COMEMOS CARNE EN EXCESO Y POCAS VERDURAS

septiembre 8, 2009

ESTUDIO DE ESPECIALISTAS EN NUTRICION

Los argentinos comen muy mal: exceso de carne y poca verdura
Según la FAO y la UBA, se come un 75% más de carnes rojas de lo recomendado y un 46% menos de verduras.

La mala alimentación tiene como consecuencia directa los problemas cardiovasculares, principal causa de muerte en el país.

Hay que cambiar la mesa de los argentinos”, piden los expertos. Se refieren a una dieta en crisis, en la que abundan la carne vacuna, los fideos, el pan y el aceite de girasol. Y a la que le faltan verduras, frutas y lácteos. Lo dicen porque los argentinos comen 75% más de carne vacuna de lo que deberían; 66% más de aceite de girasol y 59% más de harinas, pan y cereales de lo que indica una dieta saludable. En cambio, consumen 50% menos de frutas, 46% menos de verduras y 25% menos de leche.

Las cifras surgen de un informe elaborado por los nutricionistas Sergio Britos y Agustina Saraví, en el marco del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la UBA. Se basan en estadísticas para la Argentina de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y en estimaciones del Programa de la UBA.

Argentina es el país del mundo donde se come más carne vacuna y su consumo sigue subiendo. Hoy se demanda más carne que en los años 90. “En esa década el consumo era de unos 50 kilos por persona por año y hoy estamos en 70 kilos: un 40% más“, informa Britos.

“En tanto -apunta el especialista- el consumo de frutas y hortalizas viene bajando lenta pero sostenidamente en los últimos 30 años”.

Cómo se compone la dieta de los argentinos no es un tema menor. Sucede que una inadecuada alimentación no sólo conduce a la obesidad, al aumento del colesterol y de la diabetes, sino que incrementa notablemente las enfermedades cardiovasculares. “Esta es la principal causa de muerte y de discapacidad en el país“, advierte la cardióloga Liliana Grinfeld, presidenta de la Fundación Cardiológica Argentina.

El desequilibrio de los platos no es sólo una cuestión de los adultos. El mismo desbalance se observa en la dieta infantil: mucha carne, fundamentalmente vacuna, alimentos de alta concentración de grasas y azúcares; pocas verduras, frutas, granos, legumbres y leche.

Se come mucho de lo que hace mal y poco de lo que hace bien ¿Por qué? “No es sólo una cuestión de cómo está compuesta la dieta: se trata de hábitos y conductas que sólo podrán cambiarse con políticas públicas efectivas”, asegura Grinfeld.

Britos y Saraví reclaman la implementación de “buenas prácticas nutricionales“, por parte de las empresas y del Estado, para mejorar la producción de los alimentos y también la comunicación a los consumidores. El informe -presentado recientemente en el II Simposio de Agronegocios y Salud en la Bolsa de Cereales- destaca, sin embargo, que algunas empresas líderes han adoptado o están en camino a disminuir las grasas trans (están en productos que contienen aceites hidrogenados), el contenido de sodio y a fortificar los alimentos con distintos nutrientes. Y que desde el Estado se trabaja en el mejoramiento de la oferta de los comedores y kioscos escolares y en la claridad de la información nutricional de las etiquetas de los alimentos.

“Pero al analizar las políticas públicas en Argentina se observa que aún no se ha abordado integralmente la cuestión de la alimentación saludable. Poco o casi nada se ha avanzado desde el anuncio del plan del Ministerio de Salud que contempla la promoción de la educación alimentaria”, asegura Britos, quien además es director asociado del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI).

Y brinda un ejemplo: “Las acciones de la industria (disminución de grasas trans, agregado de fibras, etc.) surgen de su propia iniciativa más que como resultado de una política pública definida”.

En el Ministerio de Salud explican que el Plan Nacional Argentina Saludable -así se llama- fue presentado en octubre y abarca distintas acciones de promoción de una vida sana que, según explican, antes (en la gestión anterior) iban por caminos separados. Son tres pilares: practicar actividad física para combatir el sedentarismo, comer saludablemente para no enfermarse, y no fumar y evitar el humo del tabaco en el hogar, el trabajo y otros ambientes.

“En estos temas todo lo que se hace parece poco. Sucede que son resultados a largo plazo”, aclara Sebastián Laspiur, coordinador del Plan. “Buscamos que la gente camine, ande en bicicleta, baile, se mueva; que baje el consumo de sal y grasas, que coma más verduras y frutas; y que no fume ni deje fumar en su casa o en su trabajo”.

Por: Graciela Gioberchio
Fuente: Diario Clarín

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EL POTASIO EN LA HIPERTENSION ARTERIAL

julio 24, 2009

Cuando se toman ciertos fármacos para controlar la hipertensión se elimina una cantidad extra de minerales.

El consejo dietético para una persona que sufre hipertensión arterial debe acompañarse, en la mayoría de ocasiones, del uso de fármacos antihipertensivos que ayudan a reducir los niveles de presión arterial. Sin embargo, la mayoría de estos medicamentos conllevan ciertos efectos secundarios que conviene recordar.

Los fármacos que se prescriben para controlar la hipertensión arterial tienen, en numerosas ocasiones, un efecto diurético, ya que sirven para aumentar la producción y el volumen de la orina, lo que permite evitar o reducir una situación de retención de líquidos. Y es fundamental regular esa eliminación de líquidos, puesto que para el corazón implica una mayor carga de trabajo porque ha de bombear un mayor volumen de sangre. También es importante controlar la sal de los alimentos con el fin de reducir el riesgo de retención hídrica y regular el trabajo del corazón.

El consumo de los diuréticos tiene, en numerosas ocasiones, efectos negativos. Al tiempo que sirven para eliminar líquidos también fuerzan la eliminación de potasio a través de la orina en cantidades superiores a lo normal. Si las pérdidas no se compensan con una adecuada ingesta, se corre el riesgo de sufrir su carencia. La falta de potasio puede provocar debilidad de los músculos, taquicardia, sed y falta de apetito.

Para compensar la pérdida de potasio a consecuencia de los diuréticos hay que ingerir alimentos ricos en dicho mineral como el plátano

Para evitar estas alteraciones es necesario seguir una dieta variada y equilibrada que asegure un consumo suficiente de alimentos ricos en minerales como hortalizas y verduras, legumbres, patatas, frutas frescas y secas, cereales integrales y frutos secos. En general, todos los alimentos vegetales se caracterizan por su riqueza en potasio.

Compensar las pérdidas

Desde un punto de vista práctico y con el fin de compensar las pérdidas de potasio, es preferible consumir frutas y verduras crudas, ya que las preparaciones culinarias en las que se añade agua o interviene el calor -en particular el remojo y el hervido- disminuyen el contenido del mineral. Para cubrir los requerimientos de potasio de una persona adulta es necesario incluir en su alimentación diaria tres piezas de fruta, una ración de ensalada y un plato de verdura con patata.

Además, para compensar las pérdidas extras se puede tomar un plátano, una de las frutas que más potasio contiene. Otros alimentos útiles son la piña, el albaricoque, las ensaladas, las frutas secas y todos los frutos secos, consumidos de manera cruda y sin sal. Como prevención, debe saberse que una dieta variada y equilibrada proporciona una cantidad suficiente de este mineral.

Reducir el potasio de los vegetales

Hay determinadas enfermedades, sin embargo, en las que sucede todo lo contrario. Un ejemplo de ello es la insuficiencia renal, donde es habitual que se paute una dieta con bajo contenido de potasio. El potasio es un mineral incluido de forma natural en nuestro organismo y necesario para un correcto funcionamiento del sistema nervioso. No obstante, en ciertas enfermedades aumenta por encima de su nivel normal en sangre y se corre el riesgo de sufir dolencias cardiacas, más o menos graves si no se toman las medidas oportunas.

Esto hace necesario limitar los alimentos de la dieta que son ricos en potasio y usar distintas técnicas de preparación que permiten reducir la cantidad de potasio de los alimentos como el remojo prolongado o la doble cocción.

El remojo prolongado: por ser el potasio un mineral soluble en agua, podemos someter los alimentos a remojo, sin deteriorar ni disminuir su sabor, y sí reducir su contenido en potasio. Se recomienda poner el alimento a remojo durante más de 10 horas, cambiando el agua cuantas veces sea posible. Se aconseja utilizar este sistema con legumbres, patatas (previamente troceadas), conservas de verduras, conservas de legumbres y productos congelados antes de ser cocinados.

La doble cocción: se trata de dar dos hervores en abundante cantidad de agua a todas las verduras, hortalizas, legumbres y patatas, cambiando el agua tras la primera cocción. Este agua se debe desechar siempre.

Fuente: Consumer.es

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LA OBESIDAD… ¿ES CONTAGIOSA?

mayo 5, 2009

Dentro de poco, habrá otro modelo de hombre”. La frase, enunciada con fuerza de profecía, viene del médico psicoterapeuta especializado en temas de la obesidad y los trastornos alimentarios Máximo Ravenna.

“Antes, el hombre tenía un volumen determinado, pero hoy ya no hay puntos de referencia. En la actualidad, hay cada vez menos gente flaca y asceta. Quienes mantienen una salud, hacen actividad física y comen moderadamente son minorías selectas. La mayoría ya ha sucumbido, va teniendo cada vez más ganas de comer, comer y comer. Han quedado atrapados por la contagiosa tentación de la globalización. Digo globalización en sentido de globoso, de globeso.

En este escenario dramático, ya nadie se acuerda de cómo era el hombre de antes, el que era así”, dice y muestra una cucharita flaca como ejemplo. Para este autor de varios libros y responsable del adelgazamiento de una larga lista de famosos (Susana Giménez, Marcela Tinayre y Georgina Barbarossa han sido algunos de ellos) y otros no tanto, la lucha contra el círculo adictivo de la comida lo desvela. Todo aquel que haya pasado por el centro que lleva su nombre y tiene desde hace quince años conoce el enfoque filosófico de sus exitosos tratamientos. Pero, lejos de quedarse con una fórmula definitiva, el médico apuesta a las novedades académicas que irrumpen a nivel mundial. “Tengo mucho que aprender. Me fascino con gente que sabe cosas que no sé”, reconoce, recién llegado de los Estados Unidos, donde estuvo haciendo una rotación en los consultorios del Mount Sinai, en Nueva York o en el Massachusetts General Hospital, en Boston. Ahora, se prepara para viajar al 17º Congreso Europeo de Obesidad, que se realizará en Amsterdam. Allí presentará tres trabajos. Este año, entre sus tantos planes figura la revisión de los tratamientos en sus Centros Ravenna, para que incluyan más comidas saludables con índice glucémico más bajo y para dinamizarlos: “Si el gordo se mantiene en los grupos por tiempo indeterminado, algo está fallando en nosotros”, admite.

Después de tanta información y tantos métodos en las últimas décadas, ¿no está ya todo dicho en materia de nutrición? No. En realidad, se está volviendo a lo que decía cuarenta años atrás, pero con más conocimiento. Cuando empecé a trabajar con obesos, la mala palabra era “hidratos de carbono”. Las “4 P” (pan, pastas, postres, pizzas) eran el cuco. En aquel entonces, si bien había intuición de que había que comer menos, no se sabía que había hidratos de carbono que actuaban sobre los neurotransmisores. Hoy se sabe que no todo hidrato de carbono es mala palabra, pero sí los de alto índice glucémico, que es el que te despierta la capacidad de tener más hambre y que trae aparejado el ingreso de grasa. En los ‘90, las “4 P” estaban en la base de la pirámide de alimentación. ¡Esa pirámide era una apología de las harinas! Hoy, a las harinas refinadas se las ubica en la punta, que es el lugar donde menos se las debe consumir. En la actualidad, no hay pirámide sino un plan alimentario con forma de escalera, en el cual llegar arriba es peligroso y donde lo bueno para mejorar la calidad de vida es no bajar ningún escalón de los que vas subiendo. También está el tema de las calorías. Antes se decía que había calorías buenas y malas; pero hoy hay conciencia de que las calorías ¡son calorías! Y sumadas, aunque vengan de la mejor calidad de alimento, formarán la peor calidad de grasa en el cuerpo. Aunque un sándwich se haga con grasas sanas y no trans, suma calorías.

¿Pero no te parece que la información que la gente tiene es inversamente proporcional a la forma en la que come? Es cierto. Paralelamente a la tendencia de ir hacia lo dietético y reducir el tamaño de las porciones, se registra otra tendencia que es ofrecerle a la gente comidas cada vez más grandes y adictivas. Las galletitas, masitas y toda la gama de harinas refinadas son las responsables del hedonismo oral, un fenómeno que se da a nivel de los neurotransmisores cerebrales. Surgen los gordos ilustrados. Ellos le echan la culpa de su gordura a, por ejemplo, la tiroides. Y se enojan cuando uno le dice que, en verdad, es por culpa de las mollejas. Uno de los tres suplementos que aparecerán con Para Ti será para personas con 10 o más kilos de sobrepeso, es decir, un obeso.

La obesidad es la primera epidemia globalizada que se registra en la historia de la humanidad. Se trata de una enfermedad/adicción contagiosa, contaminante, no bacteriana, no virósica y que se transmite de persona a persona, de hábito en hábito. Se estima que para 2049, el 100% de la población afroamericana y latinoamericana que vive en los Estados Unidos será obesa. En México y otros países, el sobrepeso con el número de masa corporal 27 ya es considerado obesidad. Cuando el índice de masa corporal (el IMC se calcula basado en el peso sobre altura al cuadrado) va de 27 a 29 estamos frente a un sobrepeso, que manifiesta enfermedad en alguna área. La obesidad grado 1 está en un 30 de IMC; la grado 2, en un 35; la obesidad mórbida, de grado 3, se ubica a partir del 40 de IMC. A pesar de las medidas preventivas, en la Argentina las cifras aumentan a la par del mundo.

Según la Sociedad Argentina de Nutrición, más del 52% de la población tiene sobrepeso y obesidad. Y va aumentando la obesidad infantil: un 35% –entre niños, púberes y adolescentes de 6 a 19 años– son obesos, contra el 14% registrado veinte años atrás. ¿Los gordos entienden que tienen un problema de salud? De la boca para afuera, el gordo insiste que comer es lindo. Sin embargo, si tenés 20 kilos de más lo “lindo” de comer terminó hace mucho tiempo. Hay mucho sufrimiento. Es que, en general, los desórdenes de la alimentación provocan patologías serias. Hay que decir que cuando la genética ayuda, la comida no lastima: hay gordos enormes sin hígado graso y sin hipertensión. Pero hay quienes, con 10 kilos de más, son una bomba de tiempo. La grasa, además de tener una función útil para producir hormonas, puede generar hipertensión, apnea del sueño, colesterol, ácido úrico, diabetes tipo 2 (es tan fuerte que se llama diabesidad). Antes, a todo este conjunto de enfermedades –cuyo origen es la mala relación que hay entre grasas, la producción y asimilación de alimento– se lo conocía como síndrome X. Hoy, que ya se sabe cómo y por qué surge, se lo llama síndrome de resistencia a la insulina o plurimetabólico. A pesar de que los cardíacos tienen una carga genética que los predispone, una gran gordura puede provocarles un infarto. Las combinaciones más comunes son hipertensión-diabetes o hipertensión-diabetes-dislipemia. A estas personas hay que tratar de apagarles la mecha.

¿Es posible bajar tantos kilos? Puede ser fácil o difícil, pero se puede. Cuando el “no se puede” gana cuerpo, se pierde cuerpo. Es entonces cuando, resignación mediante, te dan pastillas o te operan. Yo no creo que tenga que ser así. La gente se mueve cada vez menos: se promocionan marcas deportivas o programas de televisión, pero no que practiques un deporte. Después del trabajo, en vez de encerrarte en tu casa, dar cinco vueltas de manzana con zapatos es mejor que nada, o subir las escaleras del edificio. Como se verá en los suplementos, la recomendación es empezar despacio, hasta tener una actividad física cinco o siete veces a la semana. Dicen que sos tan duro con quien tiene muchos kilos de más como con quien tiene pocos. ¿No es exagerado enloquecer y enloquecerse por unos cinco kilitos acumulados? Soy duro, firme y convincente porque tengo que penetrar la dura capa de grasa que envuelve tanto la cabeza como el cuerpo de esa persona. Eso va también para quienes tienen sobrepeso estético, que se refiere a quienes tienen aproximadamente menos de un 10% de peso de más con respecto al peso que uno tiene que tener.

¿Quiénes lo tienen? En general, mujeres jóvenes y activas; y también las sedentarias. Para muchas de ellas, el chocolate, las galletitas y el alcohol son su debilidad. Los hombres, en cambio, van por lo salado: la carne, el pan, el queso. Ellos no sufren la gordura hasta que no es muy obvia: sufren poco por mucho. Las mujeres, en cambio, sufren mucho por poco. El hombre se escuda en frases como “Soy de buen comer”; la mujer, en cambio, nunca lo reconocerá. El hombre nunca explicará psicológicamente su gordura. En cambio, la mujer dice “Estoy sola”, “Estoy mal acompañada”, “Siempre me pasa algo”. Hay que remarcar que el sobrepeso estético no es peligroso para la vida. Pero si alguien está acarreando cinco kilos de más por muchos años, y se la pasa diciendo que quiere sacárselos de encima sin poder corregirlo, algo anda mal. No es tanto la cantidad de kilos sino la cantidad de intentos frustrados que hablan mal de uno. Eso deja en claro la fuerte dependencia de la comida, que hace que se viva adherido a un grave circuito adictivo. “Tendría que dejar de comer tanto”, suele decir la gente. “¿Por qué no lo hacés?”, le preguntás. “Porque no tengo tiempo”, responden. ¿Tiempo para qué?, pregunto yo. ¡Si no te ocupa tiempo no comer de más! Lo que sí te ocupa tiempo es dar vueltas alrededor de lo mismo. Cuando no podés bajar por tu propia cuenta, tenés que recurrir a alguien.

Dada la alta tasa de fracasos a la hora de hacer dieta, ¿cuál es la tendencia hoy sobre los tratamientos y sus enfoques? Es cierto. Fracasaron las pastillas, las dietas convencionales y están empezando a fracasar las cirugías. Lo que está claro es que está fracasando el intento de sostener la delgadez con una alimentación equilibrada. El hombre está hecho de bajas pasiones, de bajos instintos, de alto paladar. El budismo alimentario está cada vez más lejos. Y la razón está en que, para lograrlo, hay que dejar de generar estímulos fuertes –dulces, salados y picantes excesivos– que producen la adicción. La tendencia mundial actual se basa en la moderación. Si te fijás, moderación es la palabra que más aparece en los discursos actuales, ocupa los titulares de los diarios más importantes del mundo. Volcada al mundo de la nutrición, el mensaje no es ‘No comas’ sino ‘No comas tanto’. Tener en claro cuál es la medida de todo (de cuánto tomar, comer, jugar, salir) dependerá de la predisposición que uno tenga para no caer en el consumo que la sociedad propone. ¡Todo es consumo! ¿Cuántos gordos dejan de comer y empiezan a comprar? La moderación, en este contexto de crisis mundial (se ha estado comiendo de la misma forma alocada con la que se estuvo despilfarrando dinero) no viene nada mal. Resignar comer de más es ganancia. La enseñanza actual es que una dieta supone perder para ganar: perdés kilos y goce, para ganar años, salud y satisfacción.

Autor: M. F. SANGUINETTI

Fuente: PARATI

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MANTENIENDO LA PRESIÓN BAJO CONTROL

marzo 24, 2009

John R., un abogado de sesenta años, estaba “perfectamente sano” hasta que tuvo un accidente vascular cerebral causado por alta presión sanguínea.

Felicia B., una vendedora de bienes raíces de cuarenta y algo años, madre de dos niños pequeños, se quedó impactada al saber que su visión se estaba deteriorando a causa de su alta presión sanguínea.

Kathy W, de cincuenta y dos años, se siente muy bien, pero se acaba de enterar que tiene muy alta su presión sanguínea.

Aunque no podemos tocarla, verla o sentirla, la alta presión sanguínea -conocida por los doctores como hipertensión- es una condición común y potencialmente seria. Casi uno de cada tres adultos tiene alta presión sanguínea. Es un porcentaje alarmante. La situación se vuelve más preocupante cuando sabemos que sólo 65% de aquellos que lo tienen, lo saben, y que además únicamente el 30% están siendo atendidos de manera adecuada y tienen el problema bajo control.

¿QUÉ ES LA PRESIÓN SANGUÍNEA?

El agua que fluye a través de tu manguera en el jardín; la sangre que circula a través de tus arterias y venas; todas éstas se mueven bajo presión. No podemos ver o tocar esta presión, pero siempre está ahí. La presión tiene que ver con dos cosas: fuerza y resistencia.

La fuerza es el poder que expulsa el agua a través de tu manguera. Cuando esta fuerza se aplica a la sangre, el poder que la envía a través de las arterias y venas por todo el organismo, proviene del latido cardiaco. Con cada latido, el corazón le da otro “empujón” a la sangre para que circule a través de los distintos vasos sanguíneos que la conducen por todo el cuerpo.

Cuando nos referimos a la manguera de tu jardín, la resistencia se refiere a cuánto retiene la manguera el flujo de agua. Esto depende de muchas cosas: qué tan ancha es la manguera, si está sucia por dentro, si tu dedo está tapando la salida, etcétera. Una manguera muy delgada con mugre va a resistir más el paso del agua que una más ancha y limpia por dentro.

Lo mismo le pasa a tus arterias. Si están bien abiertas, relajadas, no tienen ninguna placa grasosa que las obstruya, la resistencia va a ser poca y la sangre se moverá con bastante facilidad. Pero si están tapadas, constreñidas o tiesas, la sangre va a tener mayores dificultades para circular. Entonces, el corazón va a tener que bombear más (incrementar la fuerza) para mandar la sangre a las arterias a través del cuerpo.

Si la fuerza o la resistencia aumentan, tu presión sanguínea se va a elevar. Si alguna de las dos baja, tu pre¬sión sanguínea disminuirá.

¿QUÉ ES PRESIÓN SANGUÍNEA ELEVADA?

La presión sanguínea se escribe como una fracción y el número que se considera normal es 120/80 o menor. La parte superior de la fracción mide la presión ejercida sobre las arterias cuando late el corazón. También se conoce como presión sistólica. La parte inferior de la fracción (80), mide la presión de las arterias entre los latidos cardiacos. Se conoce como presión diastólica. Tú deseas que ambos números estén dentro del nivel normal.

• Lecturas de 120/80 o menores son óptimas.

• Lecturas entre 120/80 y 140/90 caen dentro de la zona de advertencia para alta presión.

• Lecturas sobre 140/90 se consideran alta presión.

¿CUÁL ES LA CAUSA DE QUE SUBA LA PRESIÓN SANGUÍNEA?

Diversas circunstancias pueden producir el incremento de la presión sanguínea:

Adelgazamiento de las arterias. Algunas circunstancias pueden provocar que las arterias adelgacen, incluyendo la acumulación de una sustancia grasosa y cerosa llamada placa, mensajes del sistema nervioso y la pared interna de las arterias dañadas. Cuando las arterias se adelgazan, se fuerza al corazón a bombear más para enviar la sangre al organismo.

Sobrepeso. La grasa necesita sangre, igual que cualquier otro tejido del cuerpo. Cada kilo de grasa contiene quizá más de medio kilómetro de vasos sanguíneos, que deben surtirse constantemente de sangre. Tu corazón tiene que trabajar mucho para hacer llegar este abastecimiento de sangre todo el día.

Malestar emocional. El enojo, la excitación, el miedo y otras emociones negativas pueden disparar respuestas extremas (pelear/escapar) y hacer que tu corazón trabaje a ritmos forzados.

Estrés físico. Dolor, calor o frío extremo, y otro tipo de tensiones, pueden acelerar demasiado el latido cardiaco.

Fumar cigarrillos. Las sustancias en los cigarrillos aceleran el ritmo cardiaco mientras adelgazan las arterias.

Embarazo. La sangre extra y el incremento en vasos sanguíneos pueden elevar la presión sanguínea de la madre.

Arterias dañadas. Las paredes internas de las arterias pueden inflamarse o endurecerse respondiendo pobremente a las demandas del cuerpo de agrandarse o reducirse según 10 exija la situación.

Obstrucción de las arterias. La acumulación de grasa conocida como arteriosclerosis puede hacer que se adelgacen las arterias o que se pongan duras.

Coágulos sanguíneos. Podría formarse una masa de sangre coagulada y pegarse a las paredes de las arterias o a un pedazo de placa e interferir con el flujo sanguíneo.

Algunas enfermedades. Hipertiroidismo, enfermedad de los riñones, y muchas otras condiciones también pueden causar una elevación de la presión sanguínea.

¿QUÉ PASA SI MI PRESIÓN SUBE DEMASIADO?

Medir la PresiónPodrías pensar que la presión alta suena como algo positivo, como una señal de que la sangre está circulando rápidamente a través de los vasos sanguíneos. Por desgracia, los vasos sanguíneos están diseñados para aguantar cierta cantidad de presión. Una presión mayor puede ser dañina para los vasos y para otras partes del organismo.

Aquí mencionaré algunas partes del cuerpo que podrían afectarse por presión sanguínea elevada:

Arterias. Una presión sanguínea excesiva puede destrozar las paredes internas de las arterias, facilitando la formación de placa y endureciendo las arterias. Una presión excesiva también puede debilitar una arteria de tal manera que parte de su pared se englobe hacia fuera. Si esta bolsita externa empezara a regarse, tu sangre podría fluir hacia tus tejidos corporales. Si esto llega a pasar en tu cerebro, se le denomina infarto cerebral. Si pasa en tu corazón, se llama aneurisma aórtica. Cualquiera de los dos escenarios es tan peligroso que puede conducir a la muerte.

Corazón. Si el corazón tiene que trabajar mucho sólo para mantener la circulación de la sangre, puede cansarse, debilitarse y eventualmente fallar. La presión sanguínea elevada puede posibilitar la tapadura de las arterias en el músculo cardiaco mismo, conduciendo a un ataque cardiaco.

Cerebro. La presión sanguínea elevada puede debilitar a las arterias en el cerebro o a aquellas que le llevan sangre a éste y dar como resultado un accidente vascular cerebral. También puede contribuir a otro tipo de infarto, causado por la obstrucción de una arteria que alimente al cerebro.

Riñones. La presión alta puede favorecer la tapadura de las arterias que alimentan a los riñones, volviéndolas menos eficientes y probablemente produciendo fallo del riñón. Y debido a que los riñones ayudan a regular la presión sanguínea, cualquier daño que sufrieran, podría mandar tu presión sanguínea fuera de control.

Ojos. La presión alta puede dañar los vasos sanguíneos que alimentan a la retina de tus ojos, dañando o destruyendo la visión.

Pies. Ya que los pies son el final de la línea (lo más lejos del corazón), son más propicios para ser engañados en el suministro de oxígeno y nutrientes que surte el torrente sanguíneo. Por lo tanto, una cortadita o una heridita en el pie puede ser muy difícil de sanar, posiblemente conduciendo a gangrena o amputación.

Como puedes observar, la presión alta es una condición potencialmente mortal que debe ser tratada por un médico, y mientras más pronto mejor. No te engañes pensando que puede ser ignorada solamente porque no presenta síntomas obvios.

¿QUÉ HACEN LOS MÉDICOS CON LA PRESIÓN ALTA?

Nosotros los doctores recomendamos cambios en el estilo de vida para pacientes que tienen alta la presión sanguínea, que incluyen la pérdida de peso, una dieta saludable, ejercicio regular, reducir el estrés, tomar clases de yoga o meditación, etcétera. También existen diversos medicamentos que puede ser útiles, incluyendo diuréticos, beta-bloqueadores, inhibidores ACE y otro tipo de medicinas.

¿LA PRESIÓN SANGUÍNEA, SIEMPRE ES SILENCIOSA?

Muchas personas no tienen idea de que padecen presión alta hasta que sus médicos les confirman el hecho. Esto es debido a que en las etapas tempranas, este problema generalmente no produce síntomas. Pero en etapas más avanzadas puede disparar muchos síntomas, incluyendo:

• Desmayos.

• Visión borrosa.

• Dolores en el pecho.

• Mareos.

• Excesiva orina nocturna.

• Fatiga.

• Debilidad general.

• Palpitaciones en el corazón.

• Hipertensión, jaquecas -en especial una que se presenta detrás de la cabeza y puede ser muy dolorosa por la mañana.

• Sangrado de la nariz.

• Tener un lado dormido.

• Sumbidos en los oídos.

• Falta de aire.

• Retención de agua en los brazos y en las piernas.

Si sufres alguno de estos problemas, o tienes otra razón para sospechar que tu presión puede estar alta, consulta a tu médico inmediatamente.

¿EXISTE ALGÚN TIPO DE ALIMENTO O SUPLEMENTOS QUE AYUDEN A BAJAR LA PRESIÓN?

Definitivamente sí. De hecho, cientos de estudios científicos demuestran que ciertas vitaminas, minerales, hierbas y sustancias en los alimentos pueden ayudar a disminuir la presión sanguínea, a veces incluso mejor que la medicina estándar. Aquellos entre los que yo he encontrado que son los más útiles están la soya, ajo, calcio, vitamina C, vitamina E, los ácidos grasos omega-3, ácido alfa-lipoico y los aminoácidos L-arginina, L-citrulina y taurina.

Ácidos grasos Omega-3

Los ácidos grasos omega-3 han sido señalados desde hace mucho por sus efectos saludables sobre el corazón! y bajar la presión puede ser uno de ellos.

Los omega-3 se encuentran principalmente en el aceite de pescado. Ayudan a que el cuerpo produzca sustancias que ensanchen las arterias y que se relajen. También ayudan a reducir la cantidad de grasa en la sangre y la formación de placa en las paredes arteriales. Cuando las arterias se ensanchan y menos “chatarra” se adhiere a sus paredes, el corazón tiene un trabajo más fácil para bombear la sangre; entonces la presión sanguínea baja. Además, los omega-3 pueden disminuir la inflamación que, sabemos, juega un papel importante en la obstrucción de los vasos.

Las mejores fuentes de omega-3 son pescados de agua fría y que tienen mucho depósito de grasa como la macarela, el salmón, el arenque, el bacalao y el pescado azul. Como regla general, mientras más grasoso sea el pescado, mayor será su contenido de omega-3. Sin embargo, ya que los peces generalmente vienen de aguas contaminadas de mercurio y plomo, comer demasiado pescado puede no ser” tan Suplemeto Omega 3saludable.

Afortunadamente, el omega-3 puede ser consumido como suplemento alimenticio en forma de aceite. (Si tienes dudas respecto al origen del aceite de pescado, que no proviene de peces que estén contaminados, consulta en el sitio web de los suplementos para mayor información).

Existen tres omega-3 principales: ALA, DHA, EPA. Parece ser que DHA posee los mejores efectos para la disminu¬ción de la presión sanguínea de los tres, seguido por EPA y después ALA. Así que si adquieres omega-3, asegúrate de que contenga EPA y DHA.

El aceite de krill es una nueva fuente de omega-3 que es rico en DHA y EPA. El krill es un animalito similar al camarón que se encuentra en el Océano Antártico, uno de los mares menos contaminados del mundo. Contiene el doble en cantidad de omega-3 que el bacalao, que en sí mismo es una buena fuente.

LA CIENCIA DE LOS ÁCIDOS GRASAS OMEGA-3

A continuación presento los resultados de importantes estudios que prueban los efectos de omega-3 sobre la presión alta.

• Ciento cincuenta y seis hombres y mujeres con leve hipertensión participaron en un estudio comparando los efectos de omega-3 y el placebo. Después de 10 semanas de consumo diario, el promedio de la presión sistólica bajó 4.6 puntos y la diastólica por 3 puntos en aquellos que tomaron omega-3. No hubo ningún cambio significativo en quienes consumieron placebo.

• Setenta y ocho personas con presión sanguínea elevada que no estaban siendo controladas con medicinas, participaron en un estudio que comparaba los ácidos grasas omega-3 con placebo elaborado con aceite de maíz. Después de dieciséis semanas de consumo diario, aquellos en tratamiento con omega-3 bajaron su presión sistólica 3.8 puntos y la diastólica por 2 puntos, en relación a los que consumían placebo.

• Un artículo publicado en la prestigiosa revista Circulation combinó los resultados de treinta y un estudios diferentes sobre el efecto del aceite de pescado y la presión alta. Los autores de este estudio encontraron que el aceite de pescado efectivamente reduce la presión sanguínea entre aquellos que padecen de leve hipertensión y mientras mayor la dosis, menor la hipertensión.

(Aunque estos estudios son dignos de tomarse en cuenta, la FDA todavía no establece la habilidad del omega-3 para reducir la presión sanguínea.)

Soja

La soja contiene sustancias -isoflavones- que ayudan a prevenir el daño a los vasos sanguíneos. Lo hace al no permitir que se oxide el colesterol LDL, y esto evita que se adhiera a las paredes de las arterias. La soya podría también influir en el incremento de la elasticidad arterial, ayudando a que las arterias se relajen y se “ensanchen”. Hay pruebas en laboratorio que demuestran que los isoflavones de soya pueden disminuir la formación de coágulos que provocan ataques cardiacos y accidentes vasculares cerebrales.

Efectos secundarios: los efectos cosecundarios potenciales de la soya incluyen inflamación y constipación.

Calcio

Fuente de CalcioEl calcio, un mineral conocido como el constructor de huesos, ha sido ligado a la baja presión sanguínea. Al buscar las propiedades del calcio, los investigadores notaron que grupos de personas que tomaban mayores cantidades de calcio tendían a una menor presión sanguínea. En la última década, varios estudios han evidenciado que el tomar suficiente calcio puede reducir la presión y disminuir los riesgos de desarrollar hipertensión. Esto es especialmente cierto para aquellos que estén bajos en sus niveles de calcio. Aunque los expertos albergan ciertas dudas sobre cómo actúa el calcio para disminuir la presión alta, podría ser que esté interfiriendo con ciertas hormonas que provocan la vasoconstricción. (Son muy interesantes los descubrimientos que se han hecho, sin embargo la FDA aún no aprueba el establecimiento de la habilidad del calcio para reducir la presión sanguínea.)

Efectos secundarios: los efectos secundarios potenciales del calcio incluyen irritación estomacal, inflamación, síndrome de álcali-láctea (que puede producir náusea, dolor de cabeza, debilidad y daños renales).

Ajo

El ajo, que se utilizaba en el antiguo Egipto para incrementar la fuerza, en la antigua Grecia para sanar heridas y en la Inglaterra del siglo XVII para tratar viruela, ha tenido una reputación muy bien ganada de disminuir la presión sanguínea. Lo hace relajando los pequeños músculos en las paredes arteriales, para que las arterias se ensanchen y fluya más fácilmente la sangre. El ajo también ayuda a bajar los niveles de grasa en la sangre, 10 cual reduce el riesgo de la acumulación de placa y combate la formación de coágulos peligrosos. Finalmente, el ajo protege contra el daño que va provocando el envejecimiento en las arterias y venas, las cuales se van endureciendo y probablemente llenándose de placa.

Un estudio demostró que tomando 600 mg de polvo de ajo cada día por doce semanas, disminuía la presión diastólica en un 13% y la presión sistólica en un 11%, resultados mucho mejores de los que encontramos con las medicinas estándar. (Aunque los resultados de estos estudios son muy llamativos, la FDA aún no establece la habilidad del ajo para reducir la presión sanguínea).

Efectos secundarios: los efectos potenciales del ajo son el olor corporal, la acidez estomacal y la diarrea.

Vitamina C

Numerosos estudios han demostrado que quienes poseen mayores niveles de vitamina C en su dieta y en su sangre, tienden a una menor presión sanguínea. Para aquellos que ya tienen alta presión sanguínea, tomar vitamina C podría ayudarlas a reducirla.

¿Cómo puede una vitamina ayudar a regular la presión sanguínea? La vitamina C ayuda a combatir problemas con la capa interna de las arterias que endurecen las paredes y dificultan e imposibilitan que éstas se relajen cuando llega la señal. La vitamina C podría revertir estos problemas, permitiendo que las arterias se relajen y que se ensanchen más fácilmente. No parece ser de importancia el que la vitamina C provenga del alimento o de los suplementos. Mientras más vitamina C se consuma, mayor será la probabilidad de que ayude a disminuir la presión alta, y menor será el riesgo de desarrollarla, en principio.

La vitamina C también actúa como diurético, ayudando a liberar el agua del organismo y a bajar el volumen de la sangre. También actúa en conjunto con la vitamina E para proteger los vasos sanguíneos, evitando su oxidación.

(Aunque ciertos estudios científicos y algunos individuos han encontrado que la vitamina C puede ayudar a disminuir la presión sanguínea, este hecho aún no ha sido reconocido por la FDA.)

Efectos secundarios: los efectos secundarios potenciales de la vitamina C incluyen agrura s y diarrea.

Vitamina E

Mucha gente con presión alta tiene niveles significativa¬mente menores de vitamina E en su torrente sanguíneo, comparados con personas que presentan una presión sanguínea normal. Esto podría deberse a que aquellos con buenas cantidades de vitamina E son capaces de protegerse del daño a las arterias que produce la presión alta. Quienes no cuentan con esta protección tienen un mayor riesgo de desarrollar esta condición.

La vitamina E es conocida por su efecto como adelgazadora de la sangre, evitando la formación de coágulos peligrosos y ayudando a que las arterias se relajen. (Aunque algunos estudios científicos y algunos individuos han mos¬trado que la vitamina E puede ayudar a reducir la pre¬sión sanguínea, este hecho aún no ha sido establecido por la FDA.)

Efectos secundarios: los efectos potenciales secundarios de la vitamina E incluyen debilidad, dolor de cabeza y náusea.

Ácido Alfa-Lipoico (ALA)

Un potente antioxidante, el ácido alfa-lipoico (ALA), es único al tomar el lugar de otros antioxidantes como las vitaminas C y E, cuando hace falta.

Al igual que las vitaminas C y E, el ácido alfa-lipoico permite prevenir el daño a las paredes de los vasos sanguíneos. También interfiere con la formación de placa dentro de las arterias. La ventaja es que las arterias pueden mantenerse sanas, por lo que es menos probable que se bloqueen. Esto ayuda a que la sangre fluya gradualmente.

(Aunque ciertos estudios científicos en individuos hayan probado que el ácido alfa-lipoico puede reducir los niveles altos de presión sanguínea, este hecho aún no ha sido establecido por la FDA.)

Efectos secundarios: los efectos potenciales secundarios del ácido alfa-lipoico incluyen la urticaria en la piel.

L-arginina y L-citrulina

L-arginina es una forma del aminoácido arginina, una de los bloques que forman las proteínas.

El organismo emplea L-arginina para elaborar una sustancia llamada óxido nítrico, que ayuda a relajar los vasos sanguíneos, permitiendo que se ensanchen cuando sea necesario, impidiendo así un daño potencial a las paredes arteriales. Como resultado, la sangre fluye de manera adecuada y la presión sanguínea baja. Puede ser que estés familiarizado con el óxido nítrico sin saberlo. La medicina sildenfil utilizada para problemas de erección, también es útil para incrementar la producción de óxido nítrico en el cuerpo, lo cual permite que fluya la sangre más fácilmente al pene.

L-citrulina también es un aminoácido, pero se transforma en L-arginina antes de ser convertido a óxido nítrico. Así que puedes pensar en L-citrulina como pre-L-arginina.

(Aunque algunas personas han mostrado que L-arginina y L-citrulina pueden reducir la presión sanguínea, la FDA no lo ha establecido aún.)

Efectos secundarios: los efectos secundarios potenciales son dolor abdominal y gota.

Taurina

La taurina es un aminoácido libre, lo cual significa que no se utiliza para construir proteína, por lo que anda flotando libremente a través del cerebro, la retina y el corazón.

Se ha descubierto que la taurina baja la presión sanguínea y el ritmo cardiaco. De hecho, un estudio evidenció que si se ingieren 6 grs. de taurina diarios sólo durante siete días, la presión sistólica disminuye por ¡9 puntos! Se cree que funciona relajando los vasos sanguíneos, incrementando la orina, bajando los niveles de hemocisteina (que produce inflamación) y reduciendo el volumen de la sangre.

(Aunque los resultados de este estudio son interesantes, la FDA aún no establece la habilidad de la taurina de dismi¬nuir la presión sanguínea.)

Efectos secundarios: no se conocen efectos secundarios de la taurina si se toma bajo supervisión médica.

RECOMENDACIONES DEL DR.

Primero consulta a tu médico para que te realice un chequeo de tu presión sanguínea. Si es muy alta, sigue sus sugerencias y pregúntale si en tu plan para conseguir una buena salud puedes incluir las sustancias analizadas en este capítulo.

Para quienes deseen evitar la presión alta, recomiendo:

Una dieta baja en sodio (sal). En un restaurante no le agregues sal a los platillos.

Pierde peso. Si tienes sobrepeso, al reducir el 10% de tu peso, puedes controlar tu presión sanguínea.

Ingiere grandes cantidades de frutas y vegetales altos en fibra.

Ejercítate. Un programa regular de ejercicio aeróbico diariamente, como por ejemplo caminar un kilómetro, mantiene la presión sanguínea dentro de los niveles normales.

Omega-3 Ácidos grasos 500 mg tres veces al día.

Soya. 10 gr. de proteína de soya en un batido por día.

Calcio. 1000 mg. diarios.

Ajo. Tres cápsulas al día.

Vitamina C. 500 mg. diarios.

Vitamina E. 400 unidades al día.

L-arginina. 500 mg diarios en suplementos.

L-citrulina. 500 mg diarios en suplementos.

Taurina. 300 mg dos veces al día en suplementos.

La presión sanguínea elevada es una condición muy seria que tu quisieras evitar a toda costa. Si tú practicas los hábitos de buena salud que enumeramos anteriormente, existe una probabilidad muy alta de que tú puedas mantener controlada esta condición.

Fuente: “Para una Vida Saludable” – Dr. Mario Rosemberg

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OMEGA-3 RECOMENDADO EN EL EMBARAZO

febrero 22, 2009

Especialistas destacan las ventajas de este componente en el período de gestación.

Proveniente de los pescados de alta mar (salmón, anchoas, sardinas),es necesario para las funciones del cerebro y el sistema nervioso.

Se recomienda el consumo de Omega-3 durante el embarazo por ayudar a prolongar y asegurar el mismo.

Según estudios realizados en embarazadas que lo utilizaron por prescripción médica, luego en sus bebés se ha notado un mayor desarrollo intelectual.

En los adultos, es indicado en personas que sufren de Alzheimer, se sabe que protege la salud cardiovascular y previene la diabetes.

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MENOS CARNE = MAS SALUD

enero 16, 2009

ESTUDIO DE ESPECIALISTAS EN NUTRICION

Por: Graciela Gioberchio

Los argentinos comen muy mal: exceso de carne y poca verdura

Según la FAO y la UBA, se come un 75% más de carnes rojas de lo recomendado y un 46% menos de verduras.

La mala alimentación tiene como consecuencia directa los problemas cardiovasculares, principal causa de muerte en el país.

“Hay que cambiar la mesa de los argentinos“, piden los expertos. Se refieren a una dieta en crisis, en la que abundan la carne vacuna, los fideos, el pan y el aceite de girasol. Y a la que le faltan verduras, frutas y lácteos. Lo dicen porque los argentinos comen 75% más de carne vacuna de lo que deberían; 66% más de aceite de girasol y 59% más de harinas, pan y cereales de lo que indica una dieta saludable. En cambio, consumen 50% menos de frutas, 46% menos de verduras y 25% menos de leche.

Las cifras surgen de un informe elaborado por los nutricionistas Sergio Britos y Agustina Saraví, en el marco del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la UBA. Se basan en estadísticas para la Argentina de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y en estimaciones del Programa de la UBA.

Argentina es el país del mundo donde se come más carne vacuna y su consumo sigue subiendo. Hoy se demanda más carne que en los años 90. “En esa década el consumo era de unos 50 kilos por persona por año y hoy estamos en 70 kilos: un 40% más”, informa Britos.

“En tanto -apunta el especialista- el consumo de frutas y hortalizas viene bajando lenta pero sostenidamente en los últimos 30 años”.

Cómo se compone la dieta de los argentinos no es un tema menor. Sucede que una inadecuada alimentación no sólo conduce a la obesidad, al aumento del colesterol y de la diabetes, sino que incrementa notablemente las enfermedades cardiovasculares. “Esta es la principal causa de muerte y de discapacidad en el país”, advierte la cardióloga Liliana Grinfeld, presidenta de la Fundación Cardiológica Argentina.

El desequilibrio de los platos no es sólo una cuestión de los adultos. El mismo desbalance se observa en la dieta infantil: mucha carne, fundamentalmente vacuna, alimentos de alta concentración de grasas y azúcares; pocas verduras, frutas, granos, legumbres y leche.

Se come mucho de lo que hace mal y poco de lo que hace bien ¿Por qué? “No es sólo una cuestión de cómo está compuesta la dieta: se trata de hábitos y conductas que sólo podrán cambiarse con políticas públicas efectivas”, asegura Grinfeld.

Britos y Saraví reclaman la implementación de “buenas prácticas nutricionales“, por parte de las empresas y del Estado, para mejorar la producción de los alimentos y también la comunicación a los consumidores. El informe -presentado recientemente en el II Simposio de Agronegocios y Salud en la Bolsa de Cereales- destaca, sin embargo, que algunas empresas líderes han adoptado o están en camino a disminuir las grasas trans (están en productos que contienen aceites hidrogenados), el contenido de sodio y a fortificar los alimentos con distintos nutrientes. Y que desde el Estado se trabaja en el mejoramiento de la oferta de los comedores y kioscos escolares y en la claridad de la información nutricional de las etiquetas de los alimentos.

“Pero al analizar las políticas públicas en Argentina se observa que aún no se ha abordado integralmente la cuestión de la alimentación saludable. Poco o casi nada se ha avanzado desde el anuncio del plan del Ministerio de Salud que contempla la promoción de la educación alimentaria“, asegura Britos, quien además es director asociado del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI).

Y brinda un ejemplo: “Las acciones de la industria (disminución de grasas trans, agregado de fibras, etc.) surgen de su propia iniciativa más que como resultado de una política pública definida”.

En el Ministerio de Salud explican que el Plan Nacional Argentina Saludable -así se llama- fue presentado en octubre y abarca distintas acciones de promoción de una vida sana que, según explican, antes (en la gestión anterior) iban por caminos separados. Son tres pilares: practicar actividad física para combatir el sedentarismo, comer saludablemente para no enfermarse, y no fumar y evitar el humo del tabaco en el hogar, el trabajo y otros ambientes.

“En estos temas todo lo que se hace parece poco. Sucede que son resultados a largo plazo”, aclara Sebastián Laspiur, coordinador del Plan. “Buscamos que la gente camine, ande en bicicleta, baile, se mueva; que baje el consumo de sal y grasas, que coma más verduras y frutas; y que no fume ni deje fumar en su casa o en su trabajo”.

Anuncian otra encuesta de factores de riesgo

Una alimentación inadecuada es uno de los factores de riesgo que provoca enfermedades cardiovasculares. Para conocer a fondo esta incidencia, en abril de 2009 el Ministerio de Salud lanzará la Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo. La primera fue en 2005 y arrojó que el 49% de los argentinos tiene sobrepeso u obesidad.

“Estas encuestas son un insumo vital para diseñar y evaluar políticas efectivas. Y con la posibilidad de comparar los resultados en un lapso de cuatro años se podrá identificar qué aspectos mejoraron y cuáles no”, dijo a Clarín Sebastián Laspiur, coordinador del Plan Nacional Argentina Saludable. Para sumar 30 minutos diarios de movimiento, comer más frutas y verduras y dejar el cigarrillo, en noviembre se hizo la campaña “100.000 corazones para un cambio saludable“. Y ya está en marcha la elección de las instituciones y empresas saludables. “Serán las que fomenten, por ejemplo, la buena alimentación de sus empleados o alumnos”, apuntó Laspiur. Más información en http://www.msal.gov.ar/argentina_saludable.

Consejos

Elegir pescados tipo atún al natural, rodajas finas de pechuga de pollo o de peceto y muchas ensaladas con muzzarella magra, mayonesa light y aceite de oliva.

De postre se puede optar por frutas frescas con salsa casera de frutos rojos sin azúcar, helados de agua o dietéticos.

Para resistir la tentación, hay que comer despacio y disfrutar la reunión social no gastronómica: conversar, escuchar música, bailar.

Tomar mucho líquido, como agua y bebidas light, y reservar una medida mínima de alcohol para el brindis.

Una foto difícil de cambiar

Adriana Santagati – asantagati@clarin.com

Estas estadísticas confirman lo que muchos sabemos (o al menos intuimos): que comemos mal. Muchas grasas, alimentos que aportan saciedad pero no nutrientes, pocas vitaminas y fibras, y ni mencionar las veces que cenamos o almorzamos corriendo o a cualquier hora. La imagen que nos devuelve esta foto preocupa y va a ser difícil de modificar, al menos en el corto plazo, por varias razones. La primera, económica. Para muchas familias, una dieta saludable no está entre sus opciones, por el alto costo de lácteos y pescado, por ejemplo, frente a las harinas. También hay hábitos arraigados (el consumo de carnes rojas) y cuestiones de desconocimiento (como creer que todo lo “light” no engorda nada). Y, no menos importante, el alienado ritmo de vida: a la noche, después de un día eterno, claro que resulta más fácil “tirar” un bife a la plancha y preparar un puré instantáneo que pensar en ponerse a cocinar un wok de verduras.

Fuente: Diario Clarin

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LA EPIDEMIA DEL NUEVO SIGLO

enero 4, 2009

“La epidemia del nuevo siglo”, así calificó la Organización Mundial de la Salud a la obesidad. Un mal que cada día afecta a millones de personas.

El comer a deshoras, la comida chatarra, la falta de agua, frutas o verduras o la falta de actividad física son algunas de las razones que causan la obesidad en las personas.

En Estados Unidos la obesidad cobra la vida de 300.000 personas cada año, debido a la diabetes e hipertensión asociadas a la misma.

En este informe de la televisión chilena, vemos un reportaje hecho al prestigioso médico gastroenterólogo el Dr. Mario Rosemberg que es miembro de la junta científica de la empresa Herbalife.

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