LO QUE ENGORDA, Y LO QUE NO ENGORDA

febrero 21, 2010

La creciente preocupación por seguir una dieta equilibrada para prevenir enfermedades y el alarmante culto a la delgadez han propiciado que las cuestiones relacionadas con la alimentación nos preocupen cada vez más.

Este gran interés ha permitido que surjan creencias erróneas que confunden a las personas que desean mantenerse en peso o perder algún kilo, ya que demasiado a menudo se da pábulo a ideas sobre nutrición que carecen de rigor científico. Los mitos en torno a la alimentación proliferan especialmente en estas fechas, por lo que es el momento de aclarar algunos conceptos básicos.

La energía de los alimentos

Muchas personas engloban los alimentos en dos grupos: los que engordan y los que no engordan. Esta simplista clasificación carece de fundamento nutricional y puede provocar que sigamos una dieta inadecuada.
El organismo humano obtiene energía de los macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) distribuidos de manera heterogénea en los alimentos. Nuestro cuerpo necesita energía para llevar a cabo las funciones vitales: el sistema nervioso funciona con energía eléctrica, el muscular con mecánica, la energía térmica regula la temperatura corporal y con energía química es posible obtener distintas moléculas. Estos tipos de energía se producen en el organismo a partir de las sustancias químicas constituyentes de los macronutrientes por medio de complejas reacciones metabólicas. El valor energético de los nutrientes y, por tanto, de los alimentos que los contienen se expresa en Kilocalorías (Kcal), ya que durante el metabolismo se generaba calor.

Todos los alimentos excepto el agua aportan energía, salvo que se queden en el plato. Un alimento por si solo no tiene capacidad de engordar o no engordar. El valor energético de un alimento concreto o un plato está determinado por el contenido en macronutrientes del alimento o del plato, y por la cantidad que la persona consuma a lo largo del día o habitualmente. La clave: comer de todo de forma equilibrada y en las proporciones adecuadas.

Alimentos que engordan

El pan engorda: FALSO

Es la frase típica de quien se pone a dieta por su cuenta. También se dice que la pasta, el arroz, las legumbres o las patatas engordan, cuando no es así. Todos estos alimentos proporcionan hidratos de carbono, los nutrientes que el organismo requiere en mayor cantidad y que deben suponer entre el 50% y el 55% del total de calorías de la dieta. Existe la creencia errónea de que los hidratos de carbono engordan. Su valor calórico es de 4 Kilocalorías por gramo, como el de las proteínas, mientras que el de las grasas es de 9 Kilocalorías por gramo. A igualdad de peso las grasas aportan más calorías, es decir, los alimentos ricos en grasas son más calóricos que los alimentos ricos en hidratos de carbono.
Y no nos engañemos: en muchos casos lo que aumenta las calorías del pan es el acompañamiento (mantequilla, embutidos, bacón, quesos, etc.), la mayoría alimentos ricos en grasas.

Las frutas como el plátano, los higos, las cerezas y las uvas, engordan: FALSO

Estas frutas aportan más calorías por cada 100 gramos que otras como la manzana, la naranja, etc., por lo que tomando menos cantidad, el aporte de calorías es similar al de una manzana o naranja medianas.
Por 100 gramos:
plátano: 85 Kcal;
uvas: 65 Kcal;
higos: 66 Kcal;
cerezas: 60 Kcal.
otras frutas: 30-50 Kcal.

Cualquier fruta engorda tomada después de comer: FALSO

Una fruta aporta las mismas calorías antes o después de las comidas. Si se toma antes produce saciedad, ya que contiene fibra. El orden en que se ingieren los alimentos no influye en el total de calorías diarias, aunque sí puede afectar a la digestión de los mismos.

El agua tomada en la comida engorda: FALSO

El agua no aporta energía, pues no contiene macronutrientes. Por lo tanto, no engorda aunque se tome antes, durante o después de las comidas. Si se bebe antes de comer puede provocar sensación de saciedad y así evitar el consumo de otros alimentos. Tomar mucha agua durante las comidas puede hacer que la digestión sea más lenta debido a que se diluyen en ella los jugos gástricos.

La tónica y el bitter engordan menos que otros refrescos: FALSO

A pesar de su sabor amargo, esas dos bebidas contienen una cantidad de azúcar (90 gramos por litro la tónica y hasta 135 gramos por litro el bitter) que hay que tener en cuenta si se siguen dietas hipocalóricas. La tónica, además de los ingredientes comunes, contiene extractos de frutas y una pequeña cantidad de quinina. La composición del bitter es parecida a la de la tónica, aunque posee menos quinina y más azúcar. Los extractos vegetales amargos les confieren cierta acción aperitiva y digestiva. Una lata (33 cl) de tónica y de bitter proporcionan unas 120 y 180 Kilocalorías, respectivamente.

Los hidratos de carbono y las proteínas no se pueden combinar en la misma comida: FALSO

Prácticamente todos los alimentos son una mezcla de hidratos de carbono, proteínas y grasas, por lo que no resulta lógico separar unos alimentos de otros cuando su propia composición es una mezcla compleja. El aparato digestivo del hombre está preparado para realizar la digestión de la más variada mezcla de alimentos. Sólo en determinadas circunstancias (por ejemplo, en caso de resistencia a la insulina), puede resultar más eficaz disociar el aporte de nutrientes en determinados momentos del día. No obstante, esta decisión corresponde al nutricionista, que la tomará tras un estudio dietético detallado que incluirá los análisis clínicos pertinentes.

Alimentos que no engordan (o que ayudan a adelgazar)

Los alimentos integrales no engordan: FALSO

Los alimentos integrales aportan más fibra que los refinados, pero la composición en el resto de nutrientes es similar. Es decir, a igualdad de peso aportan las mismas calorías. Lo interesante de la fibra es que mejora el tránsito intestinal, contribuye a reducir los niveles de glucosa y colesterol de la sangre y previene enfermedades como el cáncer. Se aconseja incluir en la dieta productos integrales por estas razones, pero no como método para reducir calorías.

El aceite de oliva no engorda: FALSO

El aceite de oliva, al igual que el resto de aceites, aporta 9 calorías por gramo, tanto si se consume crudo o cocinado, por lo que se debe moderar su consumo en caso de exceso de peso. Una cuchara sopera (10 gramos) de aceite (oliva, girasol, maíz…) aporta 90 Kilocalorías. Cuidado al aliñar ensaladas…

Los alimentos light ayudan a adelgazar: FALSO

Los alimentos light aportan menos cantidad de calorías que su equivalente normal si se toma la misma cantidad, pero eso no significa que sirvan para adelgazar.
Muchos productos light siguen siendo calóricos por su propia naturaleza, pues buena parte de sus ingredientes son grasas necesarias para su elaboración, para conferirles su sabor, textura… Ejemplos de esto son la mayonesa light, las patatas fritas light o el paté light, que deben consumirse con mucha moderación porque siguen siendo muy calóricos en comparación con otros alimentos no light.
Y es que si revisamos la etiqueta podemos comprobar que no todos los productos light son tan ligeros como parecen. Según la normativa, los requisitos que debe cumplir un alimento para ser calificado light son: que haya productos de referencia en el mercado (leche entera y leche desnatada, mayonesa y su homóloga light…), que la reducción del valor energético sea como mínimo del 30% respecto al producto de referencia y que en el etiquetado, además de mencionar el porcentaje de reducción de calorías, aparezca su valor energético (por 100 gramos ó 100 mililitros) y el del alimento de referencia, incluyendo si se desea, el valor energético por porción.

Fuente: Alimentacion-Sana.org

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¿SOMOS LO QUE COMEMOS?

diciembre 22, 2009

Parece ser que la respuesta es SI, según el bestseller “Eres lo que comes: la dieta que cambiará tu vida” Gillian McKeith, su autora, nutricionista reconocida internacionalmente y directora de la prestigiosa clínica McKeith de Londres. Considerada la “mejor experta en nutrición del Reino Unido” y la “gurú británica de la alimentación” (Sunday Times).

En este libro Gillian aporta 10 sencillos pasos para conseguir un estilo de vida más saludable y, como consecuencia, una mejor figura:

Conozca el programa nutricional ideal (click aquí)

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1. El desayuno ¡siempre!

La importancia del desayuno no puede ser infravalorada. Saltarse el desayuno nos hace sentir cansados e irritables a media mañana; puede que tu seas de los que se toman un café en vez de un desayuno completo, esto tampoco es muy buena idea.

Un completo desayuno nos prepara para el día a día, aportándonos suficientes niveles de energía durante la mañana, y nos saciará suficientemente para evitar el capricho de “atacar” a unas magdalenas o unas galletas; alimentos que en un principio parecen muy aptos para un buen desayuno, nos dejarán, al cabo de unas horas, con ganas de comer más a lo largo de la mañana.

Los cereales azucarados tampoco son una buena solución. Nos producirán un aumento de azúcar en la sangre que desaparecerá brevemente. Para que esto no nos suceda, y nuestro cuerpo no nos pida reestablecer estos niveles de azúcar, debemos optar por los cereales integrales sin azúcar; nos proveerán de energía y de niveles constantes de glucosa durante toda la mañana. Si echas de menos el dulce, añade unas frutas o frutos secos al desayuno. Usa leche desnatada o semidesnatada (ambas buenas fuentes de proteínas y calcio) en vez de leche entera, y así bajarás el contenido graso de tu desayuno, y, por lo tanto, de tu dieta.

2. Mantente hidratada

El 65 % de nuestro cuerpo es agua, por lo tanto es vital que nos mantengamos hidratados. Una persona puede sobrevivir durante 6 semanas sin comida, pero sólo unos días sin agua. Incluso, el estar “medio-hidratados” puede hacernos sentir cansancio, debilidad y falta de energía.

Necesitamos aproximadamente 1.5 a 2 litros de agua al día, esto es unos 8-10 vasos de agua diarios. Si compras una botella de agua mineral diariamente, tendrás control de la cantidad de agua que estás bebiendo.

Aunque el agua es el mejor líquido que podemos ingerir para mantenernos hidratados, podemos optar por infusiones de hierbas y frutas, y por agua a la que podemos añadir un poco de zumo natural para darle sabor.

El té y el café son diuréticos y estimulantes, por lo tanto, intenta minimizar o eliminar su consumo.

3. Elimina la cafeína

Muchos de nosotros adoramos el café. Nos da un empujón por la mañana y nos ayudan a seguir trabajando mientras nos sentimos somnolientos.

El café y los alimentos o bebidas que contienen esta sustancia, son estimulantes, y esto no es siempre positivo. Nos podemos acostumbrar a la sensación que nos aporta la cafeína y sentirnos perezosos y somnolientos si no la tomamos, así que continuaremos tomando café para seguir “en alerta”. Algunas personas son muy sensibles a la cafeína y simplemente un par de tazas de café puede producirlas cierta agitación cardiaca, nerviosismo y ansiedad.

Opta por los productos bajos en cafeína o sin cafeína, alternativas al café y al té. Son productos hechos a base de achicoria o cafés o tés a los que se les han eliminado parte de las sustancias excitantes. La mejor opción es la achicoria. Si lo que te gusta es el té, hay una amplia variedad de tés como el Rooibos, Té Blanco, Pu-erh, Té Mu, etc.

4. Fresco y saludable

Cuanto más frescos son los alimentos que comemos, más nutrientes contienen. Desde el momento que el fruto es arrancado del árbol, su cantidad de vitaminas comienza a disminuir. Por lo tanto, es conveniente comprar y consumir habitualmente alimentos frescos, preferiblemente alimentos de temporada y en pequeños mercados o a agricultores de nuestra zona de confianza.

Si además estos alimentos son biológicos, eliminaremos de nuestra dieta los pesticidas y químicos que se suelen añadir a los alimentos en las frutas; antibióticos y promotores del crecimiento en la carne, leche y huevos.

No hay duda de que los alimentos frescos en su estado natural, recién recolectados, son la mejor alternativa. Pero ¿lo que parece fresco es verdaderamente fresco? El producto que vemos en el supermercado, a pesar de su impresionante aspecto, puede que haya sido recolectado hace mucho tiempo y que su nivel de vitaminas sea bajo.

5. Cinco veces al día

La Organización Mundial de la Salud nos indica el consumo de, como mínimo, 5 unidades de fruta y verduras al día. Frutas y verduras son ricas en vitaminas y minerales, fibra, hidratos de carbono y fitoquímicos. Su consumo está asociado con mucho beneficios para la salud, incluyendo la prevención de ciertos tipos de cáncer, problemas cardíacos e hipertensión. La patata, a pesar de ser una buena fuente de hidratos de carbono, no ha de incluirse en esta regla de las 5 veces al día. Si pueden entenderse como “unidad” un vasito de zumo de frutas natural o una cucharada de frutos secos.

6. Prueba otras técnicas culinarias

Y guarda la sartén y la freidora en el rincón de las cosas que nunca usas. Los alimentos fritos absorben demasiado aceite, aumentando la cantidad de grasas de tu dieta de una forma astronómica. Desde ahora, evita los fritos, y si, algún día deseas permitirte el capricho, la mejor opción es el aceite de oliva de buena calidad.

La plancha, el grill, la olla a presión, el horno, los guisos, estofados son deliciosas opciones para las que no necesitamos aceite, o una mínima cantidad para darle un toque de sabor.

7. Buenas grasas Si, malas No

Todas las grasas son altas en calorías, por lo tanto, producirán una ganancia de peso si se consumen en exceso. Pero las grasas monoinsaturadas y las poliinsaturadas tienen beneficios para la salud. Nuestro cuerpo no debe padecer déficits de las mismas. El problema radica en que nuestras dietas generalmente nos aportan altos niveles de “malas” grasas saturadas, en vez de las grasas anteriormente mencionadas.

Fuentes de ácidos grasos monoinsaturados: aceite de oliva, aguacate. El aceite de oliva es la mejor opción para las frituras, dado que es el que menos se daña por acción del calor.

Fuentes de ácidos grasos poliinsaturados: aceite de girasol y de maíz de buena calidad. Omega-3 y Omega-6 son poliinsaturados y los encontramos en los aceites de pescado, frutos secos oleaginosos y semillas.

8. Cocina para ti, regálate salud

Evita los alimentos procesados o “para llevar” los alimentos procesados generalmente están repletos de sal, azúcares y grasas saturadas y trans. Suelen ser alimentos con calorías vacías que no nos aportan nutrientes, y llenos de aditivos.

9. Elimina azúcares y sal

Es un hecho el que muchos de nosotros comemos sal y azúcares en demasía. Los alimentos azucarados contribuyen a la obesidad, un mal de nuestra época.

Aunque nuestro cuerpo necesita azúcar como fuente de energía, también puede conseguir esta energía de los azúcares de las frutas, cereales, legumbres, etc. Por lo tanto, hemos de sustituir nuestros tentempiés azucarados por una pieza de fruta o un puñadito de frutos secos, o bien, optar por snacks bajos en azúcar y grasa.

La sal puede contribuir a un aumento de la presión arterial, aumentando el riesgo de problemas cardíacos. Prueba los alimentos antes de añadirles sal ¡te sorprenderás de que muchas veces no necesitan más!

10. Legumbres, legumbres y más legumbres

Fuente excepcional de fibra soluble que ayuda a bajar los niveles de colesterol. Por su cantidad de proteínas, si las mezclamos con cereales se convertirán en una alternativa a la carne y los productos de origen animal ricos en grasas, principalmente saturadas.

Los cereales preferiblemente han de ser integrales, y si llevan semillas, su sabor será exquisito. Si añadimos a nuestra dieta este tipo de cereales, la estaremos aportando nutrientes que hubieran perdido durante el proceso de refinado hasta convertirlos en “no- integrales”.

M. Lagunilla.

Fuente: eDiets.com

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CORAZON: ¡FACTORES DE RIESGO!

octubre 2, 2009

Las enfermedades cardiacas y los accidentes cerebrovasculares son la principal causa de muerte del mundo. Se estima que anualmente mueren víctimas de esa enfermedad 17,5 millones de personas. Por esa razón se creó el Día Mundial del Corazón, para concienciar más a la población sobre el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria o un derrame cerebral, y fomentar la prevención.

Según cálculos para el año 2025 más de 1.500 millones de personas mayores de 25 años, sufrirán hipertensión. Este es uno de los factores principales que ocasionan enfermedades cardiovasculares e infartos, primera causa de mortalidad del mundo. La hipertensión no presenta síntomas visibles, y por ello el único modo de saber si se padece es consultar al especialista.

Con motivo de la fecha, La Federación Mundial del Corazón organiza diferentes actividades. Desde paseos, carreras, charlas públicas, foros científicos, exposiciones, conciertos, eventos deportivos, entre otros.

Factores de riesgo
Los factores de riesgo de las enfermedades cardiacas y de los accidentes cerebrovasculares se dividen en dos grupos. Los factores modificables o que podemos controlar, y los no modificables o que se nos hace imposible controlar.


Factores modificables
• Hipertensión arterial
– Factor de riesgo número uno del accidente cerebrovascular y factor principal de aproximadamente la mitad de las enfermedades cardiacas y de los accidentes cerebrovasculares.
Colesterol alto en sangre – Causa alrededor de un tercio de las enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares en todo el mundo y tiene dos clases; el así llamado colesterol bueno (HDL) y el colesterol malo (LDL). Un nivel alto de triglicéridos, otro tipo de grasa presente en la sangre, también está asociado con las enfermedades cardiacas.
• Niveles altos de glucosa – Los diabéticos son dos veces más propensos a sufrir este tipo de enfermedades.
Tabaquismo – Los fumadores corren el doble de riesgo que los no fumadores.
Sobrepeso/obesidad – Aumenta el riesgo de desarrollar hipertensión arterial, diabetes y arterias rígidas u obstruidas. Un elevado índice de masa corporal (IMC),también aumenta el riesgo. La acumulación de grasa abdominal es otro indicador de riesgo.
• Sedentarismo – Aumenta en un 150% el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas.
• Dieta – Demasiada sal puede provocar hipertensión arterial; demasiada grasa puede provocar obstrucción arterial; y un consumo reducido de frutas y verduras origina cerca del 20% de los casos de enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares del mundo.

Factores no modificables
• Edad – La acumulación y desarrollo de factores de riesgo resulta más peligroso en los grupos de edad más avanzada.
Historial familiar – Si un padre o hermano ha sufrido una enfermedad coronaria o un accidente cerebrovascular antes de los 55 años (en el caso de los hombres) o de los 65 años (en el caso de las mujeres), el riesgo es mayor.
• Género – Los hombres corren mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca que las mujeres premenopáusicas. Tras la menopausia, sin embargo, el riesgo de las mujeres es similar al de los hombres.

Un asesino silencioso
Se calcula que para el año 2025 más de 1.500 millones de personas, aproximadamente uno de cada tres adultos mayores de 25 años, padecerán de hipertensión, uno de los factores principales individuales de riesgo de las enfermedades cardiovasculares y de los infartos, primera causa de mortalidad del mundo. La hipertensión no presenta síntomas visibles, y por ello el único modo de saber si se padece es consultar al especialista.

La hipertensión arterial aunque no presenta síntomas visibles, puede provocar daños importantes en el corazón y las arterias y aumentar el riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca o un accidente cerebrovascular.

Las personas con hipertensión arterial tienen tres veces más riesgo que las personas con una tensión arterial normal. Para saber si padece hipertensión, lo único que puede hacer es acudir
a un especialista de la salud. Es necesario repetir las mediciones más de una vez, ya que la tensión arterial puede fluctuar de un día para otro.

Positivo es que la hipertensión arterial se puede corregir cambiando varios aspectos de nuestro estilo de vida, como por ejemplo reduciendo el consumo de sal, aumentando la actividad física y/o tomando ciertos medicamentos si es necesario.

¡Reduzca sus riesgos!
• Coma más fruta y verdura
– Coma por lo menos cinco porciones de fruta y verdura al día.
Realice actividad física – 30 minutos de actividad enérgica al día bastan para reducir la tensión arterial.
Consuma menos sal y evite la comida precocinada – Intente limitar el consumo de sal a menos de cinco gramos al día (equivalentes a una cuchara de café).
• Deje de fumar – Su riesgo de contraer una enfermedad coronaria se reducirá a la mitad en un año y volverá a su nivel normal en un plazo de 15 años.
• Mantenga un peso saludable – Perder peso, especialmente si va unido a un menor consumo de sal, reduce la tensión arterial.

La Federación Mundial del Corazón
La Federación Mundial del Corazón está comprometida en ayudar a la población mundial a conseguir una vida mejor y más larga a través de la prevención y el control de las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares, en especial en los países de rentas bajas y medias. Está compuesta por 196 sociedades miembros de fundaciones cardiológicas de más de 100 países que cubren las regiones de África, América, Asia-Pacífico y Europa.

Fuente: Radio Nederland Wereldomroep

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COMEMOS CARNE EN EXCESO Y POCAS VERDURAS

septiembre 8, 2009

ESTUDIO DE ESPECIALISTAS EN NUTRICION

Los argentinos comen muy mal: exceso de carne y poca verdura
Según la FAO y la UBA, se come un 75% más de carnes rojas de lo recomendado y un 46% menos de verduras.

La mala alimentación tiene como consecuencia directa los problemas cardiovasculares, principal causa de muerte en el país.

Hay que cambiar la mesa de los argentinos”, piden los expertos. Se refieren a una dieta en crisis, en la que abundan la carne vacuna, los fideos, el pan y el aceite de girasol. Y a la que le faltan verduras, frutas y lácteos. Lo dicen porque los argentinos comen 75% más de carne vacuna de lo que deberían; 66% más de aceite de girasol y 59% más de harinas, pan y cereales de lo que indica una dieta saludable. En cambio, consumen 50% menos de frutas, 46% menos de verduras y 25% menos de leche.

Las cifras surgen de un informe elaborado por los nutricionistas Sergio Britos y Agustina Saraví, en el marco del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la UBA. Se basan en estadísticas para la Argentina de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y en estimaciones del Programa de la UBA.

Argentina es el país del mundo donde se come más carne vacuna y su consumo sigue subiendo. Hoy se demanda más carne que en los años 90. “En esa década el consumo era de unos 50 kilos por persona por año y hoy estamos en 70 kilos: un 40% más“, informa Britos.

“En tanto -apunta el especialista- el consumo de frutas y hortalizas viene bajando lenta pero sostenidamente en los últimos 30 años”.

Cómo se compone la dieta de los argentinos no es un tema menor. Sucede que una inadecuada alimentación no sólo conduce a la obesidad, al aumento del colesterol y de la diabetes, sino que incrementa notablemente las enfermedades cardiovasculares. “Esta es la principal causa de muerte y de discapacidad en el país“, advierte la cardióloga Liliana Grinfeld, presidenta de la Fundación Cardiológica Argentina.

El desequilibrio de los platos no es sólo una cuestión de los adultos. El mismo desbalance se observa en la dieta infantil: mucha carne, fundamentalmente vacuna, alimentos de alta concentración de grasas y azúcares; pocas verduras, frutas, granos, legumbres y leche.

Se come mucho de lo que hace mal y poco de lo que hace bien ¿Por qué? “No es sólo una cuestión de cómo está compuesta la dieta: se trata de hábitos y conductas que sólo podrán cambiarse con políticas públicas efectivas”, asegura Grinfeld.

Britos y Saraví reclaman la implementación de “buenas prácticas nutricionales“, por parte de las empresas y del Estado, para mejorar la producción de los alimentos y también la comunicación a los consumidores. El informe -presentado recientemente en el II Simposio de Agronegocios y Salud en la Bolsa de Cereales- destaca, sin embargo, que algunas empresas líderes han adoptado o están en camino a disminuir las grasas trans (están en productos que contienen aceites hidrogenados), el contenido de sodio y a fortificar los alimentos con distintos nutrientes. Y que desde el Estado se trabaja en el mejoramiento de la oferta de los comedores y kioscos escolares y en la claridad de la información nutricional de las etiquetas de los alimentos.

“Pero al analizar las políticas públicas en Argentina se observa que aún no se ha abordado integralmente la cuestión de la alimentación saludable. Poco o casi nada se ha avanzado desde el anuncio del plan del Ministerio de Salud que contempla la promoción de la educación alimentaria”, asegura Britos, quien además es director asociado del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI).

Y brinda un ejemplo: “Las acciones de la industria (disminución de grasas trans, agregado de fibras, etc.) surgen de su propia iniciativa más que como resultado de una política pública definida”.

En el Ministerio de Salud explican que el Plan Nacional Argentina Saludable -así se llama- fue presentado en octubre y abarca distintas acciones de promoción de una vida sana que, según explican, antes (en la gestión anterior) iban por caminos separados. Son tres pilares: practicar actividad física para combatir el sedentarismo, comer saludablemente para no enfermarse, y no fumar y evitar el humo del tabaco en el hogar, el trabajo y otros ambientes.

“En estos temas todo lo que se hace parece poco. Sucede que son resultados a largo plazo”, aclara Sebastián Laspiur, coordinador del Plan. “Buscamos que la gente camine, ande en bicicleta, baile, se mueva; que baje el consumo de sal y grasas, que coma más verduras y frutas; y que no fume ni deje fumar en su casa o en su trabajo”.

Por: Graciela Gioberchio
Fuente: Diario Clarín

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EL POTASIO EN LA HIPERTENSION ARTERIAL

julio 24, 2009

Cuando se toman ciertos fármacos para controlar la hipertensión se elimina una cantidad extra de minerales.

El consejo dietético para una persona que sufre hipertensión arterial debe acompañarse, en la mayoría de ocasiones, del uso de fármacos antihipertensivos que ayudan a reducir los niveles de presión arterial. Sin embargo, la mayoría de estos medicamentos conllevan ciertos efectos secundarios que conviene recordar.

Los fármacos que se prescriben para controlar la hipertensión arterial tienen, en numerosas ocasiones, un efecto diurético, ya que sirven para aumentar la producción y el volumen de la orina, lo que permite evitar o reducir una situación de retención de líquidos. Y es fundamental regular esa eliminación de líquidos, puesto que para el corazón implica una mayor carga de trabajo porque ha de bombear un mayor volumen de sangre. También es importante controlar la sal de los alimentos con el fin de reducir el riesgo de retención hídrica y regular el trabajo del corazón.

El consumo de los diuréticos tiene, en numerosas ocasiones, efectos negativos. Al tiempo que sirven para eliminar líquidos también fuerzan la eliminación de potasio a través de la orina en cantidades superiores a lo normal. Si las pérdidas no se compensan con una adecuada ingesta, se corre el riesgo de sufrir su carencia. La falta de potasio puede provocar debilidad de los músculos, taquicardia, sed y falta de apetito.

Para compensar la pérdida de potasio a consecuencia de los diuréticos hay que ingerir alimentos ricos en dicho mineral como el plátano

Para evitar estas alteraciones es necesario seguir una dieta variada y equilibrada que asegure un consumo suficiente de alimentos ricos en minerales como hortalizas y verduras, legumbres, patatas, frutas frescas y secas, cereales integrales y frutos secos. En general, todos los alimentos vegetales se caracterizan por su riqueza en potasio.

Compensar las pérdidas

Desde un punto de vista práctico y con el fin de compensar las pérdidas de potasio, es preferible consumir frutas y verduras crudas, ya que las preparaciones culinarias en las que se añade agua o interviene el calor -en particular el remojo y el hervido- disminuyen el contenido del mineral. Para cubrir los requerimientos de potasio de una persona adulta es necesario incluir en su alimentación diaria tres piezas de fruta, una ración de ensalada y un plato de verdura con patata.

Además, para compensar las pérdidas extras se puede tomar un plátano, una de las frutas que más potasio contiene. Otros alimentos útiles son la piña, el albaricoque, las ensaladas, las frutas secas y todos los frutos secos, consumidos de manera cruda y sin sal. Como prevención, debe saberse que una dieta variada y equilibrada proporciona una cantidad suficiente de este mineral.

Reducir el potasio de los vegetales

Hay determinadas enfermedades, sin embargo, en las que sucede todo lo contrario. Un ejemplo de ello es la insuficiencia renal, donde es habitual que se paute una dieta con bajo contenido de potasio. El potasio es un mineral incluido de forma natural en nuestro organismo y necesario para un correcto funcionamiento del sistema nervioso. No obstante, en ciertas enfermedades aumenta por encima de su nivel normal en sangre y se corre el riesgo de sufir dolencias cardiacas, más o menos graves si no se toman las medidas oportunas.

Esto hace necesario limitar los alimentos de la dieta que son ricos en potasio y usar distintas técnicas de preparación que permiten reducir la cantidad de potasio de los alimentos como el remojo prolongado o la doble cocción.

El remojo prolongado: por ser el potasio un mineral soluble en agua, podemos someter los alimentos a remojo, sin deteriorar ni disminuir su sabor, y sí reducir su contenido en potasio. Se recomienda poner el alimento a remojo durante más de 10 horas, cambiando el agua cuantas veces sea posible. Se aconseja utilizar este sistema con legumbres, patatas (previamente troceadas), conservas de verduras, conservas de legumbres y productos congelados antes de ser cocinados.

La doble cocción: se trata de dar dos hervores en abundante cantidad de agua a todas las verduras, hortalizas, legumbres y patatas, cambiando el agua tras la primera cocción. Este agua se debe desechar siempre.

Fuente: Consumer.es

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MANTENIENDO LA PRESIÓN BAJO CONTROL

marzo 24, 2009

John R., un abogado de sesenta años, estaba “perfectamente sano” hasta que tuvo un accidente vascular cerebral causado por alta presión sanguínea.

Felicia B., una vendedora de bienes raíces de cuarenta y algo años, madre de dos niños pequeños, se quedó impactada al saber que su visión se estaba deteriorando a causa de su alta presión sanguínea.

Kathy W, de cincuenta y dos años, se siente muy bien, pero se acaba de enterar que tiene muy alta su presión sanguínea.

Aunque no podemos tocarla, verla o sentirla, la alta presión sanguínea -conocida por los doctores como hipertensión- es una condición común y potencialmente seria. Casi uno de cada tres adultos tiene alta presión sanguínea. Es un porcentaje alarmante. La situación se vuelve más preocupante cuando sabemos que sólo 65% de aquellos que lo tienen, lo saben, y que además únicamente el 30% están siendo atendidos de manera adecuada y tienen el problema bajo control.

¿QUÉ ES LA PRESIÓN SANGUÍNEA?

El agua que fluye a través de tu manguera en el jardín; la sangre que circula a través de tus arterias y venas; todas éstas se mueven bajo presión. No podemos ver o tocar esta presión, pero siempre está ahí. La presión tiene que ver con dos cosas: fuerza y resistencia.

La fuerza es el poder que expulsa el agua a través de tu manguera. Cuando esta fuerza se aplica a la sangre, el poder que la envía a través de las arterias y venas por todo el organismo, proviene del latido cardiaco. Con cada latido, el corazón le da otro “empujón” a la sangre para que circule a través de los distintos vasos sanguíneos que la conducen por todo el cuerpo.

Cuando nos referimos a la manguera de tu jardín, la resistencia se refiere a cuánto retiene la manguera el flujo de agua. Esto depende de muchas cosas: qué tan ancha es la manguera, si está sucia por dentro, si tu dedo está tapando la salida, etcétera. Una manguera muy delgada con mugre va a resistir más el paso del agua que una más ancha y limpia por dentro.

Lo mismo le pasa a tus arterias. Si están bien abiertas, relajadas, no tienen ninguna placa grasosa que las obstruya, la resistencia va a ser poca y la sangre se moverá con bastante facilidad. Pero si están tapadas, constreñidas o tiesas, la sangre va a tener mayores dificultades para circular. Entonces, el corazón va a tener que bombear más (incrementar la fuerza) para mandar la sangre a las arterias a través del cuerpo.

Si la fuerza o la resistencia aumentan, tu presión sanguínea se va a elevar. Si alguna de las dos baja, tu pre¬sión sanguínea disminuirá.

¿QUÉ ES PRESIÓN SANGUÍNEA ELEVADA?

La presión sanguínea se escribe como una fracción y el número que se considera normal es 120/80 o menor. La parte superior de la fracción mide la presión ejercida sobre las arterias cuando late el corazón. También se conoce como presión sistólica. La parte inferior de la fracción (80), mide la presión de las arterias entre los latidos cardiacos. Se conoce como presión diastólica. Tú deseas que ambos números estén dentro del nivel normal.

• Lecturas de 120/80 o menores son óptimas.

• Lecturas entre 120/80 y 140/90 caen dentro de la zona de advertencia para alta presión.

• Lecturas sobre 140/90 se consideran alta presión.

¿CUÁL ES LA CAUSA DE QUE SUBA LA PRESIÓN SANGUÍNEA?

Diversas circunstancias pueden producir el incremento de la presión sanguínea:

Adelgazamiento de las arterias. Algunas circunstancias pueden provocar que las arterias adelgacen, incluyendo la acumulación de una sustancia grasosa y cerosa llamada placa, mensajes del sistema nervioso y la pared interna de las arterias dañadas. Cuando las arterias se adelgazan, se fuerza al corazón a bombear más para enviar la sangre al organismo.

Sobrepeso. La grasa necesita sangre, igual que cualquier otro tejido del cuerpo. Cada kilo de grasa contiene quizá más de medio kilómetro de vasos sanguíneos, que deben surtirse constantemente de sangre. Tu corazón tiene que trabajar mucho para hacer llegar este abastecimiento de sangre todo el día.

Malestar emocional. El enojo, la excitación, el miedo y otras emociones negativas pueden disparar respuestas extremas (pelear/escapar) y hacer que tu corazón trabaje a ritmos forzados.

Estrés físico. Dolor, calor o frío extremo, y otro tipo de tensiones, pueden acelerar demasiado el latido cardiaco.

Fumar cigarrillos. Las sustancias en los cigarrillos aceleran el ritmo cardiaco mientras adelgazan las arterias.

Embarazo. La sangre extra y el incremento en vasos sanguíneos pueden elevar la presión sanguínea de la madre.

Arterias dañadas. Las paredes internas de las arterias pueden inflamarse o endurecerse respondiendo pobremente a las demandas del cuerpo de agrandarse o reducirse según 10 exija la situación.

Obstrucción de las arterias. La acumulación de grasa conocida como arteriosclerosis puede hacer que se adelgacen las arterias o que se pongan duras.

Coágulos sanguíneos. Podría formarse una masa de sangre coagulada y pegarse a las paredes de las arterias o a un pedazo de placa e interferir con el flujo sanguíneo.

Algunas enfermedades. Hipertiroidismo, enfermedad de los riñones, y muchas otras condiciones también pueden causar una elevación de la presión sanguínea.

¿QUÉ PASA SI MI PRESIÓN SUBE DEMASIADO?

Medir la PresiónPodrías pensar que la presión alta suena como algo positivo, como una señal de que la sangre está circulando rápidamente a través de los vasos sanguíneos. Por desgracia, los vasos sanguíneos están diseñados para aguantar cierta cantidad de presión. Una presión mayor puede ser dañina para los vasos y para otras partes del organismo.

Aquí mencionaré algunas partes del cuerpo que podrían afectarse por presión sanguínea elevada:

Arterias. Una presión sanguínea excesiva puede destrozar las paredes internas de las arterias, facilitando la formación de placa y endureciendo las arterias. Una presión excesiva también puede debilitar una arteria de tal manera que parte de su pared se englobe hacia fuera. Si esta bolsita externa empezara a regarse, tu sangre podría fluir hacia tus tejidos corporales. Si esto llega a pasar en tu cerebro, se le denomina infarto cerebral. Si pasa en tu corazón, se llama aneurisma aórtica. Cualquiera de los dos escenarios es tan peligroso que puede conducir a la muerte.

Corazón. Si el corazón tiene que trabajar mucho sólo para mantener la circulación de la sangre, puede cansarse, debilitarse y eventualmente fallar. La presión sanguínea elevada puede posibilitar la tapadura de las arterias en el músculo cardiaco mismo, conduciendo a un ataque cardiaco.

Cerebro. La presión sanguínea elevada puede debilitar a las arterias en el cerebro o a aquellas que le llevan sangre a éste y dar como resultado un accidente vascular cerebral. También puede contribuir a otro tipo de infarto, causado por la obstrucción de una arteria que alimente al cerebro.

Riñones. La presión alta puede favorecer la tapadura de las arterias que alimentan a los riñones, volviéndolas menos eficientes y probablemente produciendo fallo del riñón. Y debido a que los riñones ayudan a regular la presión sanguínea, cualquier daño que sufrieran, podría mandar tu presión sanguínea fuera de control.

Ojos. La presión alta puede dañar los vasos sanguíneos que alimentan a la retina de tus ojos, dañando o destruyendo la visión.

Pies. Ya que los pies son el final de la línea (lo más lejos del corazón), son más propicios para ser engañados en el suministro de oxígeno y nutrientes que surte el torrente sanguíneo. Por lo tanto, una cortadita o una heridita en el pie puede ser muy difícil de sanar, posiblemente conduciendo a gangrena o amputación.

Como puedes observar, la presión alta es una condición potencialmente mortal que debe ser tratada por un médico, y mientras más pronto mejor. No te engañes pensando que puede ser ignorada solamente porque no presenta síntomas obvios.

¿QUÉ HACEN LOS MÉDICOS CON LA PRESIÓN ALTA?

Nosotros los doctores recomendamos cambios en el estilo de vida para pacientes que tienen alta la presión sanguínea, que incluyen la pérdida de peso, una dieta saludable, ejercicio regular, reducir el estrés, tomar clases de yoga o meditación, etcétera. También existen diversos medicamentos que puede ser útiles, incluyendo diuréticos, beta-bloqueadores, inhibidores ACE y otro tipo de medicinas.

¿LA PRESIÓN SANGUÍNEA, SIEMPRE ES SILENCIOSA?

Muchas personas no tienen idea de que padecen presión alta hasta que sus médicos les confirman el hecho. Esto es debido a que en las etapas tempranas, este problema generalmente no produce síntomas. Pero en etapas más avanzadas puede disparar muchos síntomas, incluyendo:

• Desmayos.

• Visión borrosa.

• Dolores en el pecho.

• Mareos.

• Excesiva orina nocturna.

• Fatiga.

• Debilidad general.

• Palpitaciones en el corazón.

• Hipertensión, jaquecas -en especial una que se presenta detrás de la cabeza y puede ser muy dolorosa por la mañana.

• Sangrado de la nariz.

• Tener un lado dormido.

• Sumbidos en los oídos.

• Falta de aire.

• Retención de agua en los brazos y en las piernas.

Si sufres alguno de estos problemas, o tienes otra razón para sospechar que tu presión puede estar alta, consulta a tu médico inmediatamente.

¿EXISTE ALGÚN TIPO DE ALIMENTO O SUPLEMENTOS QUE AYUDEN A BAJAR LA PRESIÓN?

Definitivamente sí. De hecho, cientos de estudios científicos demuestran que ciertas vitaminas, minerales, hierbas y sustancias en los alimentos pueden ayudar a disminuir la presión sanguínea, a veces incluso mejor que la medicina estándar. Aquellos entre los que yo he encontrado que son los más útiles están la soya, ajo, calcio, vitamina C, vitamina E, los ácidos grasos omega-3, ácido alfa-lipoico y los aminoácidos L-arginina, L-citrulina y taurina.

Ácidos grasos Omega-3

Los ácidos grasos omega-3 han sido señalados desde hace mucho por sus efectos saludables sobre el corazón! y bajar la presión puede ser uno de ellos.

Los omega-3 se encuentran principalmente en el aceite de pescado. Ayudan a que el cuerpo produzca sustancias que ensanchen las arterias y que se relajen. También ayudan a reducir la cantidad de grasa en la sangre y la formación de placa en las paredes arteriales. Cuando las arterias se ensanchan y menos “chatarra” se adhiere a sus paredes, el corazón tiene un trabajo más fácil para bombear la sangre; entonces la presión sanguínea baja. Además, los omega-3 pueden disminuir la inflamación que, sabemos, juega un papel importante en la obstrucción de los vasos.

Las mejores fuentes de omega-3 son pescados de agua fría y que tienen mucho depósito de grasa como la macarela, el salmón, el arenque, el bacalao y el pescado azul. Como regla general, mientras más grasoso sea el pescado, mayor será su contenido de omega-3. Sin embargo, ya que los peces generalmente vienen de aguas contaminadas de mercurio y plomo, comer demasiado pescado puede no ser” tan Suplemeto Omega 3saludable.

Afortunadamente, el omega-3 puede ser consumido como suplemento alimenticio en forma de aceite. (Si tienes dudas respecto al origen del aceite de pescado, que no proviene de peces que estén contaminados, consulta en el sitio web de los suplementos para mayor información).

Existen tres omega-3 principales: ALA, DHA, EPA. Parece ser que DHA posee los mejores efectos para la disminu¬ción de la presión sanguínea de los tres, seguido por EPA y después ALA. Así que si adquieres omega-3, asegúrate de que contenga EPA y DHA.

El aceite de krill es una nueva fuente de omega-3 que es rico en DHA y EPA. El krill es un animalito similar al camarón que se encuentra en el Océano Antártico, uno de los mares menos contaminados del mundo. Contiene el doble en cantidad de omega-3 que el bacalao, que en sí mismo es una buena fuente.

LA CIENCIA DE LOS ÁCIDOS GRASAS OMEGA-3

A continuación presento los resultados de importantes estudios que prueban los efectos de omega-3 sobre la presión alta.

• Ciento cincuenta y seis hombres y mujeres con leve hipertensión participaron en un estudio comparando los efectos de omega-3 y el placebo. Después de 10 semanas de consumo diario, el promedio de la presión sistólica bajó 4.6 puntos y la diastólica por 3 puntos en aquellos que tomaron omega-3. No hubo ningún cambio significativo en quienes consumieron placebo.

• Setenta y ocho personas con presión sanguínea elevada que no estaban siendo controladas con medicinas, participaron en un estudio que comparaba los ácidos grasas omega-3 con placebo elaborado con aceite de maíz. Después de dieciséis semanas de consumo diario, aquellos en tratamiento con omega-3 bajaron su presión sistólica 3.8 puntos y la diastólica por 2 puntos, en relación a los que consumían placebo.

• Un artículo publicado en la prestigiosa revista Circulation combinó los resultados de treinta y un estudios diferentes sobre el efecto del aceite de pescado y la presión alta. Los autores de este estudio encontraron que el aceite de pescado efectivamente reduce la presión sanguínea entre aquellos que padecen de leve hipertensión y mientras mayor la dosis, menor la hipertensión.

(Aunque estos estudios son dignos de tomarse en cuenta, la FDA todavía no establece la habilidad del omega-3 para reducir la presión sanguínea.)

Soja

La soja contiene sustancias -isoflavones- que ayudan a prevenir el daño a los vasos sanguíneos. Lo hace al no permitir que se oxide el colesterol LDL, y esto evita que se adhiera a las paredes de las arterias. La soya podría también influir en el incremento de la elasticidad arterial, ayudando a que las arterias se relajen y se “ensanchen”. Hay pruebas en laboratorio que demuestran que los isoflavones de soya pueden disminuir la formación de coágulos que provocan ataques cardiacos y accidentes vasculares cerebrales.

Efectos secundarios: los efectos cosecundarios potenciales de la soya incluyen inflamación y constipación.

Calcio

Fuente de CalcioEl calcio, un mineral conocido como el constructor de huesos, ha sido ligado a la baja presión sanguínea. Al buscar las propiedades del calcio, los investigadores notaron que grupos de personas que tomaban mayores cantidades de calcio tendían a una menor presión sanguínea. En la última década, varios estudios han evidenciado que el tomar suficiente calcio puede reducir la presión y disminuir los riesgos de desarrollar hipertensión. Esto es especialmente cierto para aquellos que estén bajos en sus niveles de calcio. Aunque los expertos albergan ciertas dudas sobre cómo actúa el calcio para disminuir la presión alta, podría ser que esté interfiriendo con ciertas hormonas que provocan la vasoconstricción. (Son muy interesantes los descubrimientos que se han hecho, sin embargo la FDA aún no aprueba el establecimiento de la habilidad del calcio para reducir la presión sanguínea.)

Efectos secundarios: los efectos secundarios potenciales del calcio incluyen irritación estomacal, inflamación, síndrome de álcali-láctea (que puede producir náusea, dolor de cabeza, debilidad y daños renales).

Ajo

El ajo, que se utilizaba en el antiguo Egipto para incrementar la fuerza, en la antigua Grecia para sanar heridas y en la Inglaterra del siglo XVII para tratar viruela, ha tenido una reputación muy bien ganada de disminuir la presión sanguínea. Lo hace relajando los pequeños músculos en las paredes arteriales, para que las arterias se ensanchen y fluya más fácilmente la sangre. El ajo también ayuda a bajar los niveles de grasa en la sangre, 10 cual reduce el riesgo de la acumulación de placa y combate la formación de coágulos peligrosos. Finalmente, el ajo protege contra el daño que va provocando el envejecimiento en las arterias y venas, las cuales se van endureciendo y probablemente llenándose de placa.

Un estudio demostró que tomando 600 mg de polvo de ajo cada día por doce semanas, disminuía la presión diastólica en un 13% y la presión sistólica en un 11%, resultados mucho mejores de los que encontramos con las medicinas estándar. (Aunque los resultados de estos estudios son muy llamativos, la FDA aún no establece la habilidad del ajo para reducir la presión sanguínea).

Efectos secundarios: los efectos potenciales del ajo son el olor corporal, la acidez estomacal y la diarrea.

Vitamina C

Numerosos estudios han demostrado que quienes poseen mayores niveles de vitamina C en su dieta y en su sangre, tienden a una menor presión sanguínea. Para aquellos que ya tienen alta presión sanguínea, tomar vitamina C podría ayudarlas a reducirla.

¿Cómo puede una vitamina ayudar a regular la presión sanguínea? La vitamina C ayuda a combatir problemas con la capa interna de las arterias que endurecen las paredes y dificultan e imposibilitan que éstas se relajen cuando llega la señal. La vitamina C podría revertir estos problemas, permitiendo que las arterias se relajen y que se ensanchen más fácilmente. No parece ser de importancia el que la vitamina C provenga del alimento o de los suplementos. Mientras más vitamina C se consuma, mayor será la probabilidad de que ayude a disminuir la presión alta, y menor será el riesgo de desarrollarla, en principio.

La vitamina C también actúa como diurético, ayudando a liberar el agua del organismo y a bajar el volumen de la sangre. También actúa en conjunto con la vitamina E para proteger los vasos sanguíneos, evitando su oxidación.

(Aunque ciertos estudios científicos y algunos individuos han encontrado que la vitamina C puede ayudar a disminuir la presión sanguínea, este hecho aún no ha sido reconocido por la FDA.)

Efectos secundarios: los efectos secundarios potenciales de la vitamina C incluyen agrura s y diarrea.

Vitamina E

Mucha gente con presión alta tiene niveles significativa¬mente menores de vitamina E en su torrente sanguíneo, comparados con personas que presentan una presión sanguínea normal. Esto podría deberse a que aquellos con buenas cantidades de vitamina E son capaces de protegerse del daño a las arterias que produce la presión alta. Quienes no cuentan con esta protección tienen un mayor riesgo de desarrollar esta condición.

La vitamina E es conocida por su efecto como adelgazadora de la sangre, evitando la formación de coágulos peligrosos y ayudando a que las arterias se relajen. (Aunque algunos estudios científicos y algunos individuos han mos¬trado que la vitamina E puede ayudar a reducir la pre¬sión sanguínea, este hecho aún no ha sido establecido por la FDA.)

Efectos secundarios: los efectos potenciales secundarios de la vitamina E incluyen debilidad, dolor de cabeza y náusea.

Ácido Alfa-Lipoico (ALA)

Un potente antioxidante, el ácido alfa-lipoico (ALA), es único al tomar el lugar de otros antioxidantes como las vitaminas C y E, cuando hace falta.

Al igual que las vitaminas C y E, el ácido alfa-lipoico permite prevenir el daño a las paredes de los vasos sanguíneos. También interfiere con la formación de placa dentro de las arterias. La ventaja es que las arterias pueden mantenerse sanas, por lo que es menos probable que se bloqueen. Esto ayuda a que la sangre fluya gradualmente.

(Aunque ciertos estudios científicos en individuos hayan probado que el ácido alfa-lipoico puede reducir los niveles altos de presión sanguínea, este hecho aún no ha sido establecido por la FDA.)

Efectos secundarios: los efectos potenciales secundarios del ácido alfa-lipoico incluyen la urticaria en la piel.

L-arginina y L-citrulina

L-arginina es una forma del aminoácido arginina, una de los bloques que forman las proteínas.

El organismo emplea L-arginina para elaborar una sustancia llamada óxido nítrico, que ayuda a relajar los vasos sanguíneos, permitiendo que se ensanchen cuando sea necesario, impidiendo así un daño potencial a las paredes arteriales. Como resultado, la sangre fluye de manera adecuada y la presión sanguínea baja. Puede ser que estés familiarizado con el óxido nítrico sin saberlo. La medicina sildenfil utilizada para problemas de erección, también es útil para incrementar la producción de óxido nítrico en el cuerpo, lo cual permite que fluya la sangre más fácilmente al pene.

L-citrulina también es un aminoácido, pero se transforma en L-arginina antes de ser convertido a óxido nítrico. Así que puedes pensar en L-citrulina como pre-L-arginina.

(Aunque algunas personas han mostrado que L-arginina y L-citrulina pueden reducir la presión sanguínea, la FDA no lo ha establecido aún.)

Efectos secundarios: los efectos secundarios potenciales son dolor abdominal y gota.

Taurina

La taurina es un aminoácido libre, lo cual significa que no se utiliza para construir proteína, por lo que anda flotando libremente a través del cerebro, la retina y el corazón.

Se ha descubierto que la taurina baja la presión sanguínea y el ritmo cardiaco. De hecho, un estudio evidenció que si se ingieren 6 grs. de taurina diarios sólo durante siete días, la presión sistólica disminuye por ¡9 puntos! Se cree que funciona relajando los vasos sanguíneos, incrementando la orina, bajando los niveles de hemocisteina (que produce inflamación) y reduciendo el volumen de la sangre.

(Aunque los resultados de este estudio son interesantes, la FDA aún no establece la habilidad de la taurina de dismi¬nuir la presión sanguínea.)

Efectos secundarios: no se conocen efectos secundarios de la taurina si se toma bajo supervisión médica.

RECOMENDACIONES DEL DR.

Primero consulta a tu médico para que te realice un chequeo de tu presión sanguínea. Si es muy alta, sigue sus sugerencias y pregúntale si en tu plan para conseguir una buena salud puedes incluir las sustancias analizadas en este capítulo.

Para quienes deseen evitar la presión alta, recomiendo:

Una dieta baja en sodio (sal). En un restaurante no le agregues sal a los platillos.

Pierde peso. Si tienes sobrepeso, al reducir el 10% de tu peso, puedes controlar tu presión sanguínea.

Ingiere grandes cantidades de frutas y vegetales altos en fibra.

Ejercítate. Un programa regular de ejercicio aeróbico diariamente, como por ejemplo caminar un kilómetro, mantiene la presión sanguínea dentro de los niveles normales.

Omega-3 Ácidos grasos 500 mg tres veces al día.

Soya. 10 gr. de proteína de soya en un batido por día.

Calcio. 1000 mg. diarios.

Ajo. Tres cápsulas al día.

Vitamina C. 500 mg. diarios.

Vitamina E. 400 unidades al día.

L-arginina. 500 mg diarios en suplementos.

L-citrulina. 500 mg diarios en suplementos.

Taurina. 300 mg dos veces al día en suplementos.

La presión sanguínea elevada es una condición muy seria que tu quisieras evitar a toda costa. Si tú practicas los hábitos de buena salud que enumeramos anteriormente, existe una probabilidad muy alta de que tú puedas mantener controlada esta condición.

Fuente: “Para una Vida Saludable” – Dr. Mario Rosemberg

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OMEGA-3 RECOMENDADO EN EL EMBARAZO

febrero 22, 2009

Especialistas destacan las ventajas de este componente en el período de gestación.

Proveniente de los pescados de alta mar (salmón, anchoas, sardinas),es necesario para las funciones del cerebro y el sistema nervioso.

Se recomienda el consumo de Omega-3 durante el embarazo por ayudar a prolongar y asegurar el mismo.

Según estudios realizados en embarazadas que lo utilizaron por prescripción médica, luego en sus bebés se ha notado un mayor desarrollo intelectual.

En los adultos, es indicado en personas que sufren de Alzheimer, se sabe que protege la salud cardiovascular y previene la diabetes.

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