MITOS AL ADELGAZAR

agosto 26, 2006

Falsos mitos que acomapañan a los régimenes de adelgazamiento.

La alimentación es un tema que preocupa cada vez más a la sociedad, tanto por la estrecha relación que hay entre una buena alimentación y la prevención de enfermedades, como por el creciente culto a la belleza y la delgadez como condicionantes para conseguir el éxito hoy día.

Este gran interés ha hecho que surjan en torno a la alimentación una serie de creencias erróneas que lo único que consiguen es confundir a las personas que quieren perder peso, mejorar su salud, etc.

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Muchos de estos mitos no se basan en los conocimientos científicos actuales, y otros están propiciados por intereses comerciales y económicos.

Lo que sigue son algunos tópicos y un intento de aclarar conceptos erróneos.

1. Los hidratos de carbono engordan

“El pan, la pasta y la patata engordan”. Los hidratos de carbono constituyen la principal fuente de energía para el organismo. Cada gramo de hidratos de carbono aporta 4 Kcal., igual que las proteínas, frente a las 9 Kcal./gramo que aportan las grasas. Los alimentos que proporcionan hidratos de carbono son los cereales y derivados (pan, pasta, harinas…), patatas, legumbres, frutas y verduras. Deben representar entre el 50 y el 60% de la energía total diaria. El organismo necesita una cantidad mínima diaria de hidratos de carbono y ante su ausencia recurre a otros nutrientes como fuente de energía (proteínas y grasas), pudiendo provocar daños irreparables.

Los alimentos hidrocarbonados son fuente de fibra, por lo que aumenta la saciedad de la dieta y se ingieren menos calorías, normalmente en forma de grasa.

Hay que indicar que alimentos como los pasteles, la bollería y los dulces también son fuente de hidratos de carbono, pero muchas veces se acompañan de grasa poco saludable, por lo que se debe moderar su consumo.

2. El agua tomada en la comida engorda

El agua no aporta calorías por lo que no engorda. Incluso si se toma antes o durante las comidas provoca saciedad y así se evita el consumo de otros alimentos. Si se ingiere en gran cantidad, la digestión se realiza más lentamente como consecuencia de una dilución de los jugos gástricos.

3. La fruta engorda tomada tras la comida

Una pieza de fruta aporta las mismas calorías se tome antes o después de las comidas. Si se toma antes produce saciedad por su aporte fibra, evitando una ingesta excesiva posterior. El orden en que se ingieren los alimentos no importa si la cantidad de calorías es la misma.

4. Los alimentos light adelgazan

Los alimentos light aportan menos cantidad de calorías que sus equivalentes convencionales, pero si se toman en exceso también pueden provocar un aumento de peso. Además se ha comprobado que no en todos los casos el valor calórico de estos productos es menor.

5. Las vitaminas engordan

Las vitaminas no aportan calorías por lo que no engordan, ni tampoco adelgazan.

6. Los hidratos de carbono y las proteínas no pueden tomarse juntos en la misma comida

Muchos alimentos son una mezcla de hidratos de carbono, proteínas y grasas, por lo que resulta absurdo separar unos alimentos de otros cuando su propia composición es una mezcla compleja. El aparato digestivo del ser humano está especializado para realizar la digestión de la más variada mezcla de alimentos.

7. Los alimentos integrales no engordan

Los alimentos integrales aportan una mayor cantidad de fibra que los alimentos refinados, pero la composición en el resto de nutrientes es similar por lo que la cantidad de calorías es la misma. Se ha demostrado que la fibra es muy beneficiosa para el organismo ya que mejora el tránsito intestinal, contribuye a reducir los niveles de glucosa y colesterol de la sangre y a prevenir enfermedades como el cáncer. Se aconseja incluir en la dieta productos integrales por estas razones y no como medio para reducir calorías.

8. Las frutas más dulces como el plátano y las uvas engordan

Estas frutas aportan más energía por 100 gramos que otras como la manzana, la naranja, etc., por lo que tomando menos cantidad de las primeras, que son más energéticas, el aporte de calorías es similar al de una manzana o una naranja medianas.

9. El aceite de oliva no engorda

El aceite de oliva, al igual que otro tipo de aceites, aporta 9 Kcal./gramo, tanto si se emplea en crudo como al estar cocinado, por lo que se debe moderar su consumo para no aumentar de peso.

10. Mi exceso de peso se debe a que retengo muchos líquidos

Es frecuente oír la frase “mi exceso de peso es por retención de líquidos”. Hay que desmitificar esta creencia popular ya que tanto el sobrepeso como la obesidad se caracterizan por un exceso de grasa corporal y no de agua. Por tanto, el uso indiscriminado que se realiza de diuréticos, sin el asesoramiento y la prescripción de un profesional cualificado

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TRASTORNOS ALIMENTARIOS

agosto 10, 2006

Los trastornos relacionados con la alimentación como la anorexia nerviosa y la bulimia pueden poner en peligro el bienestar psicológico, la salud física y, en ocasiones, incluso la vida. En todos estos casos, los afectados se preocupan en exceso por la comida, tienen una imagen distorsionada de su cuerpo y sus conductas alimentarias están fuera de control.

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La anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa es un trastorno que puede hacer peligrar la vida del paciente y que consiste en ayunar voluntariamente y rechazar los alimentos necesarios para mantener un peso adecuado en función de la altura. Aunque los pacientes anoréxicos tienen apetito, acaban perdiéndolo a fuerza de controlar de forma muy rígida su alimentación movidos por su miedo obsesivo a ganar peso. Más del 90% de las personas afectadas son mujeres y se estima que la frecuencia de la anorexia es de entre 0,5 y 3,7% (1). Los anoréxicos suelen ser personas de clase acomodada, perfeccionistas y que consiguen lo que quieren en la vida. También presentan rasgos depresivos, una personalidad introvertida y un carácter reservado a la hora de expresar sus sentimientos. La estricta dieta que se imponen les proporciona una falsa sensación de control y suelen inventar rituales extraños en relación con la comida, negándose a comer en presencia de otras personas. Los pacientes sufren una pérdida de peso anormal del 15% o más de su peso corporal. Algunos de los síntomas físicos del ayuno son las uñas y el cabello quebradizos, la piel seca, la sensación de frío continuo y, en mujeres, los trastornos de la menstruación.

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La bulimia nerviosa

La bulimia nerviosa es un trastorno alimentario más generalizado, ya que es de dos a tres veces más frecuente que la anorexia. Los pacientes con bulimia nerviosa suelen consumir grandes cantidades de comida (hasta 5000 Kilocalorías) y, posteriormente, se deshacen del exceso de calorías vomitando y abusando de laxantes o diuréticos. Esta conducta de “exceso y purga” a menudo pasa desapercibida ya que los afectados comen con normalidad cuando están en público, y, así, el trastorno se mantiene en secreto. Las señales físicas incluyen la erosión del esmalte dental causado por la acidez del vómito, la cara hinchada debido a la inflamación de las glándulas salivares, y cicatrices y marcas en los dedos provocadas por la autoinducción al vómito y la deshidratación.

Buscando la causa

El comienzo de los trastornos alimentarios suele venir asociado a algún acontecimiento impactante como un cambio de colegio, a la falta de independencia, o a un ambiente familiar problemático. Las mujeres deportistas son, por lo general, más vulnerables a estos trastornos que el resto de la población, especialmente aquellas que practican deportes en los que un peso reducido y unos niveles bajos de grasa se consideran una ventaja, como por ejemplo, la gimnasia, el ballet y las carreras de fondo.Los trastornos relacionados con la alimentación son fundamentalmente psicológicos. Estas personas experimentan con dietas de todo tipo para controlar su peso, y se ha sugerido que el hacer regímenes de adelgazamiento puede ser una de las causas. Actualmente se admite que las dietas son un rasgo del trastorno, pero no el origen. Algunos estudios muestran que puede existir un factor genético en el desarrollo tanto de la anorexia como de la bulimia (2). Los científicos que investigan a este respecto estudian varios genes que pueden interactuar con el medio ambiente y otros factores, y aumentar así la propensión a sufrir estos trastornos. Es posible que también estén implicados los desequilibrios bioquímicos de los neurotransmisores cerebrales, que controlan el apetito, los estados anímicos y los hábitos de sueño. El diagnóstico precoz es esencial y el tratamiento incluye un plan exhaustivo de cuidados médicos, terapias psicosociales, asesoramiento nutricional y, a veces, la administración de fármacos. El principal objetivo del tratamiento es conseguir que, gradualmente y poco a poco, se normalice el comportamiento alimentario del paciente, que recupere su peso normal y que adquiera una sensación de control y una mayor autoestima. A pesar de la complejidad de estos trastornos, las personas que los sufren tienen muchas posibilidades de recuperarse completamente, especialmente si la enfermedad se detecta pronto.

Referencias

1. National Institute of Mental Health (2001) Eating disorders: Facts about Eating Disorders and the Search for Solutions. NIH Publication No. 01-4901
2. Strober M, Freeman R, Lampert C, Diamond J, Kaye W. (2000). Controlled family study of anorexia nervosa and bulimia nervosa: evidence of shared transmission of partial syndromes. Amer J. Psych. 157(3): 393-401.

Fuente: FoodToday.com 
Link: http://www.eufic.org/web/article.asp?cust=1&lng=es&sid=5&did=25&artid=158