ALERGIAS EN PRIMAVERA


¿Quién no ha sufrido en algún momento de un ataque incontrolable de estornudos encadenados? O en ocasiones ¿ha sentido el comienzo de un resfriado que no termina de materializarse por semanas, pero que fastidia con síntomas como ojos aguados, carraspera, tos y la inevitable nariz tapada?

¿Cuántas veces han padecido dolores de cabeza por razones que no logran descifrar ni los médicos, que no responden a los analgésicos comunes y van y vienen misteriosamente? ¿Y los niños a quienes nunca se les termina de curar la gripe y pasan de un resfriado a otro?

Y ¿cuántos de estos síntomas se han presentado al comienzo de la primavera? Entonces es muy probable que muchos de estos males sean el resultado de un cuadro típico de alergia causada principalmente por elementos ambientales de la estación.

Y es que, además del reverdecer de los campos y la aparición de las flores por doquier, para los casi 50 millones de personas alérgicas en Estados Unidos (*) la llegada de la primavera significa el comienzo de la temporada de estornudos, picazón, lagrimeos, congestión, tos, comezón, fatiga… por enumerar solo los síntomas más comunes de una reacción alérgica.

Pese a lo común de los síntomas – y tal vez por eso mismo – en muchos casos las alergias pasan inadvertidas y no son diagnosticadas como tal. Esta situación se presenta especialmente en niños y más aún cuanto más pequeños son, ante la frustración y preocupación de sus padres. Muchas veces los constantes lagrimeos, nariz mocosa y congestionada o tos se confunden con una cadena de interminables resfriados o gripes, que limitan al niño disfrutar de jugar, ir al colegio o simplemente desempeñarse con normalidad.

Es importante para los padres que observan la llegada de estas gripes encadenadas al comenzar la primavera, acudir por ayuda a un especialista para determinar si se trata de resfriados comunes o de la presencia de alergias puesto que hay una fuerte relación entre las personas con alergias estacionarias y el asma: Unos 10 millones de estadounidenses sufren de asma y más del 70% de las personas con asma también son alérgicas. Sólo en 2000 los casos de niños (menores de 18 años) con síntomas relacionados al asma produjeron 4,6 millones de consultas médicas en Estados Unidos. (**)

El problema es que los mayores causantes de las alergias son elementos comunes que (en otras personas serían inofensivos) en personas y niños sensibles causan alguno o todos los incómodos síntomas mencionados y los hacen vulnerables a dolencias y complicaciones adicionales como el asma. Siendo la situación peor porque además estos causantes, llamados alergenos, están presentes en todas partes, tanto dentro como fuera de la casa.

Entre los alergenos externos más comunes están el polen, las esporas y ciertos hongos, mientras que dentro de la casa (escuela u oficina) destacan el polvo y los ácaros del polvo (conocidos en inglés como dust mites), moho, restos epiteliales de animales y personas, restos de fibras y en especial desechos de insectos de ocurrencia común en la casa, específicamente los desechos de las detestables cucarachas.

Durante la primavera, al aumentar la producción de polen (del césped, árboles que florecen y plantas que se reproducen) éste se dispersa en el ambiente con la brisa, y la temporada de polinización se convierte en sinónimo de alergias con la aparición de casos agudos de la llamada fiebre del heno y un mayor número de ataques de asma.

Aunque para la mamá de un niño alérgico es de poco consuelo, es importante que sepan que es casi imposible encontrar un solo hábitat en la tierra en el que de algún modo no estén presentes el polen, esporas, mohos o polvo, así que la solución de “mudarse a otro lugar” no es una opción en el caso de las alergias.

Tampoco es práctica la idea de vivir aislado o encerrado en una casa hermética. Con el cambio de estación suele aumentar la presencia de plagas caseras, es decir, aumenta la población de cucarachas y pestes similares que proliferan aún más en climas calientes. Los padres, y en especial las mamás no deben sentirse culpables de la presencia de alergenos en una casa. No es la falta de limpieza que afecta a sus niños porque los alergenos están presentes en el interior de cualquier casa, por más limpia que esta esté. Es imposible eliminar al 100% la presencia de ácaros, o restos microscópicos de partículas de polvo y sus componentes. Una casa limpia ayuda, y es importante para los papás de niños alérgicos conocer y seguir una serie de recomendaciones comprobadas que funcionan para disminuir los alergenos y poder mitigar los efectos de las alergias en sus hijos.

Según la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología (American Academy of Allergy, Asthma and Immunology – AAAAI) el hecho que a diario las alergias infantiles causen la inasistencia de sus padres al trabajo, de los chicos al colegio y los priven de participar en juegos y otras actividades de su edad, puede evitarse si se conoce cómo funcionan y que dispara las alergias.

“Las enfermedades alérgicas se pueden controlar, y sus síntomas se pueden prevenir o minimizar. Es imprescindible que aprendamos a conocer los desencadenantes de las alergias y entender cómo tratarlas, lo que puede marcar la diferencia entre una enfermedad debilitante crónica y un estilo de vida productivo y sano” explica la AAAAI.

Por tanto el objetivo primordial ante las alergias es encontrar la manera más eficaz de disminuir al mínimo los elementos que la causan y hacer que quienes las sufren se hagan menos susceptibles a ellos. Para ello los padres cuentan además con nuevos tratamientos que han asistido a millones de niños sensibles a disfrutar tranquilos de la llegada de la primavera.

Así que: Mamá ¡ármate contra las alergias de tus hijos con el poder del conocimiento! Aquí encontrarás información sobre…

(*) Según datos de National Institute of Allergy and Infectious Diseases – NIAID.
(**)Según datos de American Academy of Allergy, Asthma & Immunology – AAAAI

Alimentos para paliar las alergias de primavera

Desde hace unos años hay un incremento importante en el numero de personas que sufren alergias. Según datos recientes, hasta 20 por cien de los niños de los países occidentales padecen asma, entre 15 y 23 por ciento tienen alergia al pólen, polvo o pelo de animales, y entre 15 y 19 por ciento tienen excema. En términos globales, aproximadamente un 7 por ciento de la población mundial sufren de alergia estacional al polen o hierba. Este tipo de alergia produce picor en los ojos, estornudos y rinitis.

Según la profesora e investigadora de la Universidad de Reading, Ann Walker, las últimas investigaciones indican que una dieta rica en antioxidantes y omega-3 podría ayudar a paliar las síntomas de estas condiciones atópicas. La Doctora Walker cita tres estudios llevados a cabo en 2003 que apuntaban a la relación entre la alimentación y las alergias. El primero citado, de un equipo de investigadores italianos, analizaron las respuestas de padres de 4.104 niños de 6 a 7 años que sufrían asma y alergias. Según los resultados, una dieta rica en fruta (especialmente frutas cítricas) y verduras paliaban las dificultadades respiratorias, mientras que un alto consumo de margarina vegetal las agudizaban.

El segundo estudio realizado de científicos noruegos examinó el caso de 2.531 niños. Según los resultados de este estudio, niños que habían tomado pescado antes de cumplir un año sufrían menos alergias y asma que los niños que no lo habían tomado.

El tercer estudio se realizó en Alemania en un estudio comparativo entre 344 adultos que padecían alergias y otros adultos sanos. Según los resultados de este último estudio, el consumo de alimentos ricos en grasas ácidas omega-3 y vitamina C reducía el riesgo de sufrir alergia.

En este sentido, Ann Walker realiza los siguientes consejos a las personas que sufren alergias, asma o excema:

-Comer 5 raciones o más de fruta y verdura al día para mantener un buen nivel de antioxidantes (el té verde también es un excelente antioxidante).
-Lograr un consumo equilibrado de grasas ácidas, reduciendo el consumo de aceite de girasol y otras semillas en favor de aceite de oliva.
-Aumentar el consumo de ácidos grasos omega 3.
-Tomar alimentos probióticos (como el yogur).

En algunos casos, la vitamina C produce una mejora en las síntomas de personas que sufren alergias al polen, mientras que la vitamina E puede ayudar a personas que padecen excema.

Fuente: Managing Allergies

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