OMEGA-3, SALUD CARDIOVASCULAR

Febrero 1, 2007

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3, esenciales para el corazón

- Un estudio en pacientes infartados que consumieron 850 mg diarios de omega-3 demostró una reducción de muerte por causa cardiovascular del 30% y un 44% de muerte súbita cardiaca.

- Los omega-3 pueden prevenir las arritmias y la muerte súbita, siempre que se consuman en el marco de una dieta mediterránea.

- La ingesta de 3 a 4 g diarios de omega-3 en pacientes con hipertriglicemia reduce casi a la mitad las concentraciones de triglicéridos en sangre.

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3, que se encuentran principalmente en el pescado azul, algunos vegetales y alimentos enriquecidos, son esenciales para la prevención cardiovascular. Diversos estudios epidemiológicos demuestran que su consumo habitual puede llegar a reducir el riesgo cardiovascular en un 30%, puesto que previene la aparición de arritmias, mejora el perfil lipídico y reduce la presión arterial.

Las enfermedades cardiovasculares representan la primera causa de muerte y de enfermedad de nuestro país. Se calcula además que la incidencia de esta patología podría incrementarse hasta un 20% en los próximos 20 años, por lo que la prevención cardiovascular se presenta como el gran desafío de los especialistas. “Tan sólo con seguir una dieta mediterránea con alto contenido en omega-3 se podría reducir hasta un 70% la incidencia de la enfermedad cardiovascular, pero en España lejos de seguir estos hábitos dietéticos tan sanos, cada vez nos alejamos más”, explica el Dr. Pedro Mata, Jefe Clínico de Medicina Interna de la Fundación Jiménez Díaz y coautor del Libro Blanco de los Omega 3. Entre los malos hábitos que se detectan en la alimentación actual, el doctor comenta que “ en los últimos años se ha visto un aumento del consumo de grasas saturadas y una disminución de consumo de grasas insaturadas, cuando se sabe que las primeras aumentan el riesgo cardiovascular y las segundas lo reducen”. Desde que en 1980 se estableció la primera relación entre la grasa de la dieta y la enfermedad cardiovascular son muchos los estudios epidemiológicos que demuestran que un consumo habitual de pescado se asocia a una clara disminución del riesgo cardiovascular. En poblaciones de alto riesgo, el consumo de 40-60 g diarios de pescado se asocia con una reducción del riesgo del 30%, según se recoge en el libro recientemente publicado por el Instituto Omega 3 de la Fundación Puleva.

Para el Dr. Mata lo más importante que a nivel científico recoge el Libro Blanco de los Omega 3 es el efecto de los omega-3 en la disminución de las arritmias, puesto que cerca de la mitad de las muertes de causa coronaria son consecuencia de las mismas. La arritmia es un trastorno del ritmo cardíaco que a veces conduce a muerte súbita, y “es ahí precisamente donde actúan fundamentalmente los omega-3, puesto que tienen capacidad de estabilizar eléctricamente la contracción del miocito cardíaco”, explica el Dr. Mata.

Efectos saludables de los ácidos grasos insaturados

Perfil lipídico favorable
Reducción en la oxidación de las LDL
Menor activación de las células mononucleares y de la pared vascular
Reducción de la presión arterial
Aumento de la vasodilatación arterial
Disminución de la trombosis
Mejoría del metabolismo de la glucosa en la diabetes
Prevención de la arritmia y muerte súbita

Aumento de la esperanza de vida de los infartados

Aunque se calcula que la mitad de los infartados muere a los diez años de sufrir el infarto, el consumo de omega 3 aumenta la esperanza de vida para estas personas. Según el estudio de prevención GISSI que recoge el Instituto Omega 3 en esta publicación, un grupo de pacientes infartados que recibieron 850 mg al día de ácidos grasos omega-3 junto con una dieta tipo mediterránea registró un 21% de reducción en la mortalidad total, un 30% en la mortalidad de causa cardiovascular y una reducción del 44% en el riesgo de muerte súbita cardíaca. “ Los omega-3 actúan a través de una modificación de los mecanismos relacionados con la disfunción endotelial, inflamación, trombosis y la aterosclerosis”, explica el Dr. Mata. Así pues se puede concluir que los omega-3 tienen un efecto antitrombótico, antiinflamatorio y vasodilatador.

El consumo de omega-3 disminuye la presión arterial y la trigliceridemia

La hipertensión arterial es un importante factor de riesgo en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular, y en este sentido, la dieta es un factor determinante. “ Una dieta rica en grasa saturada favorece la elevación de la presión arterial mientras que las grasas insaturadas tienen un efecto contrario”, comenta el Dr. Mata. Según el estudio publicado por el Instituto Omega 3 de la Fundación Puleva, “ el concepto más evidente es que un aumento en el consumo de ácidos grasos omega-3 produce una reducción en la presión arterial sistólica y diastólica, tanto en sujetos normo como hipertensos”.

Además, se ha demostrado que el consumo de dosis altas de omega-3 previene el aumento de la tensión arterial y de la resistencia vascular observada en pacientes transplantados de corazón. Además de reducir la presión arterial, el consumo de omega-3 disminuye el colesterol LDL (colesterol “malo”), aumenta el HDL (colesterol “bueno”) y sobre todo reduce la trigliceridemia. Según se desprende del Libro Blanco de los Omega 3, “ el efecto más llamativo de los ácidos grasos omega-3 sobre la composición lipoproteica es el descenso de los niveles plasmáticos de triglicéridos”, destaca el Dr. Mata. “ En pacientes con hipertrigliceremia, se ha evidenciado que con dosis de 3 a 4 g día de ácidos grasos omega-3 se consigue una reducción del 45% en las concentraciones de triglicéridos”.

Los especialistas recomiendan cambios en nuestra dieta

La dieta occidental, que es la que básicamente se sigue en España en detrimento de la dieta mediterránea, presenta un desequilibrio en la calidad de la grasa. “ Tiene un exceso de grasa saturada debido al elevado consumo de carnes, embutidos, bollería industrial, platos precocinados y lácteos enteros” explica el doctor. Los objetivos nutricionales recomendados para la población española consideran que el aporte de grasa total puede variar de un 30 a un 35% de las calorías totales si el aporte graso procede fundamentalmente del aceite de oliva virgen, representando el consumo de grasa monoinsaturada de un 15 a un 20% de las calorías totales. El consumo de grasas saturadas no debe superar el 10%.

El papel de los omega-3 en los procesos inflamatorios

- Los omega-3 contribuyen a evitar la inflamación de los pulmones derivada de la aspiración del humo del tabaco y de los agentes externos.

- El consumo de ácidos grasos omega-3 y de ácido oleico contribuye a reducir la sintomatología de diversas enfermedades inflamatorias que afectan al 1-5% de la población.

- Las personas afectadas por psoriasis pueden mejorar sus lesiones cutáneas ingiriendo alimentos que contengan ácidos grasos omega-3.

Diversas investigaciones científicas han descubierto como los ácidos grasos omega-3 actúan de forma positiva en personas fumadoras y asmáticas, y contribuyen a mejorar la función pulmonar. Además, los omega-3 poseen efectos beneficiosos en personas con enfermedades inflamatorias como la enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad de Crohn, artritis reumatoide y neumonía bacteriana y viral.

Las conclusiones de los diversos estudios recogidas en el Libro Blanco de los Omega 3 determinan como el consumo de ácidos grasos omega-3 desempeña también un papel fundamental en la función pulmonar de las personas sanas, así como en el envejecimiento de los pulmones y en numerosas enfermedades inflamatorias del pulmón.

El Profesor Ángel Gil, coordinador del libro del Instituto Omega 3 de la Fundación Puleva y Catedrático de Bioquímica de la Universidad de Granada, explica que “ en el pulmón tienen lugar procesos inflamatorios continuamente. La aspiración de humo de tabaco y de la combustión, supone un estímulo inflamatorio constante para los pulmones. Además, en enfermedades como el asma y la bronquitis existe un estado de inflamación crónica, incluso en ausencia de estímulos externos”.

Fuente: NutricionSana.com
www.nutricionsana.com/Articulos/articulos_libro_blanco_omega3.htm


ATEROSCLEROSIS, PREVÉNGALA

Noviembre 19, 2005

Tres tazas diarias de té para prevenir la aterosclerosis

Un ensayo publicado en «Archives of Internal Medicine» confirma en humanos que el té previene la patología coronaria. «El té es la medicina milagrosa para el mantenimiento de la salud. Tiene el extraordinario poder de prolongar la vida».

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Este pensamiento forma parte del libro “Mantener la salud bebiendo té“, escrito en el año 1211. A la vista de los resultados de varias investigaciones, al monje budista que escribió esta obra no le falta razón.

El último trabajo sobre las bondades de esta bebida se ha publicado recientemente en Archives of Internal Medicine y ha confirmado en humanos un hecho que ya se ha observado en ratones: beber té de forma habitual ayuda a prevenir la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias y formación de depósitos de lípidos en sus paredes), uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Los encargados del ensayo, científicos del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Universidad de Rotterdam (Holanda), reclutaron a los participantes del Rotterdam Study, un trabajo epidemiológico que cuenta con 7.983 habitantes de esta ciudad holandesa.

Todos ellos fueron entrevistados en sus hogares por un experto en nutrición, que les hizo preguntas referentes a sus hábitos alimenticios, estilo de vida, historial médico y que registró otros parámetros como la edad, el índice de masa corporal, el consumo de tabaco y alcohol y la práctica de ejercicio físico. Según sus respuestas en lo referente al consumo de té, los participantes fueron clasificados en cuatro categorías (desde los que no lo probaban hasta los que tomaban más de cuatro tazas diarias).

Además, los participantes acudieron regularmente al centro donde se estaba elaborando el ensayo para someterse a un chequeo médico y recibir asesoramiento dietético. Al cabo de los dos años de seguimiento, los autores observaron que los individuos con aterosclerosis severa eran los que tomaban menos cantidad de té. De hecho, los que consumían una o dos tazas al día tenían un 46% menos de posibilidades de que se formaran depósitos de grasa en sus arterias. Además, el beneficio del té resultó ser acumulativo, es decir, en los que tomaban cuatro tazas diarias, el riesgo de aterosclerosis descendía un 69%.

Finalmente, los científicos observaron que las mujeres resultaron ser las más favorecidas por el té. Por otra parte, acompañar esta bebida con azúcar, limón, leche o miel no afectaba a las cualidades protectoras del té sobre las arterias.
Según los investigadores holandeses, las sustancias responsables de que el té prevenga la aterosclerosis son los flavonoides.

Estos elementos químicos vegetales impiden la oxidación de los lípidos en las arterias y la formación de placas que pueden obstruir el flujo sanguíneo. Debido a este extraordinario efecto antioxidante, los flavonoides se han convertido en los grandes protagonistas de las investigaciones acerca de la repercusión de determinados alimentos en la salud.

Desde que Albert Szent-Györgyi aislara los primeros en 1930, se han identificado más de 4.000 flavonoides y los científicos piensan que aún quedan muchos más por reconocer. Esas sustancias son responsables de los colores brillantes de la mayoría de frutas y verduras, así como de la sensación de aspereza que provoca el vino en el paladar. Además, ayudan a eliminar el exceso de radicales libres (elementos que dañan las células) y se ha comprobado que impiden la agregación plaquetaria, los que previene la formación de trombos en las arterias.

Para obtener flavonoides de la dieta hay que comer, sobre todo, muchas frutas y verduras. Otros alimentos que los contienen son el té, el café, el coco, la cerveza, el vino tinto, el mosto de uvas negras y la soja y sus derivados (tofu, miso, leche de soja…).

Las propiedades antitumorales del té verde

El trabajo publicado por Archives of Internal Medicine se ha hecho con té negro, la variedad que más se consume en América y en Europa.
Sin embargo, también se están realizando estudios con el té verde debido a sus posibles propiedades antivirales, antibacterianas y, sobre todo, antitumorales. Un ensayo publicado en Nature hace dos años desveló que el té verde impedía el desarrollo de tumores en ratones. Según los investigadores de la Facultad de Medicina de Ohio (EEUU), las catequinas de esta bebida (una clase de flavonoides que se usan como astringentes para controlar la diarrea) inhiben un enzima, la uroquinasa, fundamental para que el tumor se extienda y provoque metástasis. Además, comprobaron que estas sustancias químicas no provocaban efectos secundarios dañinos, lo que permitiría administrarlas en grandes dosis sin prejudicar al enfermo.
Por otra parte, un trabajo más reciente, también publicado en Nature y realizado por científicos del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), comprobó (también en ratones) que las catequinas ralentizan la angiogénesis, el proceso por el que el tumor genera nuevos vasos sanguíneos para nutrirse y crecer.


Finalmente, otros ensayos han observado que el té verde previene otros tumores gástricos, como los de estómago, esófago y boca
. De hecho, la población japonesa, cuyos habitantes llegan a tomar hasta seis tazas de esta clase de té al día, tiene una incidencia de estos tipos de cáncer prácticamente insignificante. Incluso se ha especulado con la idea de que las catequinas también protejan contra el carcinoma pulmonar. Los que suscriben esta hipótesis se apoyan en un dato: Japón tiene una de las tasas más altas de fumadores y, sin embargo, su incidencia de cáncer de pulmón es una de las más bajas del mundo desarrollado.

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