OMEGA-3 RECOMENDADO EN EL EMBARAZO

febrero 22, 2009

Especialistas destacan las ventajas de este componente en el período de gestación.

Proveniente de los pescados de alta mar (salmón, anchoas, sardinas),es necesario para las funciones del cerebro y el sistema nervioso.

Se recomienda el consumo de Omega-3 durante el embarazo por ayudar a prolongar y asegurar el mismo.

Según estudios realizados en embarazadas que lo utilizaron por prescripción médica, luego en sus bebés se ha notado un mayor desarrollo intelectual.

En los adultos, es indicado en personas que sufren de Alzheimer, se sabe que protege la salud cardiovascular y previene la diabetes.

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SOUVENIR DE VACACIONES: KILOS DE MÁS

febrero 14, 2009

Sandwiches en la playa y un rico heladito a la tarde. Una buena picada cuando cae el sol. Y para la cena, hamburguesas, pizzas, o un asadito con la familia o los amigos. En las vacaciones, la consigna pasa por cocinar poco y resolver rápido.

Además, en este tiempo dedicado al relax, se dejan de lado las actividades cotidianas, se duerme más, y uno se pasa la mayor parte del día en la reposera. ¿El resultado? En quince días se pueden llegar a engordar de 3 a 4 kilos, que pueden demandar una dieta de un mes y medio, o más, para perderlos.

La revelación asusta, pero está basada en datos reales a partir de un estudio llevado a cabo por la nutricionista Susana Aranda, responsable de dicha área en Sanatorio Diquecito, de Córdoba. Para llegar a estas conclusiones, la especialista se basó en las comidas a las que se recurre en vacaciones. “Hicimos un cálculo en base a un día tipo. Esto incluye desayuno, merienda, ingesta de dos facturas en algún momento del día, picada medida, algún sándwich y una comida en restaurante o asado. También se incluyó alguna gaseosa o bebida con alcohol. El estudio obtiene, en consecuencia, el consumo calórico típico y medido de una persona en vacaciones, sin caer en extremos”, explicó.

Calorías a full

En un día de vacaciones, detalló Aranda, el consumo calórico diario oscila entre las 3.000 y 3.500 calorías. La cifra puede llegar a las 4.500 calorías en casos extremos. Hay que destacar que el requerimiento promedio de calorías para mantener el peso (no sumar ni restar kilos) es de 2.000 calorías por día. En consecuencia, “en vacaciones el exceso diario podría fijarse en unas 1.500 calorías“, dijo la licenciada.

Este exceso, multiplicado por los quince días promedio de vacaciones, redunda en un exceso de 22.500 calorías que no se queman. “Para formar 1 kilo de grasa corporal son necesarias 7.500 calorías de más. Entonces, el exceso de 22.500 calorías se traduce en un sobrepeso promedio de 3 kilos netos en apenas dos semanas. Sin embargo, puede sumarse cerca de 1 kilo más por retención de líquidos, aunque no formen parte del aumento neto de la masa corporal”, detalló la nutricionista.

¿Cómo y en cuánto tiempo se bajan los 3 ó 4 kilos de más? Con una dieta promedio de 1.200 a 1.500 calorías por día se pueden bajar entre 500 gramos y 1 kilo semanal. Por lo tanto, los 3 ó 4 kilos incorporados en 15 días llevan, con una dieta medida, cerca de un mes y medio para ser eliminados.

La especialista aclaró que quienes tienen más sobrepeso tienden a bajar más rápido (por lo menos al principio) en iguales condiciones que quienes tienen unos pocos kilos de más.

Sin rutinas

La psicóloga rosarina Liliana Krieger, directora del centro Celk, que se dedica al tratamiento integral de la obesidad, dijo a Mujer que luego de las vacaciones suelen recibir mayor cantidad de consultas no sólo porque se sube de peso en dicho período, sino porque además, la gente comienza a pensar en el proyecto de adelgazar como un objetivo a cumplir a lo largo del año.

Las vacaciones, señaló Krieger, son “ideales” para aumentar de peso, tanto para los hombres como para las mujeres: “En la casa, cuando se cumple una rutina, hay más orden en las compras, en los gastos, más planificación de las comidas. Pero cuando estamos afuera, el orden cambia, los planes se hacen más elásticos y hasta se transforman en descontrol”.

“En ese tiempo uno pretende descansar de todo lo que es vivido como obligación, incluido el hecho de cuidarse. Comer mucho, todo lo que uno quiere, sin límites, sin reglas, sin restricciones, implica sentirse libre de presiones y esto se traduce en excesos con la comida, con el alcohol, con los dulces”, mencionó la psicóloga.

Estrategias

¿Es posible no caer en la tentación? Krieger opinó que se puede disfrutar intensamente de las vacaciones cuidándose en las comidas y regulando los gustos en calidad y cantidad “sin necesidad de sentir que uno está a dieta o teniendo que privarse de todo lo que a uno le gusta”.

Agregó que se puede comer bien y rico, disfrutar del aire libre, de los paseos, el encuentro familiar, con los amigos, con la pareja, “en un cuerpo que esté libre de verdad, libre porque está liviano, porque no carga con el peso de tanto exceso”.

Para Krieger, “el hecho de sobrepasarse con la comida y bebida sólo se disfruta un momento, después nos adormece, nos quita energías, nos aplasta y no nos permite gozar plenamente del descanso y la diversión”.

Fuente: Revista Mujer

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COMER PARA ADELGAZAR

febrero 8, 2009

El verano es una época tan buena para quitarse kilos de encima como cualquier otra, siempre que el peso ideal a alcanzar sea factible y el método sea saludable.

En pocas ocasiones dos palabras y dos conceptos tan inversos “comer y adelgazar” se han conjugado con un mismo objetivo: no arriesgar la salud de nadie que desee perder peso. Se puede, y conviene, comer para adelgazar. Con ello, se podrá eludir que el deseo tan fuerte de que la báscula se detenga en el número soñado desemboque en una auténtica obsesión por perder kilos que deje el bienestar en un segundo plano. Ésta es, además, la mejor manera de garantizar que la persona no sufra el temido efecto rebote o efecto yo-yo, es decir, la imposibilidad de mantener la pérdida de peso y la vuelta no deseada de los kilos que habían desaparecido.

No es suficiente tomar menos calorías, es necesario aprender a adelgazar, eliminar conductas o comportamientos que nos llevan a engordar o que dificultan el adelgazamiento. Hay que ser conscientes de que, por el alocado estilo de vida imperante, el establecimiento de hábitos a medio y largo plazo es el principal problema para muchas personas cuando se plantean reducir su peso. Adelgazar siempre requiere un cambio en el estilo de alimentación y de vida que debe ir más allá de los días o los meses en que se inician los nuevos hábitos alimenticios, y por tanto más allá de lo que se entiende como “operación bikini” o “estar a dieta dos meses“. El verano es, precisamente, una época crítica para consolidar la apuesta de “comer para adelgazar”. Para ello, hay que asentar también en la rutina diaria estival pautas sobre qué, cómo y cuándo comer.

  • Qué comer: Las frutas, hortalizas y verduras típicas del verano comparten las mismas características: tienen mucha agua y fibra, por eso llenan rápido, y sus pocos azúcares aportan dulzor y pocas calorías. Además, se pueden tomar refrescos y helados bajos en calorías. La carne, el pescado y los huevos se pueden reservar para la noche y dejar para el mediodía platos combinados donde abunden los vegetales y no tanto las proteínas. Por ejemplo, una ensalada de pasta con variedad de hortalizas y un huevo duro troceado; un gazpacho de entrante y una paella de la huerta; un tomate en ensalada con queso fresco y orégano acompañado de un plato de legumbres con arroz. De postre, una buena opción es una infusión o un café sin azúcar. Incluso se puede reservar una pieza de fruta o un yogur desnatado para comerlo entre horas.
  • Cómo comer: Comer despacio y masticar bien tiene la ventaja de que se come menos debido a la sensación de saciedad.
  • Cuándo comer: Es saludable y conveniente romper el ayuno entre una comida y otra si pasan más de cuatro horas. Así se alivia el malestar que produce la sensación de tener hambre y la ansiedad que genera el “no poder comer”. Ser comedido con los alimentos azucarados y no concentrarlos en una comida ayuda a mantener estable la glucemia, de manera que no se fabricarán grasas inoportunas a partir de los azúcares extra. Pensar con sentido común, sin renunciar siempre a lo más apetecible, hace que la persona se sienta más cómoda y tranquila en seguir su dieta.

Sprint final: perder volumen

Tanto las personas que ya llevan varios meses haciendo dieta y se encuentran en el tramo final, como los que se acaban de comenzar deben tener presentes tres cambios dietéticos muy efectivos para reducir volumen corporal en el sprint final: dieta hiposódica, suficiente hidratación y menos fibra y alimentos flatulentos.

  • Dieta hiposódica:
    • Eliminar la sal de adición y sustituirla por formas alternativas de condimentación con hierbas aromáticas y adobos.
    • Escoger más alimentos frescos y prescindir de los alimentos procesados, habitualmente con exceso de sal.
    • Prescindir de aceitunas, precocinados, salsas, patatas fritas y similares, embutidos, conservas, galletas o cereales de desayuno.
  • Suficiente hidratación: Beber dos litros de agua al día y ayudarse de infusiones, granizados, zumos y caldos naturales. Es la manera de que los riñones limpien de impurezas el organismo, al mismo tiempo que se evita la retención de líquidos.
  • Menos fibra y menos alimentos flatulentos. Es conveniente disminuir el consumo de alimentos integrales, ricos en fibra, y reducir o eliminar temporalmente el consumo de verduras flatulentas (alcachofas, pimientos, cebollas, pepinos) y de hortalizas como la lechuga en ensaladas. El motivo de estos últimos cambios, muy puntuales para no desequilibrar a la larga el plan dietético, es que favorecen la formación de gases con la consiguiente e inoportuna hinchazón abdominal.

Vencer las dificultades

…el problema está en que: Qué hacer…
El cuerpo me pide algo dulce Saboree el dulce de alimentos naturalmente azucarados: frutas, zumos, batidos de fruta y leche o yogur desnatados. Elija los refrescos light, los alimentos sin azúcar y sin fructosa, y utilice sacarina u otros edulcorantes similares sin calorías. Selecciona el chocolate que tenga como mínimo un 80% de cacao porque contiene menos azúcar y aporta menos calorías. Las infusiones dulzonas de regaliz y melisa calman la apetencia por el dulce.
Como pero no me lleno Tome entre horas alimentos ricos en fibra soluble como frutas, un puñado de frutos secos o galletas de avena. Esta fibra se hincha en el estómago y genera saciedad, la misma sensación que se produce cuando se toma la fruta al principio de la comida. Antes de tomar preparados comerciales de fibra hay que consultar con un especialista. Él será la persona apropiada para recomendarle el tipo de producto, la dosis y el momento adecuado de tomarlo.
Salgo a tomar algo con los amigos Antes de pedir algo sólido tome un buen vaso de agua, así se hinchará el estómago y le calmará el hambre. Elija alimentos hipocalóricos: bebidas sin calorías como el agua, infusiones, café o té sin azúcar, refrescos light, gaseosa; o bebidas con pocas calorías como los zumos de frutas, de tomate, caldos, horchata y cerveza sin alcohol. Tenga a mano caramelos y chicles sin azúcar. Como picoteo, piense en las vinagretas que no sean aceitunas como pepinillos y cebolletas, los pinchos vegetales con poca mayonesa o los montaditos de atún y huevo.

Demasiado sobrepeso

La última Encuesta Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Consumo publicada en el mes de abril revela que el 44,4% de los hombres y el 30,3% de las mujeres de 18 y más años tienen sobrepeso. Además, un 15,5% de los hombres y un 15% de las mujeres presenta un Índice de Masa Corporal (IMC) considerado como obesidad. Indica también el estudio que el 8,8% de los hombres y el 12,5% de las mujeres sigue algún tipo de dieta especial.

Fuente: Consumer.es

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