CAMINAR PARA BAJAR DE PESO

julio 31, 2008

Al parecer, algunas personas sedentarias pasan más tiempo que otras reclinadas en sus sillas o sillones. Y esa diferencia podría ser clave para determinar quién va a aumentar de peso y quién va a mantenerse esbelto.

Los investigadores de la Clínica Mayo creen que no son los viajes al gimnasio, sino el ritmo de las actividades diarias lo que constituye el factor determinante para fijar el peso de cada persona, según un pequeño estudio de personas que se describieron a sí mismas como sedentarias.

Los científicos hallaron que las personas obesas estudiadas se sentaban durante unos 150 minutos diarios más que las personas delgadas que participaron en el estudio. Ello implicaba que las primeras quemaban unas 350 calorías menos que las segundas.

Los investigadores tuvieron en cuenta el papel que desempeñan actividades rutinarias como caminar, hablar, sentarse y pararse.

Si los sujetos con exceso de peso pudiesen adoptar la conducta de sus homólogos delgados, ello implicaría una pérdida de unos 15 kilos al año, dijo el estudio. Y no sería necesario siquiera ir al gimnasio para conseguir esa rebaja de peso.

“Creo que nuestro estudio es un rayo de esperanza, porque hace 50 años nuestras condiciones biológicas eran las mismas, pero la obesidad no era prevaleciente en Estados Unidos”, dijo el director del estudio, el endocrinólogo James Levine.

Si pudiéramos volver a los niveles de actividad de hace 50 años, tendríamos el potencial de dar marcha atrás en cuanto a la obesidad”, agregó.

El déficit de actividad de los participantes sedentarios no reflejaba necesariamente una falta de motivación, dijo Levine. En lugar de ello, podría ser indicio de una diferencia en la composición química del cerebro, porque incluso cuando los obesos perdieron peso, continuaban llevando una vida sedentaria. Y cuando los delgados aumentaron de peso, no por ello adoptaron costumbres sedentarias.

Los investigadores estudiaron diez sujetos medianamente obesos y diez delgados, y los vistieron con una ropa interior especial que utilizaba una tecnología desarrollada para los tableros de control de los aviones a reacción.

Detectores distribuidos por esa ropa interior registraron las posturas y movimientos de los sujetos las 24 horas del día durante diez días.

Los voluntarios continuaron llevando sus vidas normales salvo que ingirieron todas sus comidas en un hospital de Rochester y se aseguraron de no dejar comestibles — calorías — en sus platos.

En la fase siguiente, los investigadores aumentaron 1.000 calorías diarias en las comidas de los voluntarios delgados durante 10 días más, de modo que pudiesen aumentar de peso, al tiempo que eliminaban mil calorías diarias de los obesos, para que pudiesen rebajar.

El estudio, publicado en la revista Science, se basó en los datos compilados acerca de los diferentes niveles de actividad entre los participantes gordos y delgados.

Para mantener la figura no sólo sirven los ejercicios aeróbicos. Científicos estadunidenses afirman que el secreto radica en modificar las actividades cotidianas: subir escaleras en lugar de usar el elevador, lavar a mano los platos en lugar de usar el lavavajillas, caminar en lugar de ir en automóvil o autobús.

El cuerpo quema calorías cuando marca un ritmo con los pies, aseguran James Levine y colegas de la Clínica Mayo de Rochester, en Minnesota, en la revista científica Science (volumen 307, página 584) en su edición de mañana viernes.

El equipo de investigadores realizó un experimento con diez personas de peso normal y otras diez que tenían un leve sobrepeso, a quienes les colocaron sensores en el cuerpo. Estos artefactos registraban todo movimiento, por más pequeño que fuera, durante todo el día.

Todos los participantes tenían empleos en los que debían permanecer sentados. Durante los diez días que duró la experiencia realizaron sus actividades normales, salvo que comían en la clínica, para garantizar que todos consumieran porciones iguales con la misma cantidad de calorías.

El análisis de un total de 150 millones de datos mostró que las personas más delgadas estaban “en movimiento” un promedio de 150 minutos por día más que las que tenían sobrepeso. Esta diferencia hacía que diariamente quemasen 350 calorías más, explicó Levine.

Como unidad de medida para un metabolismo más activo, el equipo utilizó el concepto Non-Exercise Activity Thermogenesis – NEAT – (Quema de calorías por actividades no deportivas).

En una fase posterior del estudio, los científicos demostraron así que las personas sedentarias hacen menos actividad física por naturaleza y no como consecuencia de su peso.

Pusieron a dieta a las 10 personas con sobrepeso, mientras que los más delagados tenían que ingerir mil calorías más por día.

A pesar de bajar de peso, las personas con sobrepeso no se vieron estimuladas a realizar ejercicios físicos.

En cambio, las personas más delgadas continuaban moviéndose más, a pesar de haber subido unos kilos, y de esta manera crearon las condiciones para bajar nuevamente de peso.

Aquí te damos 7 razones de por qué funciona:

1.- Caminar quema calorías. Por ejemplo una persona que pesa aproximadamente 75 kilogramos y camina un kilómetro en 9 minutos, quemará un promedio de 550-800 calorías en una hora. Estas calorías son comparables a una comida regular.

2.- Caminatas regulares aumentan tu ritmo metabólico. Es conocido el hecho de que una caminata cinco veces a la semana por 30 minutos a una intensidad de moderada a vigorosa aumenta tu ritmo metabólico. Este aumento en el metabolismo dura varias horas después del ejercicio, por lo que se continua quemando calorías a una velocidad más rápida aún después de terminada la caminata y estando relajado.

3.- Una caminata puede actuar como supresor del apetito. Primero, esto se debe al aumento de la producción de una sustancia química llamada serotonina, la cual cuando alcanza cierta concentración en el cerebro suprime el apetito. Segundo, el caminar aumenta los niveles de una hormona llamada noradrenalina, que no solo aumenta el ritmo metabólico, sino que también inhibe el apetito. Al mismo tiempo, aumenta los niveles de adrenalina que son útiles para movilizar la grasa de las células que son quemadas por la energía del ejercicio.
Las caminatas aumentan tu tejido muscular. Caminatas regulares aumentan la proporción de peso músculo en todo el cuerpo. Mientras que un kilo de músculo es menor y más compacto que un kilo de grasa. Tu cuerpo lucirá más firme, liso y moldeado.

4.- Las caminatas reducen el factor de sobrealimentación. Muchas personas se sobrealimentan por razones que nada tiene que ver con el hambre, el stress, el aburrimiento, depresión, soledad, etc. Es conocido que un programa de ejercicio puede ayudar a reducir o aliviar por completo estos factores.

5.- Las caminatas aumentan la autoestima. También dan una sensación de “bien estar”, y esto induce a los caminadores a tener una motivación para mantenerse en un peso correcto y alimentarse sanamente, porque se sienten mejor consigo mismos. Una persona con una buena autoestima, tiene más posibilidades de dejar de comer compulsivamente.

6.- Caminar ayuda a acelerar el tiempo del transito intestinal. Algunas investigaciones y médicos creen que los ejercicios aeróbicos ayudan a que los alimentos permanezcan menos tiempo en el estómago y los intestinos, por lo que hay menos tiempo para que las calorías y la grasa sean absorbidas.

7.- Para que estés bien

Para que puedas gozar de todos estos beneficios no es necesario participar en maratones, basta con caminar 30 minutos diarios, cinco veces a la semana.

Fuente: Clínica Mayo

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COMER SANO, ESTAR SANO

julio 27, 2008

Comer constituye una de las actividades familiares y sociales más importantes. Al seleccionar los alimentos y planear nuestras comidas estamos influidos por la historia, la cultura y el medio ambiente, así como por nuestro paladar.

La comida resulta una fuente de gratificación y placer que, combinada con la buena nutrición, es un componente vital para la salud y la calidad de vida. Una alimentación saludable influye en el crecimiento, desarrollo y rendimiento escolar, y facilita el trabajo de los adultos muy activos. Pero,


¿Que significa comer sano?

Se trata de comer en forma moderada, alimentos que proporcionen un equilibrio de nutrientes. Cada alimento posee uno o más de ellos, por lo tanto la variedad ayudará a obtener lo que el cuerpo necesita.

Alimentarse saludablemente no es comer de todo en abundancia, ni hacer dietas, ni privarse de algunos alimentos. Es tratar de elegir alimentos de origen vegetal, como cereales, legumbres, hortalizas y frutas, lácteos preferentemente descremados y carnes magras, como también controlar el consumo de los alimentos que contienen muchas grasas, azúcar y sal.

Óvalo nutricional

Entre los nutrientes fundamentales para la salud se encuentran el agua, los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas, los minerales y las vitaminas. La edad, el sexo, la altura, la cantidad de ejercicio realizado y el estado general de salud determinan las cantidades de nutrientes que el cuerpo necesita.

Una alimentación variada incluye diariamente, aunque en diferentes cantidades, alimentos de los cinco grupos según el ovalo nutricional.

El ovalo nutricional sugiere la variedad de los alimentos cotidianos y de las proporciones del consumo de alimentos necesarias para lograr una alimentación rica en nutrientes.

La forma de lectura del ovalo es en sentido inverso a las agujas del reloj. Al comienzo se encuentra el agua, después sigue el consumo de hidratos de carbono complejos. Luego sugiere alimentos que contienen menor cantidad de hidratos de carbono, pero incorporan proteínas, grasas y gran contenido vitamínico. Al finalizar el recorrido del ovalo, los alimentos contienen proteínas y grasas. Y el último contiene mayormente grasas e hidratos de carbono simples.

En líneas generales, con respecto al valor calórico total la alimentación diaria debe incluir:

• Hidratos de Carbono 50 – 60 %
• Proteínas 12 – 20 %
• Grasas 25 – 30 %

Alimentos preferidos

Comer sano depende fundamentalmente de los hábitos alimentarios, las posibilidades económicas, los conocimientos que se tienen acerca del valor nutricional de los alimentos y la manera en que se preparen para que conserven sus propiedades nutricionales y organolépticas (que se puedan percibir por los sentidos, es decir, color, sabor, olor, textura). Para poder elegir con una base de conocimiento es conveniente repasar las propiedades de cada grupo de alimentos:

• Las harinas integrales y refinadas obtenidas de cereales como maíz, trigo, avena, arroz, cebada, se utilizan para la elaboración de productos panificados, galletitas, pastas, etc. Estos aportan una gran fuente de energía: hidratos de carbono complejos, proteínas vegetales, fibras, vitaminas del complejo B, fósforo, potasio, magnesio y selenio. Además, contienen bajas cantidades de grasas y nada de colesterol.

• Las legumbres – arvejas, porotos, lentejas, garbanzos, chauchas – contienen proteínas de origen vegetal, hidratos de carbono complejos y fibras, al igual que los cereales no poseen grasas saturadas ni colesterol, es por eso que se sugieren que se consuman en mayor proporción.

Saber elegir

• Las hortalizas constituyen una óptima fuente de hidratos de carbono, fibras y vitaminas. Las hortalizas de color amarillo, anaranjado, rojo y verde intenso son ricas en betacarotenos, sustancias que en el cuerpo se transforman en vitamina A.

• Las frutas frescas proveen de vitaminas, minerales y fibra, además de agua e hidratos de carbono simples. Los duraznos, damascos, melón son una excelente fuente de betacoroteno y los cítricos, el kiwi y las frutillas aportan alta cantidad de vitamina C.

• La leche es un alimento muy completo por la cantidad de nutrientes que contiene, aporta proteínas esenciales de alto valor biológico, hidratos de carbono, grasas, vitamina A, D y del complejo B, y minerales como calcio y fósforo. Los lácteos son la principal fuente de calcio para cubrir las dosis diarias recomendadas.

• La carne vacuna, de aves y pescados aportan proteínas esenciales y grasas. También vitaminas del complejo B, principalmente la B12. Además suministran minerales como hierro, zinc, cobre, selenio, potasio y fósforo. Es aconsejable elegir los cortes magros o retirar la grasa visible. El pescado tiene la ventaja de tener menos calorías, grasas y colesterol. Además es una fuente de minerales y vitaminas del complejo B, A y D.

• Los huevos, a pesar de su mala fama, son aconsejables debido a que la clara contiene una gran fuente de proteínas esenciales y la yema aunque tiene fundamentalmente grasas y colesterol, contiene hierro y vitaminas A, D, K.

• El azúcar, si bien se consume frecuentemente en infusiones- café, té, yerba mate, etc.- en gaseosas, golosinas, postres, etc., se debe usar con moderación ya que aportan calorías en gran proporción.

El presente artículo de difusión fue elaborado por la Ingeniera en Alimentos Claudia Teisaire.
Fuente: Programa Calidad de los Alimentos Argentinos/ Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de Argentina.


5 SECRETOS, MAS ENERGIA

julio 14, 2008

Energia y Vitalidad

¿Qué es energía?

Dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul…

Anunciar energía es lo contrario de anunciar chocolate: no vende. En gran parte porque no sabemos bien qué es eso de tener más energía. ¿Lo sabes tú? Si no has tenido y perdido no sabes bien lo que digo. Me explico.

Energía es la vitalidad que tienes. Lo eficiente que es tu cuerpo en desarrollar todas las funciones que no vemos, pero también las ganas que tienes de realizar las tareas que tienes que hacer y las actividades que quieres disfrutar.

El problema es que estás acostumbrada al nivel de energía que tiene tu cuerpo y tienes la vida montada acorde con ese nivel. Haces las actividades que haces; descansas lo que descansas; das por sentado que por la tarde estás agotada; estás acostumbrada a lo mucho o poco de ejercicio que haces y más o menos te va bien. O eso crees…

Pues, ¿sabes qué?: ¡Puedes hacer más mucho más y estar menos cansada!

Sólo tienes que entender de qué va el asunto. Sigue leyendo para descubrir 5 secretos sobre la energía vital y verás qué cambio. En realidad son cuestiones muy simples de sentido común.

Secreto #1: La Energía Proviene del Dormir, No de la Comida

En un mundo ideal, nos acostamos cansados de la actividad diaria. Dormimos 6, 7 u 8 horas y nos levantamos llenos de ganas de emprender un nuevo día. No necesitamos despertador y brincamos locos de alegría.

¿Tú también? Errr, ya me lo figuraba. Quiere decir que no duermes lo suficiente. Es un problema. El 56% de la población adulta confiesa tener sueño durante las horas de trabajo; lo que afecta enormemente al mundo laboral y no digamos personal.

Aunque los científicos no se ponen de acuerdo sobre la función exacta del dormir, todos coinciden en que es esencial para la salud. Por la noche, las células se reparan y regeneran. Los músculos se relajan y se preparan para un nuevo día. Si necesitas despertador por la mañana es que tu cuerpo no está listo todavía.

La comida tiene una función diferente. (En el próximo artículo trataré sobre la controversia del desayuno). Por ahora, imagina que la comida es la gasolina del coche mientras que dormir es la batería. Por mucha gasolina que tengas, si no tienes batería, el coche no arranca. Es parecido.

La solución: ¡duerme más! (Es de sentido común). No busques excusas. No pienses en la hora a la se acuesta la mayoría de tus amigos o el resto del país. Son costumbres malsanas heredadas que debes reconducir: Si no puedes quedarte en la cama hasta que te despiertes de forma natural
¡Acuéstate antes!

Y ya sabes, dicen que las horas antes de medianoche cuentan el doble.

¿Sabías que el cuerpo humano puede aguantar más de 3 meses sin comer pero sólo 11 días sin dormir? (Información basada en experimentos realizados).

Secreto #2: Una Dieta Cruda, Baja en Grasas Da Más Energía

No todo lo que comes te aporta energía. La mayoría de lo que ingieres te roba más que te da. Para digerir lo que comes, el cuerpo utiliza una enorme cantidad de energía. Si está cocinado pasan varias cosas:

a) El alimento está despojado de enzimas, con lo cual tienes que utilizar las tuyas. (Las enzimas se “mueren” a partir de los 40º centígrados). Esas enzimas que deberían estar realizando otras funciones vitales.

b)
Algunos productos como la leche, tienen unas moléculas tan diferentes a las nuestras que no las reconocemos. El cuerpo entonces tiene que trabajar demasiado para intentar descodificarlas y al mismo tiempo proteger tus órganos vitales ante los organismos extraños. (Si sufres de alergias y un exceso de mucosidad, es posible que consumas demasiados lácteos y tu cuerpo esté protegiéndote por dentro creando una capa de mucosa, que luego hay que expulsar).

c) Todo lo que suponga gluten, es decir, todo lo que contiene harina de trigo común: el pan y la pasta, por poner un ejemplo, se asientan en el estómago, “nos llenan” porque son muy difíciles de digerir. Nos roban muchísima energía.

d) Las grasas calentadas están tan degeneradas que ponen los glóbulos blancos en estado de alerta para controlar estos elementos altamente cancerígenos. Gracias a Dios, funcionan muy bien y normalmente no deriva en enfermedades degenerativas… o sí. En cualquier caso te roba la energía de hacer otras tareas internas, pero también externas.

Por otro lado, los alimentos naturales bajos en grasas y sin adulterar, calentar o refinar se digieren muy fácilmente y apenas requieren energía. Conservan todas su propias enzimas con lo que empiezan el proceso de su propia digestión. Nuestro cuerpo no hace más que facilitar el proceso y después absorber los nutrientes. ¡Listos para seguir adelante!

¿Cómo te sientes después de una comilona? ¿Ves lo que digo?

La solución: Prueba a reducir o incluso eliminar las grasas y el gluten de tu dieta. Te sentirás mucho más ligera y disfrutarás de mucha más energía. (Además tu línea te lo agradecerá.) ® ¿Sabías que han hecho experimentos sobre esto con ratas? A unas les dan comida cocinada y a otras sin cocinar. Después las someten a dolores y ruidos. Las ratas salvajes luchan contra los elementos, las otras se rinden y mueren. Interesante, ¿no?

Secreto #3: El Ejercicio Te Quita Energía, Pero Sales Ganando

Al contrario que la comida malsana que te roba más de lo que te da, el ejercicio te da más de lo que te quita.

A menudo se oye que el ejercicio aporta energía. Esto no es del todo cierto. ¿Cómo que el esfuerzo físico da energía? ¡La gasta! Después de las actividades diarias estamos agotados y necesitamos descansar y dormir para reponer la energía utilizada.

¿Entonces? El esfuerzo físico nos hace desarrollar músculo y, con ello, fuerza y resistencia. Así las tareas cotidianas nos parecen mucho más livianas. En realidad no tenemos más energía. Sin embargo, gastamos menos en general (porque la vida se vuelve literalmente más fácil) y nos da esa sensación.

Además una persona en forma hace mejor la digestión y duerme mejor, con lo que repone más energía y está más alerta al día siguiente.

La solución: No pongas más excusas, que no tienes tiempo, que no tienes dinero, que no hace buen tiempo… ¡Haz más ejercicio! ¿Lo ideal? Hacer algo todos los días, aunque sea caminar y 4 ó 5 veces por semana entre media y una hora de actividad cardiovascular: subir el ritmo del corazón hasta que se te entrecorte la respiración. Esa es tu medida.

¿Sabías que la única manera de crear músculo es esforzándolo? Es imposible comer o beber nada para generar músculo puro.

Secreto #4: La Estimulación Es Falsa Energía

Que levanten la mano los que utilizan café para despertarse y poder funcionar. Que levanten la mano los que creen que una barra de chocolate les da energía. Ala, todos equivocados.

En general, se confunde energía con estimulación. Pensamos sólo a corto plazo; nos metemos un chute para funcionar ahora mismo, sin pensar en las devastadoras consecuencias a largo plazo.

El café, la coca-cola, el té verde, el chocolate y, por supuesto, las drogas y demás estimulantes no aportan ningún tipo de energía. Ha sido imposible medir ningún incremento de energía después de consumir ninguno de éstos. Lo que sí se observa es un mayor nivel de estrés. El corazón se acelera y late más deprisa, la tensión sanguínea aumenta y se segrega adrenalina (la hormona de los estados de alerta). Es como darle un latigazo a un caballo exhausto. Tú también das un breve tirón de momento pero lo pagas excesivamente con el precio de tu salud.

La solución: Niégate a sucumbir a la ficción de los estimulantes. Así de claro. Abandónalos de uno en uno y de una vez para siempre. Te darás cuenta de que es sólo hábito y te sentirás mucho mejor por ello. Si necesitas más energía, duerme más y descansa más. J

¿Sabías que el café te roba también calcio de los huesos? La cafeína es terriblemente ácida. Nuestra sangre tiene un PH bastante neutro. Si se acidifica demasiado nos morimos. Entonces para neutralizar el efecto de la acidez del café, la sangre extrae calcio y otros minerales de los huesos. Ya está, problema resuelto. Luego te rompes la cadera con 60 años y dicen que es normal de viejos.

Secreto #5: Debes Huir de los Ladrones de Energía

Las circunstancias y ciertos estados de ánimo emocionales también te chupan energía vital. Por ejemplo: trabajos estresantes, amigos pesimistas, relaciones destructivas, las preocupaciones económicas, las relaciones familiares, la falta de autoestima… Todo eso nos agota más de lo que creemos.

Algunas situaciones se escapan a nuestro control, pero a menudo podemos ahorrarnos muchos problemas si sólo cambiamos nuestra propia actitud y adoptamos una visión más positiva de la vida. Suena terriblemente cursi, pero lo cierto es que los problemas no están ahí fuera sino que dependen enteramente de cómo los interpretamos.

La solución: Sé más optimista. Ya sé que hay situaciones que parecen inafrontables (Si yo os contara…), pero debes intentar darle la vuelta y verlo desde otro punto de vista más positivo.

¿Sabías que tu estado de salud depende más de tu estado mental que de lo que comes y del ejercicio que haces?

Ahora tú
¿Qué puedes hacer tú al respecto?

5 Puntos de Acción:

Acuéstate antes: piensa en acostarte media hora antes
Reduce las grasas que consumes: elige el tipo que menos te guste y mantenlo
Haz más ejercicio: piensa cómo puedes aumentar lo que haces de una forma realista
Deja el café, té, coca-cola y estimulantes: elige sólo uno por ahora y mantenlo
Sé más optimista: intenta buscar alguna consecuencia buena de todas las cosas malas que encuentras por el camino

Fuente: SaludEtcetera.com


CAUSAS DE LA OBESIDAD

julio 7, 2008

¿Qué son la obesidad y el sobrepeso?

La obesidad y el sobrepeso se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

El índice de masa corporal (IMC) —el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2)— es una indicación simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos, tanto a nivel individual como poblacional.

El IMC constituye la medida poblacional más útil del sobrepeso y la obesidad, pues la forma de calcularlo no varía en función del sexo ni de la edad en la población adulta. No obstante, debe considerarse como una guía aproximativa, pues puede no corresponder al mismo grado de gordura en diferentes individuos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el sobrepeso como un IMC igual o superior a 25, y la obesidad como un IMC igual o superior a 30. Estos umbrales sirven de referencia para las evaluaciones individuales, pero hay pruebas de que el riesgo de enfermedades crónicas en la población aumenta progresivamente a partir de un IMC de 21.

Los nuevos Patrones de crecimiento infantil presentados por la OMS en abril de 2006 incluyen tablas del IMC para lactantes y niños de hasta 5 años. No obstante, la medición del sobrepeso y la obesidad en niños de 5 a 14 años es difícil porque no hay una definición normalizada de la obesidad infantil que se aplique en todo el mundo. La OMS está elaborando en la actualidad una referencia internacional del crecimiento de los niños de edad escolar y los adolescentes.

Datos sobre la obesidad y el sobrepeso

Los últimos cálculos de la OMS indican que en 2005 había en todo el mundo:

-Aproximadamente 1600 millones de adultos (mayores de 15 años) con sobrepeso.
-Al menos 400 millones de adultos obesos.

Además, la OMS calcula que en 2015 habrá aproximadamente 2300 millones de adultos con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad.

En 2005 había en todo el mundo al menos 20 millones de menores de 5 años con sobrepeso.

Aunque antes se consideraba un problema exclusivo de los países de altos ingresos, el sobrepeso y la obesidad están aumentando espectacularmente en los países de ingresos bajos y medios, sobre todo en el medio urbano.

¿Cuáles son las causas de la obesidad y el sobrepeso?

La causa fundamental de la obesidad y el sobrepeso es un desequilibrio entre el ingreso y el gasto de calorías. El aumento mundial del sobrepeso y la obesidad es atribuible a varios factores, entre los que se encuentran:

-La modificación mundial de la dieta, con una tendencia al aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos, ricos en grasas y azúcares, pero con escasas vitaminas, minerales y otros micronutrientes.
-La tendencia a la disminución de la actividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchos trabajos, a los cambios en los medios de transporte y a la creciente urbanización.

¿Cuáles son las repercusiones frecuentes del sobrepeso y la obesidad en la salud?

El sobrepeso y la obesidad tienen graves consecuencias para la salud. El riesgo aumenta progresivamente a medida que lo hace el IMC. El IMC elevado es un importante factor de riesgo de enfermedades crónicas, tales como:

-Las enfermedades cardiovasculares (especialmente las cardiopatías y los accidentes vasculares cerebrales), que ya constituyen la principal causa de muerte en todo el mundo, con 17 millones de muertes anuales.
-La diabetes, que se ha transformado rápidamente en una epidemia mundial. La OMS calcula que las muertes por diabetes aumentarán en todo el mundo en más de un 50% en los próximos 10 años.
-Las enfermedades del aparato locomotor, y en particular la artrosis.
-Algunos cánceres, como los de endometrio, mama y colon.

La obesidad infantil se asocia a una mayor probabilidad de muerte prematura y discapacidad en la edad adulta.

Muchos países de ingresos bajos y medios se enfrentan en la actualidad a una doble carga de morbilidad:

-Siguen teniendo el problema de las enfermedades infecciosas y la subnutrición, pero al mismo tiempo están sufriendo un rápido aumento de los factores de riesgo de las enfermedades crónicas, tales como el sobrepeso y la obesidad, sobre todo en el medio urbano.
-No es raro que la subnutrición y la obesidad coexistan en un mismo país, una misma comunidad e incluso un mismo hogar.
-Esta doble carga de morbilidad es causada por una nutrición inadecuada durante el periodo prenatal, la lactancia y la primera infancia, seguida del consumo de alimentos hipercalóricos, ricos en grasas y con escasos micronutrientes, combinada con la falta de actividad física.

¿Cómo reducir la carga de obesidad y sobrepeso?

La obesidad, el sobrepeso y las enfermedades relacionadas con ellos son en gran medida evitables.

A nivel individual, las personas pueden:

-Lograr un equilibrio energético y un peso normal.
-Reducir la ingesta de calorías procedentes de las grasas y cambiar del consumo de grasas saturadas al de grasas insaturadas.
-Aumentar el consumo de frutas y verduras, legumbres, granos integrales y frutos secos.
-Reducir la ingesta de azúcares.
-Aumentar la actividad física (al menos 30 minutos de actividad física regular, de intensidad moderada, la mayoría de los días). Para reducir el peso puede ser necesaria una mayor actividad.

La puesta en práctica de estas recomendaciones requiere un compromiso político sostenido y la colaboración de muchos interesados, tanto públicos como privados. Los gobiernos, los asociados internacionales, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado tienen funciones fundamentales que desempeñar en la creación de ambientes sanos y en hacer asequibles y accesibles alternativas dietéticas más saludables. Esto es especialmente importante para los sectores más vulnerables de la sociedad (los pobres y los niños), cuyas opciones con respecto a los alimentos que consumen y a los entornos en los que viven son más limitadas.

Las iniciativas de la industria alimentaria para reducir el tamaño de las raciones y el contenido de grasas, azúcares y sal de los alimentos procesados, incrementar la introducción de alternativas innovadoras, saludables y nutritivas, y reformular las actuales prácticas de mercado podrían acelerar los beneficios sanitarios en todo el mundo.

La estrategia de la OMS para prevenir el sobrepeso y la obesidad

La Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud, adoptada por la Asamblea de la Salud en 2004, describe las acciones necesarias para apoyar la adopción de dietas saludables y una actividad física regular. La Estrategia pide a todas las partes interesadas que actúen a nivel mundial, regional y local, y tiene por objetivo lograr una reducción significativa de la prevalencia de las enfermedades crónicas y de sus factores de riesgo comunes, y en particular de las dietas poco saludables y de la inactividad física.

La labor de la OMS en materia de dieta y actividad física es parte del marco general de prevención y control de las enfermedades crónicas que tiene el Departamento de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud, cuyos objetivos estratégicos consisten en: fomentar la promoción de la salud y la prevención y control de las enfermedades crónicas; promover la salud, especialmente entre las poblaciones pobres y desfavorecidas; frenar e invertir las tendencias desfavorables de los factores de riesgo comunes de las enfermedades crónicas, y prevenir las muertes prematuras y las discapacidades evitables debidas a las principales enfermedades crónicas.

Esta labor es complementada por la del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo, cuyos objetivos estratégicos consisten en fomentar el consumo de dietas saludables y mejorar el estado nutricional de la población a lo largo de toda la vida, especialmente entre los más vulnerables, para lo cual proporciona apoyo a los países para que elaboren y apliquen programas y políticas nacionales intersectoriales de alimentación y nutrición que permitan hacer frente a la doble carga de enfermedades relacionadas con la nutrición y contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Fuente: Organización Mundial de la Salud