PIERDELE EL MIEDO A LA BALANZA

Noviembre 14, 2007

Puede convertirse en una obsesión. Pero es una herramienta de información básica, una aliada de tu dieta a la que tienes que manejar con discreción.
Es la balanza , la que te mostrará cuántas libras vas perdiendo, sobre la que sonreirás o sentirás desconsuelo.

Lo primero que debes saber es que, si piensas comprar una balanza, debe ser la mejor. Seguramente tu dietista pueda aconsejarte. Es importante que sea un aparato de medición precisa, porque una libra de diferencia puede cambiar el curso de tu dieta.

La controversia sobre el uso de la balanza ya lleva más de una década. Para algunos expertos, es la guillotina de las anoréxicas, la máquina que se vuelve una adicción difícil de controlar. Hay historias de modelos –y adolescentes que quieren seguir a su líder- que cargan balanzas en bolsos para trasladarse con ella como si se tratara de la billetera.

Otros creen que no es el recurso más infalible para saber cómo va tu rutina de pérdida de peso. Según un análisis del Departamento de Nutrición de la Universidad de Carolina del Norte, una manera más exacta de vigilar los cambios en el cuerpo es a través de lo que en medicina se denomina “antropometría“.

Se trata de una palabra algo complicada para definir una acción relativamente sencilla: la medición de las dimensiones del cuerpo con una cinta métrica. Si en algún momento de tu vida has acudido a una modista o costurera para que te arreglen una prenda, seguramente ya sabes de qué se trata.

El trabajo reveló que aquellas personas que tenían un interés real en reducir su problema de exceso de grasa habían aprendido a medir las circunferencias del cuerpo. Por supuesto, el gran éxito era disminuir la talla, o rescatar del olvido a aquel pantalón que dormía en el fondo del closet que no podemos usar hace años.

El ejemplo más concreto de por qué la balanza puede ser engañosa lo dio el trabajo poniendo como ejemplo a un individuo que aumenta su musculatura a medida que elimina grasa. Esta persona es posible que hasta aumente algo de peso, y esto no debe interpretarse como un mal resultado o una vía hacia la obesidad. Si se baja de peso puede ser por pérdida de músculo y no de grasa.

Sin embargo, un trabajo de la Universidad de Seattle demostró que la motivación es esencial a la hora de seguir un régimen alimenticio y, en este escenario, pesarse a diario se convierte en una herramienta que afianza la actitud positiva del que hace dieta o vigila su alimentación. Además, dicen los expertos de Seattle, la balanza es el referente que indica rápidamente si las libras están regresando, lo que permite a la persona reaccionar pronto.

Aunque, como dice Rena Wing, directora del Centro de Investigación sobre Diabetes y Control del Peso del Hospital Miriam de Providence, subirse a la balanza no es en sí mismo un gran logro. “Posteriormente, cada individuo debe emplear la información que observa para introducir modificaciones en sus hábitos y en su comportamiento cotidiano que le ayuden a corregir los posibles fallos; unas veces se tratará de comer menos, otras de moverse más… pero lo verdaderamente esencial es que la clave del éxito parece ser permanecer atento al peso”, apunta esta especialista.

Fuente: MiDieta

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OPTIMIZA TU METABOLISMO

Octubre 17, 2007

Te has preguntado alguna vez porque tu amiga o amigo come más que tu y no engorda, y porque nosotros que nos mantenemos a dieta y controlamos todo lo que comemos engordamos muy rápido y nos cuesta bajar de peso.

¿A que se debe esto? Pues la respuesta es que por razones desconocidas tu amiga tiene un metabolismo más acelerado que el tuyo. La buena noticia es que existe una solución para poder acelerar el tuyo.

El metabolismo es el conjunto de procesos que mantienen al organismo con vida, desde el funcionamiento de una pequeña célula hasta que tu corazón pueda latir y para todo ello se necesita energía.

El metabolismo basal es la energía que tu cuerpo utiliza cuando estás en reposo, (durmiendo, viendo TV, en la computadora) este corresponde al 70% de la energía que consumes. Y logras quemar más energía cuando estás en reposo lograrás por tanto bajar más rápido y evitar el rebote.

LLEVA estos tips en mente:

LLEVA TU RELOJ: Aunque no lo creas tú cuerpo tienen un reloj interno que debes escuchar y que eres tú el responsable que funcione adecuadamente.

  • Come 5 veces al día: Constantemente se escucha “es mejor comer más veces al día”, y la razón es que tu cuerpo gasta energía para digerir los alimentos. Si le das solo 2 o 3 comidas vas a gastar menos calorías y tu metabolismo se vuelve cada vez más lento. Es recomendable que hagas 3 comidas y 2 entrecomidas.
  • Come a la misma hora: Si comes todos los días a la misma hora tu cuerpo y tu reloj interno ya conocerán a que hora te da hambre y cual hora no. De ésta forma no comerás por ansiedad.

LLEVA TUS TENNIS: La constancia y variación es lo que hace el cambio.

  • Lleva una rutina de ejercicio: El ejercicio aumenta el metabolismo tanto en el momento que estás haciendo el ejercicio y en las horas posteriores a éste. Trata de hacerlo todos los días por lo menos 30 minutos diarios.
  • No hagas siempre lo mismo: Si todos los días haces la misma rutina de ejercicio, el cuerpo se llega a acostumbrar y se estanca. Debes combinar tanto el ejercicio aeróbico (caminar, bicicleta, correr etc.) para la quema de grasa como ejercicios de resistencia (pesas, yoga, pilates) para formar músculo, ya que cuanta más masa muscular tengas, más calorías quemarás, aunque estés sentado en una silla, preparando la cena o durmiendo.

LLEVA UNA DIETA BALANCEADA: Muchos acostumbran a eliminar un grupo de alimentos como los carbohidratos o un tiempo de comida como la cena cuando se está a dieta.

  • Varía tu alimentación: No comas siempre los mismos alimentos cada día, el cuerpo se acostumbra a conseguir energía hasta de un tomate si lo comes todos los días. Trata de incluir proteína (carne, pollo, pescado magro, huevo, quesos) carbohidratos complejos (cereal integral, legumbres, pan integral), frutas y vegetales todos los días.
  • No omitas un tiempo de comida: Muchos creen que el dejar de comer adelgaza y la verdad que lo único que se logra es hacer el metabolismo más lento ya que el cuerpo para ahorrar energía por ese ayuno tan prolongado se vuelve más y más lento.
  • Evita dietas muy bajas en calorías: Cuando se consumen muy pocas calorías el cuerpo trata de defender y guardar esas reservas y por tanto no gasta energía sino la almacena.
    Como ves no es difícil lograr acelerar tu metabolismo, son tips fáciles de LLEVAR en mente y que te ayudarán a perder de peso de una forma saludable sin poner en riesgo tu salud.

Autor: Lucky Barillas
Fuente: MiDieta

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¿ES CONTAGIOSA LA OBESIDAD?

Agosto 21, 2007

Los familiares y amigos podrían ‘propagar’ la obesidad. Un estudio sugiere que las normas sociales animan a la gente a tener sobrepeso.

Un amigo no deja que otro se vuelva obeso.

Eso podría ser literalmente verdad, según investigadores de la Harvard que sugirieron en la edición del 26 de julio del New England Journal of Medicine que la obesidad, o una tendencia a la delgadez, es socialmente contagiosa, “propagándose” a través de los lazos sociales.

“Esto refuerza la idea de que debido a que la gente está interconectada, su salud está interconectada”, afirmó el autor del estudio, el Dr. Nicholas A. Christakis, profesor de la Universidad de Harvard. “Toma en serio la unión entre la gente dentro de las redes sociales y da un nuevo significado al concepto de salud pública”.

Aunque esto podría hacer que la gente vea a sus amigos y conocidos de forma distinta (tanto a los gordos como a los delgados), el valor real de la investigación es que apunta a nuevas maneras para combatir la creciente epidemia de sobrepeso y obesidad, afirmaron los expertos.

“Tratar de resolver el problema a nivel individual ha resultado muy difícil y podría ser porque no estamos dirigiéndonos a la red, que podría ser la familia, el vecindario, la comunidad o la escuela”, señaló el Dr. Julio Licinio, presidente del departamento de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami. “Es una forma fascinante de ver el problema y podría ser un excelente motivo por el cual los tratamientos han sido tan difíciles, porque sólo nos dirigimos a un miembro de la red”.

“Saca a la luz otro componente del ambiente que influencia la obesidad”, añadió el Dr. Samuel Klein, director del Centro de nutrición humana de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en San Luis. “Habría que probarlo, pero sugiere que, para ser efectivo en el tratamiento de la obesidad, tenemos que tratar no sólo a la persona obesa, sino también a la red social”.

Los expertos afirmaron que es probable que el estudio se vuelva un clásico.

El tema no es poco preocupante, dado que la obesidad se ha vuelto un grave problema de salud pública en los Estados Unidos y otros países occidentales. Según la información de fondo del artículo, dos tercios de los adultos estadounidenses tienen ahora sobrepeso y la prevalencia de la obesidad ha aumentado de 23 a 31 por ciento.

Se han sugerido diversas explicaciones sobre la epidemia, entre ellas que se hace menos ejercicio y se come más. Pero como la epidemia es tan general y afecta a todos los grupos socioeconómicos, probablemente haya varias explicaciones sociales y ambientales para el fenómeno, señalaron los expertos.

Los autores especularon que la ubicuidad de las redes sociales y la inclinación natural de las personas a dejarse influenciar por la apariencia y conductas de los que los rodean, sugieren que el aumento de peso en una persona podría fomentarlo en otras. Tener contactos sociales de cierto peso podría también causar que uno adopte ciertas conductas o las conductas de los demás podrían incluso estimular ciertas partes del cerebro, como las que se relacionan con la ingesta de alimentos.

Para investigar esta teoría, los autores de este estudio evaluaron a más de 12,000 personas socialmente interconectadas de Nueva Inglaterra que habían participado en el Estudio cardiaco de Framingham, una histórica iniciativa cuyo objetivo era descubrir las causas de la enfermedad cardiovascular. Como parte del estudio, los individuos se sometieron a medidas repetidas, entre ellas el índice de masa corporal (IMC) durante más de tres décadas. Al inicio del estudio, se pidió a los participantes que identificaran a sus amigos para propósitos de seguimiento.

Los investigadores encontraron que la gente flaca y gorda tendía a agruparse y que los conglomerados se extendían a tres grados de separación. En otras palabras, usted es obeso, igual que el amigo del amigo de su amigo o la hermana del cónyuge de su amigo.

Además, las probabilidades de que una persona se volviera obesa aumentaban en 57 por ciento si tenía un amigo que se volvía obeso durante un cierto periodo de tiempo. Si las dos personas eran amigas mutuas, las probabilidades aumentaban a 171 por ciento.

Y si un hermano adulto se volvía obeso, las probabilidades de que el otro hermano también lo hiciera aumentaban en 40 por ciento.

El matrimonio también importaba. Si un cónyuge se volvía obeso, el otro tenía un aumento de 37 por ciento en las probabilidades de hacer lo mismo.

El estudio halló que las redes sociales eran más importantes que la localización geográfica. En otras palabras, la persona con la que usted tiende a reunirse es más influyente en cuanto al peso que su vecino de al lado.

Las personas del mismo sexo tenían una mayor influencia entre sí que las personas del sexo opuesto, halló el equipo.

Finalmente, los investigadores encontraron que la tendencia entre los estadounidenses a dejar de fumar no daba cuenta del aumento en la obesidad dentro de una red dada.

Según los autores del estudio, el fenómeno tiene muchos más factores que las similitudes en el estilo de vida y el ambiente, según lo prueba el hecho de que las redes sociales son más importantes que la geografía. Dos explicaciones probables son la diseminación de las conductas y la diseminación de las normas sociales. La evidencia apunta más a lo último.

“Hasta cierto punto, esto me recuerda a la presión del grupo, cuando queremos encajar en un grupo particular”, apuntó el Dr. Juan Castro, director del Centro de educación de la salud Coastal Bend del Centro de ciencias de la salud Texas A&M de Corpus Christi.

Christakis estuvo de acuerdo. Cuando el sobrepeso o la obesidad se hacen normales en un círculo social dado, las personas podrían ser más propensas a hacerse obesas. En otras palabras, ejemplificó, “si veo que engordas, entonces yo también puedo engordar”.

El hallazgo podría apoyar los esfuerzos de ofrecer educación sobre la nutrición en el lugar de trabajo, donde muchas personas hacen amigos, señaló Castro. También habrían beneficios en dirigir las intervenciones al miembro de la familia que está a cargo de la compra y preparación de los alimentos, añadió.

Por: Amanda Gardner
Reportera de Healthday
Fuente: www.cdc.gov/spanish/default.htm