son los aeróbicos ya que aumentan el metabolismo y haces que nuestro cuerpo demande energía (glucosa) en forma constante. Es recomendable sobrepasar la media hora de aeróbicos ya que a partir de este momento es cuando el cuerpo comienza a utilizar las reservas, o sea las grasas para sintetizar glucosa. Aeróbicos recomendados: caminatas, trote, gimnasia aeróbica, step.

Una vez que contemos con algo de preparación física y resistencia podemos aplicar otro de los secretos para eliminar la grasa del abdomen: si es que sales a trotar o haces cinta realizar de 3 a 6 piques (correr a máxima velocidad) divididos a lo largo del tiempo que corres. Ejemplo: si corres 40 minutos haces 4 piques durante un minuto: a los 10 minutos de trote, a los 20, a los 30 y por último a los cuarenta minutos y terminas. La razón de este secreto es que en estos piques tu cuerpo necesita altas cantidades de energía, por lo tanto está obligado a tomarla de la grasa de reserva.

Por último realiza abdominales cuatro días a la semana para que tu vientre se vaya aplanando, pero eso sí, recuerda que este ejercicio no elimina las grasas, solo ayuda a que los músculos de tu abdomen estén más tonificados y firmes.

Recuerda que los resultados se irán viendo de a poco en principio, recién a los 8 semanas de dieta y entrenamiento verás cambios. Mantenlo en el tiempo y verás que al pasar los meses tu cuerpo va a cambiar grasa por musculo de una manera muy visible.

Fuente: fitnessmind.com

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MITOS SOBRE EL METABOLISMO

septiembre 2, 2009

A menudo culpamos al ”metabolismo lento” de nuestra incapacidad para controlar el peso. ¿Pero qué es exactamente el metabolismo? ¿Y hay algo que podamos hacer para cambiar nuestro ritmo metabólico?

“El metabolismo tiene que ver con todos los procesos químicos que tienen lugar en el cuerpo con el fin de sostener la vida — procesos que nos permiten respirar, bombear la sangre, mantener el cerebro funcionando y extraer energía de los alimentos,” dice Susan Bowerman, M.S., R.D., C.S.S.D. y consultora de Herbalife. “Su ritmo metabólico basal se refiere a la cantidad de calorías que el cuerpo usa cada día, al descansar, sólo para mantener funcionando los órganos vitales.”

El ritmo metabólico está relacionado directamente con la composición del cuerpo. Cada libra de grasa corporal que uno tiene sólo quema unas 2 calorías al día. Pero el resto de uno — la masa corporal magraquema unas 14 calorías por libra cada día. Una gran parte de la masa corporal magra está formada por músculo, así que una de las mejores cosas que se pueden hacer para acelerar el ritmo de su metabolismo es aumentar y fortalecer los músculos mediante el ejercicio. Y asegúrese de tomar proteínas adecuadas en su dieta, las cuales también ayudan a hacer crecer y mantener los músculos.

Estos son los hechos en torno a cinco mitos sobre el metabolismo:

Mito: El metabolismo se hace más lento con la edad.

Verdad: La gente suele aumentar de peso con la edad, pero en general se debe a que suelen hacer menos ejercicio, o con menos vigor, que antes — y eso significa que queman menos calorías al día. En consecuencia, puede ocurrir pérdida de masa muscular, lo cual reduce la masa corporal magra y a su vez hace más lento el ritmo metabólico. El ejercicio cardiovascular para quemar calorías y el entrenamiento con pesas para aumentar o mantener la musculatura son grandes defensas contra el aumento de peso con la edad.

Mito: Usted no puede cambiar el metabolismo que ya tiene.

Verdad: Aunque puede parecer que hay personas que comen a toda hora y nunca parecen aumentar de peso, lo más probable es que hacen naturalmente selecciones más saludables y relativamente de bajas calorías. Muchos de estos “afortunados” también queman más calorías sencillamente porque se mueven más: se desplazan más, o se levantan de sus escritorios con frecuencia durante el día para estirarse, o cruzan el pasillo para hablar con un colega en vez de enviarle un mensaje electrónico. Así que si ha tomado la resolución de acelerar su metabolismo aumentando su musculatura, use más esos músculos moviéndose frecuentemente durante todo el día.

Mito: Uno quema más calorías al digerir comidas y bebidas heladas que las que están a temperatura ambiental o calientes.

Verdad: En un laboratorio, se han medido incrementos muy ligeros en la combustión de calorías en personas que toman bebidas muy frías. Pero el cambio es demasiado pequeño (unas 10 calorías quemadas más al día) para tener un efecto significativo en la pérdida de peso.

Mito: Si uno reduce las calorías, el ritmo metabólico se hace lento, por lo tanto, ¿qué sentido tiene?

Verdad: Es cierto que el ritmo metabólico puede hacerse un poco más lento cuando se reducen las calorías: la tendencia natural del organismo es tratar de conservar las calorías lo mejor que puede. Pero esas disminuciones son relativamente pequeñas, y si uno está más activo al perder peso, puede compensar esos pequeños cambios. Con una combinación de dieta y ejercicio, se puede preservar la velocidad a que el cuerpo quema calorías.

Mito: Si uno deja de comer por la noche, cuando el metabolismo es más lento, perderá más peso.

Verdad: Cuando las personas pierden peso porque dejan de comer después de cierta hora, es solamente porque han reducido su consumo general de calorías, no porque estén ingiriendo sus calorías a una hora más temprana. Consumir todas sus calorías antes de que el sol se ponga no acelerará la pérdida de peso a menos que uno también ingiera menos calorías de las que necesita.

Fuente: PRNewswire

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COMER PARA ADELGAZAR

febrero 8, 2009

El verano es una época tan buena para quitarse kilos de encima como cualquier otra, siempre que el peso ideal a alcanzar sea factible y el método sea saludable.

En pocas ocasiones dos palabras y dos conceptos tan inversos “comer y adelgazar” se han conjugado con un mismo objetivo: no arriesgar la salud de nadie que desee perder peso. Se puede, y conviene, comer para adelgazar. Con ello, se podrá eludir que el deseo tan fuerte de que la báscula se detenga en el número soñado desemboque en una auténtica obsesión por perder kilos que deje el bienestar en un segundo plano. Ésta es, además, la mejor manera de garantizar que la persona no sufra el temido efecto rebote o efecto yo-yo, es decir, la imposibilidad de mantener la pérdida de peso y la vuelta no deseada de los kilos que habían desaparecido.

No es suficiente tomar menos calorías, es necesario aprender a adelgazar, eliminar conductas o comportamientos que nos llevan a engordar o que dificultan el adelgazamiento. Hay que ser conscientes de que, por el alocado estilo de vida imperante, el establecimiento de hábitos a medio y largo plazo es el principal problema para muchas personas cuando se plantean reducir su peso. Adelgazar siempre requiere un cambio en el estilo de alimentación y de vida que debe ir más allá de los días o los meses en que se inician los nuevos hábitos alimenticios, y por tanto más allá de lo que se entiende como “operación bikini” o “estar a dieta dos meses“. El verano es, precisamente, una época crítica para consolidar la apuesta de “comer para adelgazar”. Para ello, hay que asentar también en la rutina diaria estival pautas sobre qué, cómo y cuándo comer.

  • Qué comer: Las frutas, hortalizas y verduras típicas del verano comparten las mismas características: tienen mucha agua y fibra, por eso llenan rápido, y sus pocos azúcares aportan dulzor y pocas calorías. Además, se pueden tomar refrescos y helados bajos en calorías. La carne, el pescado y los huevos se pueden reservar para la noche y dejar para el mediodía platos combinados donde abunden los vegetales y no tanto las proteínas. Por ejemplo, una ensalada de pasta con variedad de hortalizas y un huevo duro troceado; un gazpacho de entrante y una paella de la huerta; un tomate en ensalada con queso fresco y orégano acompañado de un plato de legumbres con arroz. De postre, una buena opción es una infusión o un café sin azúcar. Incluso se puede reservar una pieza de fruta o un yogur desnatado para comerlo entre horas.
  • Cómo comer: Comer despacio y masticar bien tiene la ventaja de que se come menos debido a la sensación de saciedad.
  • Cuándo comer: Es saludable y conveniente romper el ayuno entre una comida y otra si pasan más de cuatro horas. Así se alivia el malestar que produce la sensación de tener hambre y la ansiedad que genera el “no poder comer”. Ser comedido con los alimentos azucarados y no concentrarlos en una comida ayuda a mantener estable la glucemia, de manera que no se fabricarán grasas inoportunas a partir de los azúcares extra. Pensar con sentido común, sin renunciar siempre a lo más apetecible, hace que la persona se sienta más cómoda y tranquila en seguir su dieta.

Sprint final: perder volumen

Tanto las personas que ya llevan varios meses haciendo dieta y se encuentran en el tramo final, como los que se acaban de comenzar deben tener presentes tres cambios dietéticos muy efectivos para reducir volumen corporal en el sprint final: dieta hiposódica, suficiente hidratación y menos fibra y alimentos flatulentos.

  • Dieta hiposódica:
    • Eliminar la sal de adición y sustituirla por formas alternativas de condimentación con hierbas aromáticas y adobos.
    • Escoger más alimentos frescos y prescindir de los alimentos procesados, habitualmente con exceso de sal.
    • Prescindir de aceitunas, precocinados, salsas, patatas fritas y similares, embutidos, conservas, galletas o cereales de desayuno.
  • Suficiente hidratación: Beber dos litros de agua al día y ayudarse de infusiones, granizados, zumos y caldos naturales. Es la manera de que los riñones limpien de impurezas el organismo, al mismo tiempo que se evita la retención de líquidos.
  • Menos fibra y menos alimentos flatulentos. Es conveniente disminuir el consumo de alimentos integrales, ricos en fibra, y reducir o eliminar temporalmente el consumo de verduras flatulentas (alcachofas, pimientos, cebollas, pepinos) y de hortalizas como la lechuga en ensaladas. El motivo de estos últimos cambios, muy puntuales para no desequilibrar a la larga el plan dietético, es que favorecen la formación de gases con la consiguiente e inoportuna hinchazón abdominal.

Vencer las dificultades

…el problema está en que: Qué hacer…
El cuerpo me pide algo dulce Saboree el dulce de alimentos naturalmente azucarados: frutas, zumos, batidos de fruta y leche o yogur desnatados. Elija los refrescos light, los alimentos sin azúcar y sin fructosa, y utilice sacarina u otros edulcorantes similares sin calorías. Selecciona el chocolate que tenga como mínimo un 80% de cacao porque contiene menos azúcar y aporta menos calorías. Las infusiones dulzonas de regaliz y melisa calman la apetencia por el dulce.
Como pero no me lleno Tome entre horas alimentos ricos en fibra soluble como frutas, un puñado de frutos secos o galletas de avena. Esta fibra se hincha en el estómago y genera saciedad, la misma sensación que se produce cuando se toma la fruta al principio de la comida. Antes de tomar preparados comerciales de fibra hay que consultar con un especialista. Él será la persona apropiada para recomendarle el tipo de producto, la dosis y el momento adecuado de tomarlo.
Salgo a tomar algo con los amigos Antes de pedir algo sólido tome un buen vaso de agua, así se hinchará el estómago y le calmará el hambre. Elija alimentos hipocalóricos: bebidas sin calorías como el agua, infusiones, café o té sin azúcar, refrescos light, gaseosa; o bebidas con pocas calorías como los zumos de frutas, de tomate, caldos, horchata y cerveza sin alcohol. Tenga a mano caramelos y chicles sin azúcar. Como picoteo, piense en las vinagretas que no sean aceitunas como pepinillos y cebolletas, los pinchos vegetales con poca mayonesa o los montaditos de atún y huevo.

Demasiado sobrepeso

La última Encuesta Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Consumo publicada en el mes de abril revela que el 44,4% de los hombres y el 30,3% de las mujeres de 18 y más años tienen sobrepeso. Además, un 15,5% de los hombres y un 15% de las mujeres presenta un Índice de Masa Corporal (IMC) considerado como obesidad. Indica también el estudio que el 8,8% de los hombres y el 12,5% de las mujeres sigue algún tipo de dieta especial.

Fuente: Consumer.es

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PIERDELE EL MIEDO A LA BALANZA

noviembre 14, 2007

Puede convertirse en una obsesión. Pero es una herramienta de información básica, una aliada de tu dieta a la que tienes que manejar con discreción.
Es la balanza , la que te mostrará cuántas libras vas perdiendo, sobre la que sonreirás o sentirás desconsuelo.

Lo primero que debes saber es que, si piensas comprar una balanza, debe ser la mejor. Seguramente tu dietista pueda aconsejarte. Es importante que sea un aparato de medición precisa, porque una libra de diferencia puede cambiar el curso de tu dieta.

La controversia sobre el uso de la balanza ya lleva más de una década. Para algunos expertos, es la guillotina de las anoréxicas, la máquina que se vuelve una adicción difícil de controlar. Hay historias de modelos –y adolescentes que quieren seguir a su líder- que cargan balanzas en bolsos para trasladarse con ella como si se tratara de la billetera.

Otros creen que no es el recurso más infalible para saber cómo va tu rutina de pérdida de peso. Según un análisis del Departamento de Nutrición de la Universidad de Carolina del Norte, una manera más exacta de vigilar los cambios en el cuerpo es a través de lo que en medicina se denomina “antropometría“.

Se trata de una palabra algo complicada para definir una acción relativamente sencilla: la medición de las dimensiones del cuerpo con una cinta métrica. Si en algún momento de tu vida has acudido a una modista o costurera para que te arreglen una prenda, seguramente ya sabes de qué se trata.

El trabajo reveló que aquellas personas que tenían un interés real en reducir su problema de exceso de grasa habían aprendido a medir las circunferencias del cuerpo. Por supuesto, el gran éxito era disminuir la talla, o rescatar del olvido a aquel pantalón que dormía en el fondo del closet que no podemos usar hace años.

El ejemplo más concreto de por qué la balanza puede ser engañosa lo dio el trabajo poniendo como ejemplo a un individuo que aumenta su musculatura a medida que elimina grasa. Esta persona es posible que hasta aumente algo de peso, y esto no debe interpretarse como un mal resultado o una vía hacia la obesidad. Si se baja de peso puede ser por pérdida de músculo y no de grasa.

Sin embargo, un trabajo de la Universidad de Seattle demostró que la motivación es esencial a la hora de seguir un régimen alimenticio y, en este escenario, pesarse a diario se convierte en una herramienta que afianza la actitud positiva del que hace dieta o vigila su alimentación. Además, dicen los expertos de Seattle, la balanza es el referente que indica rápidamente si las libras están regresando, lo que permite a la persona reaccionar pronto.

Aunque, como dice Rena Wing, directora del Centro de Investigación sobre Diabetes y Control del Peso del Hospital Miriam de Providence, subirse a la balanza no es en sí mismo un gran logro. “Posteriormente, cada individuo debe emplear la información que observa para introducir modificaciones en sus hábitos y en su comportamiento cotidiano que le ayuden a corregir los posibles fallos; unas veces se tratará de comer menos, otras de moverse más… pero lo verdaderamente esencial es que la clave del éxito parece ser permanecer atento al peso”, apunta esta especialista.

Fuente: MiDieta

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OPTIMIZA TU METABOLISMO

octubre 17, 2007

Te has preguntado alguna vez porque tu amiga o amigo come más que tu y no engorda, y porque nosotros que nos mantenemos a dieta y controlamos todo lo que comemos engordamos muy rápido y nos cuesta bajar de peso.

¿A que se debe esto? Pues la respuesta es que por razones desconocidas tu amiga tiene un metabolismo más acelerado que el tuyo. La buena noticia es que existe una solución para poder acelerar el tuyo.

El metabolismo es el conjunto de procesos que mantienen al organismo con vida, desde el funcionamiento de una pequeña célula hasta que tu corazón pueda latir y para todo ello se necesita energía.

El metabolismo basal es la energía que tu cuerpo utiliza cuando estás en reposo, (durmiendo, viendo TV, en la computadora) este corresponde al 70% de la energía que consumes. Y logras quemar más energía cuando estás en reposo lograrás por tanto bajar más rápido y evitar el rebote.

LLEVA estos tips en mente:

LLEVA TU RELOJ: Aunque no lo creas tú cuerpo tienen un reloj interno que debes escuchar y que eres tú el responsable que funcione adecuadamente.

  • Come 5 veces al día: Constantemente se escucha “es mejor comer más veces al día”, y la razón es que tu cuerpo gasta energía para digerir los alimentos. Si le das solo 2 o 3 comidas vas a gastar menos calorías y tu metabolismo se vuelve cada vez más lento. Es recomendable que hagas 3 comidas y 2 entrecomidas.
  • Come a la misma hora: Si comes todos los días a la misma hora tu cuerpo y tu reloj interno ya conocerán a que hora te da hambre y cual hora no. De ésta forma no comerás por ansiedad.

LLEVA TUS TENNIS: La constancia y variación es lo que hace el cambio.

  • Lleva una rutina de ejercicio: El ejercicio aumenta el metabolismo tanto en el momento que estás haciendo el ejercicio y en las horas posteriores a éste. Trata de hacerlo todos los días por lo menos 30 minutos diarios.
  • No hagas siempre lo mismo: Si todos los días haces la misma rutina de ejercicio, el cuerpo se llega a acostumbrar y se estanca. Debes combinar tanto el ejercicio aeróbico (caminar, bicicleta, correr etc.) para la quema de grasa como ejercicios de resistencia (pesas, yoga, pilates) para formar músculo, ya que cuanta más masa muscular tengas, más calorías quemarás, aunque estés sentado en una silla, preparando la cena o durmiendo.

LLEVA UNA DIETA BALANCEADA: Muchos acostumbran a eliminar un grupo de alimentos como los carbohidratos o un tiempo de comida como la cena cuando se está a dieta.

  • Varía tu alimentación: No comas siempre los mismos alimentos cada día, el cuerpo se acostumbra a conseguir energía hasta de un tomate si lo comes todos los días. Trata de incluir proteína (carne, pollo, pescado magro, huevo, quesos) carbohidratos complejos (cereal integral, legumbres, pan integral), frutas y vegetales todos los días.
  • No omitas un tiempo de comida: Muchos creen que el dejar de comer adelgaza y la verdad que lo único que se logra es hacer el metabolismo más lento ya que el cuerpo para ahorrar energía por ese ayuno tan prolongado se vuelve más y más lento.
  • Evita dietas muy bajas en calorías: Cuando se consumen muy pocas calorías el cuerpo trata de defender y guardar esas reservas y por tanto no gasta energía sino la almacena.
    Como ves no es difícil lograr acelerar tu metabolismo, son tips fáciles de LLEVAR en mente y que te ayudarán a perder de peso de una forma saludable sin poner en riesgo tu salud.

Autor: Lucky Barillas
Fuente: MiDieta

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¿ES CONTAGIOSA LA OBESIDAD?

agosto 21, 2007

Los familiares y amigos podrían ‘propagar’ la obesidad. Un estudio sugiere que las normas sociales animan a la gente a tener sobrepeso.

Un amigo no deja que otro se vuelva obeso.

Eso podría ser literalmente verdad, según investigadores de la Harvard que sugirieron en la edición del 26 de julio del New England Journal of Medicine que la obesidad, o una tendencia a la delgadez, es socialmente contagiosa, “propagándose” a través de los lazos sociales.

“Esto refuerza la idea de que debido a que la gente está interconectada, su salud está interconectada”, afirmó el autor del estudio, el Dr. Nicholas A. Christakis, profesor de la Universidad de Harvard. “Toma en serio la unión entre la gente dentro de las redes sociales y da un nuevo significado al concepto de salud pública”.

Aunque esto podría hacer que la gente vea a sus amigos y conocidos de forma distinta (tanto a los gordos como a los delgados), el valor real de la investigación es que apunta a nuevas maneras para combatir la creciente epidemia de sobrepeso y obesidad, afirmaron los expertos.

“Tratar de resolver el problema a nivel individual ha resultado muy difícil y podría ser porque no estamos dirigiéndonos a la red, que podría ser la familia, el vecindario, la comunidad o la escuela”, señaló el Dr. Julio Licinio, presidente del departamento de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami. “Es una forma fascinante de ver el problema y podría ser un excelente motivo por el cual los tratamientos han sido tan difíciles, porque sólo nos dirigimos a un miembro de la red”.

“Saca a la luz otro componente del ambiente que influencia la obesidad”, añadió el Dr. Samuel Klein, director del Centro de nutrición humana de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en San Luis. “Habría que probarlo, pero sugiere que, para ser efectivo en el tratamiento de la obesidad, tenemos que tratar no sólo a la persona obesa, sino también a la red social”.

Los expertos afirmaron que es probable que el estudio se vuelva un clásico.

El tema no es poco preocupante, dado que la obesidad se ha vuelto un grave problema de salud pública en los Estados Unidos y otros países occidentales. Según la información de fondo del artículo, dos tercios de los adultos estadounidenses tienen ahora sobrepeso y la prevalencia de la obesidad ha aumentado de 23 a 31 por ciento.

Se han sugerido diversas explicaciones sobre la epidemia, entre ellas que se hace menos ejercicio y se come más. Pero como la epidemia es tan general y afecta a todos los grupos socioeconómicos, probablemente haya varias explicaciones sociales y ambientales para el fenómeno, señalaron los expertos.

Los autores especularon que la ubicuidad de las redes sociales y la inclinación natural de las personas a dejarse influenciar por la apariencia y conductas de los que los rodean, sugieren que el aumento de peso en una persona podría fomentarlo en otras. Tener contactos sociales de cierto peso podría también causar que uno adopte ciertas conductas o las conductas de los demás podrían incluso estimular ciertas partes del cerebro, como las que se relacionan con la ingesta de alimentos.

Para investigar esta teoría, los autores de este estudio evaluaron a más de 12,000 personas socialmente interconectadas de Nueva Inglaterra que habían participado en el Estudio cardiaco de Framingham, una histórica iniciativa cuyo objetivo era descubrir las causas de la enfermedad cardiovascular. Como parte del estudio, los individuos se sometieron a medidas repetidas, entre ellas el índice de masa corporal (IMC) durante más de tres décadas. Al inicio del estudio, se pidió a los participantes que identificaran a sus amigos para propósitos de seguimiento.

Los investigadores encontraron que la gente flaca y gorda tendía a agruparse y que los conglomerados se extendían a tres grados de separación. En otras palabras, usted es obeso, igual que el amigo del amigo de su amigo o la hermana del cónyuge de su amigo.

Además, las probabilidades de que una persona se volviera obesa aumentaban en 57 por ciento si tenía un amigo que se volvía obeso durante un cierto periodo de tiempo. Si las dos personas eran amigas mutuas, las probabilidades aumentaban a 171 por ciento.

Y si un hermano adulto se volvía obeso, las probabilidades de que el otro hermano también lo hiciera aumentaban en 40 por ciento.

El matrimonio también importaba. Si un cónyuge se volvía obeso, el otro tenía un aumento de 37 por ciento en las probabilidades de hacer lo mismo.

El estudio halló que las redes sociales eran más importantes que la localización geográfica. En otras palabras, la persona con la que usted tiende a reunirse es más influyente en cuanto al peso que su vecino de al lado.

Las personas del mismo sexo tenían una mayor influencia entre sí que las personas del sexo opuesto, halló el equipo.

Finalmente, los investigadores encontraron que la tendencia entre los estadounidenses a dejar de fumar no daba cuenta del aumento en la obesidad dentro de una red dada.

Según los autores del estudio, el fenómeno tiene muchos más factores que las similitudes en el estilo de vida y el ambiente, según lo prueba el hecho de que las redes sociales son más importantes que la geografía. Dos explicaciones probables son la diseminación de las conductas y la diseminación de las normas sociales. La evidencia apunta más a lo último.

“Hasta cierto punto, esto me recuerda a la presión del grupo, cuando queremos encajar en un grupo particular”, apuntó el Dr. Juan Castro, director del Centro de educación de la salud Coastal Bend del Centro de ciencias de la salud Texas A&M de Corpus Christi.

Christakis estuvo de acuerdo. Cuando el sobrepeso o la obesidad se hacen normales en un círculo social dado, las personas podrían ser más propensas a hacerse obesas. En otras palabras, ejemplificó, “si veo que engordas, entonces yo también puedo engordar”.

El hallazgo podría apoyar los esfuerzos de ofrecer educación sobre la nutrición en el lugar de trabajo, donde muchas personas hacen amigos, señaló Castro. También habrían beneficios en dirigir las intervenciones al miembro de la familia que está a cargo de la compra y preparación de los alimentos, añadió.

Por: Amanda Gardner
Reportera de Healthday
Fuente: http://www.cdc.gov/spanish/default.htm