OBESIDAD FEMENINA
Mayo 12, 2008
Las mujeres con obesidad abdominal tienen más riesgo de fallecimiento por evento cardiaco o cáncer
La obesidad ha alcanzado tasas de epidemia a nivel mundial y preocupa seriamente a las autoridades sanitarias; se ha convertido en un problema de salud de primer orden. De hecho, alarma su asociación con enfermedades crónicas que van en aumento, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares e hipertensión arterial, entre otras. Ahora, una investigación estadounidense perfila esta percepción un poco más: las mujeres con grasa localizada en el abdomen presentan mayor riesgo de muerte por enfermedad cardiaca o cáncer.
Estudios anteriores ya habían puesto sobre aviso que la acumulación de grasa visceral, es decir, el tener una barriga prominente, multiplicaba por cuatro el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y cerebrovascular, además de diabetes e, incluso, cáncer de colon. Más importante que el hecho de tener un peso por encima de lo normal es la acumulación de grasa en ciertas partes del cuerpo. Pese a que las autoridades sanitarias luchan contra ello en el mundo desarrollado, el perímetro abdominal no deja de crecer. En España, las cifras lo confirman: el 30% de los varones y el 37% de las mujeres tienen una cintura mayor de lo que sería aconsejable.
Riesgo en femenino
No obstante, ser hombre o mujer repercute de distinta manera en la salud. Hasta ahora se conocía que las mujeres con exceso de grasa en la cintura tenían más probabilidades de sufrir enfermedad cardiovascular. Sin embargo, investigadores del Instituto Nacional de Salud y el Colegio Médico de Harvard (EE.UU.) van un poco más allá, y acaban de publicar en la revista “Circulation” que el sexo femenino con obesidad abdominal tiene más riesgo de morir por problemas cardiacos o cáncer, con independencia de su peso.
En el estudio se ha observado que las mujeres del grupo de mediana y avanzada edad con un perímetro abdominal superior a 88,9 centímetros, tienen el doble de posibilidades de morir por evento cardiaco o cáncer en comparación con aquéllas con una cintura menor de 71,3 cm.
El bebé de una gestante obesa tiene más riesgo de sufrir diabetes y obesidad en la edad adulta
Asociado al cáncer, aquellas mujeres con grasa acumulada en el abdomen tienen un 63% más posibilidades de morir que las delgadas y, además, el exceso de perímetro abdominal puede estar relacionado con tumores de riñón y colon. Los resultados del estudio también confirman un hecho demostrado en anteriores estudios: los riesgos asociados a la grasa abdominal (niveles altos de colesterol perjudicial y resistencia a la insulina) son independientes del índice de masa corporal (relación entre el peso y la altura).
Obesidad en el embarazo
También la obesidad hace mella en los embarazos. Según un estudio publicado recientemente en la revista “American Journal of Obstetrics & Gynecology”, cada vez hay más gestantes con sobrepeso y obesidad. Esta situación repercute negativamente en los neonatos, ya que nacen con más grasa y menos músculo que los hijos de mujeres con peso normal, según concluyen los investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma (EE.UU.).
Esto provoca que, cada vez más, tanto en EE.UU. como en Europa, nazcan bebés de más 4.000 gramos, lo que los hace más propensos a presentar obesidad en la edad adulta. Asimismo, un bebé de una madre obesa tiene más riesgo de sufrir diabetes, ya que el músculo es un de los mayores consumidores de glucosa (azúcar). Ante un bebé con un alto porcentaje de grasa, el coordinador del estudio, David A. Fields, anima a seguir la lactancia materna, ya que las evidencias señalan que los bebés alimentados con fórmula artificial suelen ser más propensos a tener sobrepeso.
Con barriga, ¿más demencia?
Una barriga prominente, tanto de ellos como de ellas, en la mediana edad, es la responsable de aumentar el riesgo de sufrir demencia a partir de la séptima década. Así concluye un estudio publicado recientemente en la revista “Neurology”. La investigación, liderada por Rachel Whitmer, de la Kaiser Permanente en Oakland (EE.UU.) asocia, por primera vez, el perímetro abdominal a la perdida progresiva de las funciones cognitivas. Según la investigadora, el perímetro sería un indicador de “desregularización” metabólica que, a largo plazo, resultaría en demencia.
Sin embargo, la especialista observa que podría ser un mal indicador en personas de edad avanzada por su tendencia a perder musculatura y ganar barriga. El estudió contó con una muestra de, aproximadamente, 6.600 personas de entre 40 y 45 años, a la que se midió su densidad abdominal, asociada, a su vez, con el tejido graso visceral que rodea los órganos. Los resultados apuntan que el hecho de tener abdomen prominente y sobrepeso aumenta en 2,5 veces, comparado con las personas que presentan un peso normal, la probabilidad de presentar demencia a partir de los 70 años.
Si a una gran barriga se le suma obesidad, el porcentaje aumenta hasta 3,6 veces más. Por otro lado, sólo presentar sobrepeso u obesidad representa un 80% más de riesgo. Ante tales cifras, los investigadores argumentan que esta posible relación no se debe exclusivamente a la obesidad, sino a un complejo paquete de factores asociados a conductas y hábitos poco saludables.
Vientre Plano
El deseo de lucir un vientre plano y una cintura libre de grasa ha hecho que numerosos fabricantes encontraran algo parecido a un filón de oro. Infinidad de anuncios de aparatos para hacer abdominales sin esfuerzo asaltan cada día las pantallas de televisión, prometiendo que unos pocos minutos al día convierten la grasa abdominal en la deseada “tableta de chocolate”. Pero, realmente ¿son efectivos? Los datos disponibles apuntan que no existe evidencia que así sea, aunque se calcula que en EE.UU. se gastan, cada año, cerca de 100 millones de dólares.
Los expertos aseguran, además, que para deshacerse de la grasa abdominal no sólo bastan este tipo de ejercicios. Para que sean efectivos conviene combinarlos con ejercicios aeróbicos, es decir, andar, correr, ir en bicicleta, que son, en definitiva, los que permiten perder calorías. Los ejercicios abdominales, insisten, son del tipo anaerobio, y ayudan, en todo caso, a definir la musculatura. Además, en una situación de sobrepeso u obesidad, la dieta es un factor determinante.
Fuente: Consumer.es
Publicado por herbaldiet
Es de sobras conocido que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España y en muchas sociedades desarrolladas. Pero, ¿cómo saber quién tiene más riesgo? El síndrome metabólico pone a los médicos sobre la pista. Se estima que las personas con síndrome metabólico tienen un 20% más de riesgo de sufrir un episodio coronario en los diez años siguientes frente a las que no lo tienen. Por eso, averiguar quién lo padece es fundamental para tomar las precauciones precisas sobre la enfermedad y evitar la muerte cardiovascular (infarto cardiaco o cerebral o una angina de pecho).
Los niños y adolescentes no están exentos de sufrir síndrome metabólico. La obesidad infantil también está aumentando en la sociedad moderna. En el estudio ‘enKid’, efectuado en una población de entre 2 y 24 años, se comprobó que el 14% de los niños españoles son obesos y que el 12% tienen sobrepeso y, por tanto, con riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Otro estudio reciente, publicado en Anales españoles de Pediatría, realizado en un grupo de 97 niños y adolescentes obesos, detectó que el 20% tenía síndrome metabólico. Este dato coincide con el de otros estudios que sitúan la prevalencia infantil entre el 20% y el 30%.
La gran pista para determinar si una persona padece o no síndrome metabólico la proporciona la obesidad central, que se mide con la circunferencia de la cintura. El tejido graso que se acumula alrededor del abdomen es más peligroso desde el punto de vista de riesgo cardiovascular. Esta obesidad central, o en forma de manzana, afecta más a los hombres. Por el contrario, la obesidad en forma de pera, donde la grasa se sitúa sobre todo en nalgas y muslos, es más habitual en mujeres y no entraña tanto riesgo cardiovascular.
Por esta razón, una consigna lanzada por varias sociedades científicas, aunque aún no muy extendida, es que los médicos midan el perímetro de la cintura de sus pacientes. En los hombres, la circunferencia de la cintura no puede exceder los 102 centímetros y, en mujeres, los 88 centímetros. Las personas que sobrepasan estas medidas tienen grasa visceral (alrededor de las vísceras) y riesgo cardiovascular. La circunferencia de la cintura también se utiliza en niños pero adaptada a edad, sexo y estadio de maduración sexual.
En muchos casos, cuando se elimina la obesidad el síndrome se puede revertir. Un estudio de la Universidad de Duke (EE.UU.), que recoge la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), ha demostrado que caminar 30 minutos a buen paso todos los días de la semana puede descomponer el síndrome metabólico. El síndrome se puede revertir cuando una persona que tiene una acumulación de factores de riesgo los corrige y, en consecuencia, disminuye el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. No obstante, debe mantener los estilos de vida cardiosaludables y, en muchos casos, seguir tomando fármacos para tener controlados todos los factores que lo ocasionan.
Un estudio realizado en España señala que es muy importante el trastorno de conducta llamado “atracón” en su relación con el sobrepeso y con la obesidad.
Tablas de peso por altura, las cuales han sido usadas por décadas, usualmente tienen un rango de pesos aceptables para una persona de una altura dada.
Separar esto de factores genéticos es bastante dificultoso. De todas maneras la ciencia muestra que la herencia está vinculada a la obesidad.
El sufrimiento emocional puede ser una de las más dolorosas partes de la obesidad. La sociedad americana enfatiza la apariencia física y a menudo igual atractividad con delgadez, especialmente para las mujeres. Tales mensajes hacen que la gente con sobrepeso se sienta poco atractiva.





















