ADELGAZA SEGÚN TU EDAD

Septiembre 5, 2007

Nuestro cuerpo está íntimamente ligado a parámetros hormonales, psicológicos y físicos, por lo que cambia a lo largo del tiempo.

Es normal que una mujer de 50 años no tenga la misma silueta que cuando tenía 15 años

Desgraciadamente, a veces engordamos demasiado, y esos kilitos se pueden transformar fácilmente en dos tallas de más… ¡de por vida! Para evitarlo, es mejor limitar el sobrepeso en cada periodo sensible de la vida.

Gracias a las explicaciones y los menús de Nathalie Negro, nutricionista, podrás aprender a controlar tu peso dependiendo de si eres una joven adulta, una feliz mamá , o una mujer madura.

DE 20 A 30 AÑOS: LA INDEPENDENCIA

Seguramente eres estudiante o una joven mujer activa y ya no vives en casa de tus padres. Una situación ideal porque por fin puedes disfrutar de la libertad, pero que al mismo tiempo te preocupa si por culpa de una alimentación poco equilibrada te has dado cuenta que de repente tienes algunos kilos de más…

Te ayudaremos a comprender las razones de este aumento de peso, y te diremos qué hacer para recuperar tu peso y tu línea.

Descubre nuestras soluciones para que disfrutes de tu independencia sin que lo tengas que pagar cuando te peses en la báscula…

Las razones de los kilos de más

Sales mucho
Con tantas pizzas, hamburguesas y el tapeo cuando sales de fiesta, has cogido algunos kilos de más. La comida rápida es muy energética y está llena de grasas y azúcares. En cuanto a los aperitivos, entre las patatas fritas y el alcohol, las calorías se multiplican fácilmente.

No cocinas
Los ideal es comer menos a menudo en restaurantes de comida rápida, poco reputados por su comida equilibrada… Y por la noche para cenar, no compres cualquier plato precocinado sin mirar las etiquetas.

No tienes mucho dinero El resultado: compras menos frutas y verduras frescas, porque te resulta un poco caro.

Llevar una vida más sana

Controla tus salidas
Si no te puedes resistir a las pizzas, procura comerlas sólo una vez por semana. Limita los restaurantes de comida rápida una vez cada 15 días: una hamburguesa pero con ensalada y soda light. También puede variar, la comida japonesa por ejemplo es mucho más dietética. En cuanto al alcohol: procura tomarlo sólo cuando salgas con tus amigos y como mucho 3 copas 1 vez por semana.

Equilibra la comida a diario
Es imprescindible hacer un desayuno completo (ver menú) Si comes bocadillos a medio día hazlo sólo 2 veces por semana como mucho. Si comes en el restaurante de la universidad o del trabajo, elige un menú completo (carne o pescado + verduras y féculas o pan). Lo mejor es hacer una merienda para evitar picar entre horas, después de las clases o del trabajo. Para cenar, come de forma equilibrada y menos cantidad: procura comer verduras y proteínas, y suprime el pan.

Vigila tus compras
¿El precio de las frutas y verduras te parece exagerado? Opta por las verduras en conserva, no tienen ningún añadido energético. En cuanto a los platos preparados, verifica que la cantidad de materias grasas no sea superior al 5% y que la relación entre proteínas y lípidos sea superior a 1.

Los consejos de la nutricionista

Nota: los alimentos en cursiva están autorizados sólo una vez por semana.

Desayuno
1 bol (40 g) de cereales (corn-flakes o copos de avena); 150 ml de leche; 1 fruta o 1 rebanada de pan; 1 yogur natural; 1 fruta o un vaso de zumo de frutas sin azúcar añadido.

Comida
100 g de carne de pollo cocida o 120 g de pescado cocido; 15 g (3 c. de café) de aceite de oliva; 200 g de verduras cocidas o crudas; 60 g de pan; 1 yogur natural; 1 fruta.
O un bocadillo con: 80 g de pan; 2 lonchas de jamon cocido; 30 g de queso de untar à 30% de MG; 1 fruta.

Merienda
40 g de pan; 20 g de chocolate negro o 5 galletas.

Cena
150 g de verduras crudas y/o cocidas; 150 g de féculas cocidas; 1 c. de café de aceite de oliva; 30 g de queso; 1 fruta.

DE 30 A 50 AÑOS: LA VIDA DE FAMILIA

Durante esta etapa de la vida ocurren muchas cosas: la vida en pareja, los niños, hay cambios profesionales, mudanzas, choques afectivos, divorcios… sin olvidar que tenemos tendencia a hacer regimenes.

Por eso en esta época de la vida el sobrepeso aumenta. No hay que preocuparse si sólo son unos kilos (2 a 5 kilos, es normal), pero es necesario tener cuidado si se pierde el control de la situación. Te decimos cómo lo puedes evitar…

Las motivos del sobrepeso

Disfrutas de la vida de pareja
No te privas de los platos con tu pareja, y has engordado un par de kilos… Tu marido come más que tú (2400 cal para el hombre respecto a las 1800 para la mujer como media) y seguramente tienes tendencia a hacer como él…

Tienes hijos
Además de los cambios que ha sufrido el cuerpo tras los embarazos, los armarios y el frigo están llenos de alimentos para niños… ¡y es muy tentador!

No paras de hacer regímenes desequilibrados
Has intentado eliminar esos kilos de más debidos a la vida de familia: dietas a base de proteínas, sustitutos de comidas… seguramente has adelgazado… ¡pero los has vuelto a recuperar!

Los principios de una vida sana

Comer de forma moderada
Si tu marido no quiere sacrificar una cena completa puedes aligerar tu comida: una ensalada con 1 huevo o 1/2 lata pequeña de atún, verduras y un poco de féculas para aguantar hasta la hora de la cena. En general puedes optar por verduras sin grasas y una pequeña porción de proteínas. Por la noche, haz una cena completa con verduras, carne o pescado con féculas, pan y una fruta.

Comparte… con moderación
Ten cuidado a la hora de la merienda con los niños. Puedes comer una rebanada de pan pero de pan integral con un poco de compota de frutas sin azúcar. Lo mejor es optar por una fruta y un producto lácteo desnatado.

Reduce las cantidades
Come con moderación y no te sirvas tanto como tu pareja y tus niños, sus necesidades son mucho más elevadas.

Evalúa las cantidades que puedes consumir a partir de un menú tipo.

Los consejos de la nutricionista

Nota: los alimentos en cursiva están autorizados sólo una vez por semana.

Desayuno
1 yogur natural desnatado o 150 ml de leche semi-desnatada; 60 g de pan o 1 croissant; 10 g de mantequilla o margarina; 1 c. de café de mermelada.

Comida
40 g de atún al natural o 1 huevo o 50 g de embutido; 150 g de verduras crudas y/o cocidas; 150 g de féculas cocidas (50 g crudos); 10 ml de aceite de oliva (2 c. de café); 1 yogur natural desnatado; 1 fruta o 1 dulce.

Cena
250 ml de sopa de verduras o 100 g de verduras; 150 g de féculas cocidas (50 g crudos) ; 10 g (2 c. de café) de aceite de oliva; 150 g de pescado cocido o 130 g de carne/pollo cocido ; 40 g de pan; 1 fruta o 2 bolas de helado.

50 AÑOS: HACIA LA MENOPAUSIA

A llegar a los cincuenta, se acerca uno de los momentos más difíciles en la vida de la mujer con la llegada de la menopausia. Y este cambio en el cuerpo suele tener consecuencias en la línea.

El apetito aumenta pero para poder frenar la situación, es necesario conocer las razones de este cambio de morfología. Te damos algunos consejos para mejorar tu higiene de vida. Para finalizar, nuestra nutricionista nos comenta los principios de la alimentación fundamentales para la mujer madura.

Porqué has engordado - Grandes cambios

Tu cuerpo cambia
Con la llegada de la menopausia, los ovarios fabrican menos hormonas femeninas. La acumulación de la grasa en las caderas y los muslos disminuye mientras que aumenta en el abdomen. Aumenta la retención de líquidos y ello se deja ver en la silueta.

Aumentan las ganas de picar entre horas
La disminución de los estrógenos aumenta el apetito, y además incrementa la necesidad de compensar el vacío afectivo o las preocupaciones por lo que aumenta la tentación de picar entre horas.

Las grasas se acumulan
¿Tienes la impresión de almacenar todo lo que comes? Es normal: después de los cincuenta años el organismo no gasta tantas calorías, por lo que la grasa tiene tendencia a acumularse. El resultado es que aunque consumas las mismas cantidades que antes, engordas más fácilmente.

Guardar la línea después de la menopausia

Retoma o aumenta tu actividad deportiva
Tu metabolismo de base tiende a disminuir. Para compensarlo es necesario aumentar el gasto de energía con actividades de que evitan la acumulación de grasas (caminar, footing, montar en bici), gimnasia para afinar la silueta y streching para estirar los músculos.

Haz una merienda
Para evitar picar entre horas de forma anárquica, lo mejor es hacer una merienda a media tarde, a base de pan integral o de cereales para calmar el apetito. Si tienes hambre entre horas opta por una fruta o un yogur desnatado sin azúcar.

Organiza tus pequeños caprichos
Para que no te sientas frustrada después de una comida lo mejor es cocinar recetas apetecibles para evitar la monotonía y controlar mejor lo que comes. Además puedes añadir, sin abusar, de algunos alimentos que más te gusten para darte algún capricho de vez en cuando.

Algunos principios para una buena alimentación

Nota: los alimentos en cursiva están autorizados sólo una vez por semana.

Desayuno
50 ml de leche semi-desnatada; 60 g de pan; 8 g de mantequilla o margarina y 2 c. de café de mermelada; 1 fruta.

Comida
150 g de féculas cocidas; 1 plato de verduras crudas o cocidas; 100 g de carne/pollo cocido; 2 c. de café de aceite; 1 yogur natural; 1 fruta.

Merienda
60 g de pan; 40 g de queso o 30 g de chocolate

Cena
1 plato de sopa de verduras o 200 g de verduras crudas/o cocidas; 80 g de pescado cocido o 1 loncha de jamón cocido o 50 g de embutido; 1 c. de café de aceite; 1 yogur natural; 1 fruta.

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Fuente: EnFemenino.com


ARGENTINA: MAS CHICOS OBESOS

Junio 25, 2007

Tres de cada diez chicos son obesos o tienen sobrepeso.

Tienen entre 6 y 11 años y son de clase media y alta. Es porque comen mientras ven televisión, abusan de la comida chatarra y ya no corren ni juegan en las plazas por la inseguridad. 

Más de una vez se habló de los “chicos gordos de la pobreza”, aquellos niños de pancitas infladas a fuerza de guisos, harinas, sopas y polentas. Pero el problema de los menores con sobrepeso no se agota en los sectores más bajos. Un reciente estudio a nivel nacional revela que 3 de cada 10 chicos de clase media y alta son obesos o tienen sobrepeso. ¿Las causas? Ven demasiada televisión mientras comen, abusan de la comida chatarra y han perdido los juegos y corridas en plazas y veredas a causa de la inseguridad.

Así lo refleja un estudio realizado por la consultora Markwald, La Madrid y Asociados, que entre setiembre y noviembre del año pasado relevó los hábitos alimentarios de 1.500 chicos de entre 6 y 11 años de sectores medios y altos de la Capital Federal, el Gran Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mendoza. “El estudio se hizo en el marco de una investigación mayor sobre consumo infantil, que se llevó a cabo en distintos países de Latinoamérica. Como en estudios anteriores había surgido un temor recurrente a ser gordo , decidimos sumar algunas preguntas sobre el tema. Y la verdad es que las respuestas nos sorprendieron”, dice la socióloga Mónica La Madrid, a cargo de la investigación.

Además de revelar que el 32% de los chicos argentinos de hogares con buen nivel adquisitivo son obesos o tienen sobrepeso y corren riesgo de serlo, el estudio alumbró costumbres que llamaron la atención de los expertos.
“Encontramos, por ejemplo, que el hábito de mirar televisión mientras se come es mucho más fuerte en nuestro país que en el resto de Latinoamérica —apunta La Madrid—. También, que los chicos obesos usan menos Internet y juegan menos a los video- juegos que los chicos que no tiene problemas de peso; y que, en Argentina, no hay relación entre sobrepeso y madre que trabaja fuera del hogar, algo que sí ocurre en otros países”, explica.

Para el estudio completo se entrevistó a 6.534 chicos con sus padres, quienes informaron sobre el peso y la talla de sus hijos. Y se encontró que México es el país con mayor porcentaje de niños con sobrepeso (46%), y que Colombia es el menos afectado (27%). También, que los problemas de obesidad disminuyen a medida que los niños crecen y “pegan el estirón” (alrededor de los 10 años), y que a los niños criollos les preocupa menos “estar gorditos” que a sus pares de los países vecinos.

A su vez, como tantos otros estudios, las conclusiones de esta investigación vuelven a insistir sobre los peligros del sedentarismo. Pero advierten sobre una curiosa diferencia: “Hay una asociación entre obesidad y largas horas frente a la tele , pero no ocurre lo mismo con Internet y los video- juegos. Los chicos obesos usan menos la Web y los videos que los que no tienen exceso de peso. Pasa lo mismo que con la lectura: son actividades pasivas, pero suponen personalidades más inquietas“, asegura La Madrid.

El televisor parece ser el enemigo público número uno de la vida sana. Y por más de un motivo: “El 74% de los chicos con sobrepeso y el 81% de los obesos reconocieron que miran televisión mientras comen en familia, cifras que superan a las de otros países. Esto habla de una desestructuración de la comensalidad histórica, de una forma de comer en la que los padres ya no cumplen la función de educar y controlar como lo hacían antes”, dice La Madrid.

El doctor Horacio Yulitta, especialista en Medicina del Deporte Infanto-Juvenil de la Sociedad Argentina de Pediatría, coincide: “Antes, el momento de la comida era un espacio de encuentro familiar en el cual se cumplían ciertos rituales. Se esperaba para comer todos juntos, se servía ordenadamente y se transmitían modales y costumbres: los padres miraban cómo comían sus hijos y enseñaban a comer. Hoy se come a las apuradas, sin límites de ningún tipo (los chicos hasta eligen qué se come) y en silencio. El televisor copa la escena y la comida deja de ser lo principal; se come más y mal y se pierde el saborear, el disfrutar y el compartir“, dice.

Entre los culpables de la obesidad, el estudio también destaca “la pérdida del espacio público como ámbito de juego debido a la peligrosidad de la calle” y la incorporación de tecnologías que fomentan los juegos pasivos en el hogar.

“La inseguridad dejó a los chicos sin vereda y sin plaza. Hoy se juega en lugares estructurados y cerrados, como los peloteros, donde no hay espacio para lo creativo —opina Yulitta—. Y también se perdió el patio del colegio: por temas legales o de seguros o porque los padres se quejan si el chico tiene un raspón, está prohibido correr en el patio. Es insólito: pasan el día entero en la escuela y no pueden, siquiera, jugar a la mancha en el recreo”.

Por supuesto que el acceso, casi cotidiano, a alimentos procesados, de alto contenido graso y calórico, también aporta lo suyo. “La comida chatarra y el sedentarismo son un peligro para los chicos. Es fundamental enseñarles a comer a las nuevas generaciones, pero no es fácil. En los quioscos de los colegios no venden alimentos sanos, ni siquiera yogures. Sólo pueden comprar golosinas y eso no ayuda”, dice la doctora Edith Barinaga, directora de ALCO.

Del estudio surge, también, otro dato que acerca alivio a las madres multifunción de la nueva era. “En Argentina no se comprobó la asociación entre la madre que trabaja fuera del hogar y la obesidad, como sí ocurre en otros lugares. Acá hay más obesos en estructuras familiares tradicionales, con mamás sin trabajo remunerado”, dice La Madrid.

Para la nutricionista Magdalena Bauschen, para ayudar a un hijo con problemas de peso nada mejor que el ejemplo de los padres. “Si no comen verdura los chicos tampoco lo harán. Y son ellos los que deben apagar el televisor y destacar que el momento de la comida es un espacio para compartir y para nutrirse”.

Fuente: Gordos.com


¿GORDITO, IGUAL A SALUDABLE?

Abril 4, 2007

Entrevistamos a Lourdes Alcañiz, periodista especializada en salud y autora junto con la dietista pediátrica Claudia González, del libro Gordito no significa saludable (Ed Grijalbo). Con él pretenden erradicar la falsa creencia de que un niño gordito es sinónimo de un niño sano, que goza de buena salud. Al contrario, un niño con sobrepeso u obesidad tiene más posibilidades de convertirse en un adulto obeso, con todos los problemas de salud que eso conlleva.
 

¿En España estamos alcanzando las cifras de obesidad infantil Estados Unidos?

Las cifras de obesidad infantil en EE.UU son las más altas de todo el mundo con diferencia. Pero las cifras de España se parecen cada vez más. Incluso hay segmentos en los que los niños españoles son más obesos. En las franjas entre dos y cinco años y entre doce y catorce, hay más niños obesos en nuestro país que en Estados Unidos.

¿A qué se debe el aumento de la obesidad infantil en nuestro país?

Se han unido varios factores. Uno de ellos es la incorporación de la mujer española al mercado laboral. Esta incorporación ha sido rápida y la mujer ha unido sus habituales tareas en la cocina o en la compra a una actividad laboral que también le ocupa horas y horas. Ahora tiene poco tiempo para cocinar y suele recurrir más a comidas precocinadas, bollería industrial en el desayuno… Todo eso hace que los niños hoy ingieran más calorías.

También hoy los niños pasan demasiadas horas ante el televisor…

Sí, el nivel de ejercicio físico ha descendido. Mientras que antes los niños jugaban en los parques o corrían en la calle, hoy en día no es seguro que los niños estén jugando fuera. ¿Y donde están? En casa jugando con los videojuegos, frente al televisor…

¿Por qué un niño gordito no significa que sea más sano?

Es una creencia fuertemente arraigada en las familias. Se remonta a la guerra civil y a la postguerra. Pero hoy el problema es que, por este aumento de calorías y el descenso del ejercicio, un niño gordito tiene muchas posiblidades de seguir siéndolo en la edad adulta.

¿Cómo podemos evitar un exceso de peso en el niño?

La prevención empieza desde que un niño nace, porque si nace con un peso elevado es un niño que puede tener una tendencia a acumular más grasa. En muchas ocasiones se le dan cereales antes de tiempo, o en demasiada cantidad. Una serie de actuaciones que conducen a la obesidad. La mejor forma de saber si nuestro hijo tiene un peso correcto es consultarlo con el pediatra.

Si no atajamos pronto el problema, ¿qué ocurrirá?

Si entre los cinco y los siete años vemos que hay una tendencia al sobrepeso y si durante la adolescencia ese niño también presenta un problema de peso, es muy difícil que ese problema se corrija más adelante. Probablemente ahí tenemos ya un adulto obeso. Hoy en día si una madre ve que un niño tiene un problema de obesidad o que su peso está aumentando es tan importante que vaya al médico como si detectara una neumonía, una meningitis o un problema infeccioso grave, porque las consecuencias que va a tener a largo plazo son igual o más graves que las de una enfermedad infecciosa.¿Qué consecuencias tiene este exceso de peso en la vida adulta?

Hay consecuencias tanto físicas como psíquicas. Las consecuencias físicas más comunes son diabetes tipo 2, colesterol elevado e hipertensión. Si se trata de una obesidad en un límite alto hablaríamos de problemas ortopédicos y/o menstruales.

¿Y en el ámbito psicológico?

Es un problema grave porque en la preadolescencia es cuando se está formando la valía interior del niño, su autoestima, su seguridad. Si un niño gordito está recibiendo burlas todos los días, esa persona no va a enfrentar el mundo con la misma seguridad que un niño que sí es aceptado por el grupo.

¿Qué aconseja a padres y madres?

La planificación es esencial y se puede conseguir por ejemplo, creando un menú semanal o quincenal equilibrado que nos permitirá poder comprar los productos con antelación, dejando para el último momento sólo los productos frescos. Del mismo modo, cuando se estén cocinando platos que requieran elaboración, en lugar de hacer las raciones justas para ese día se pueden hacer más y congelarlas en porciones separadas para los días que las necesitemos. Otra parte importante de esta planificación es el desayuno, importantísimo para la nutrición de los niños y para evitar la obesidad. Los niños que no desayunan y luego comen más adelante durante el día o cenan más presentan un comportamiento nutricional que está relacionado con ciertos índices de obesidad.

¿Cómo sería un desayuno saludable?

Unos lácteos que no tienen por qué ser necesariamente leche, puede ser yogur; unos cereales o producto del grupo de los cereales, puede ser una tostada de pan integral o bien cereales bajos en azúcar; fruta; y luego un poco de proteínas, un poquito de jamón de york, queso fresco, huevo. Este es un desayuno perfecto. Y si luego lo complementamos con un desayuno saludable que se lleven al colegio para tomar a media mañana (bocadillo y pieza de fruta, por ejemplo en lugar de bollería industrial) van a tener una alimentación perfectamente equilibrada durante la mañana que les va a permitir enfrentarse a la jornada escolar bien preparados.

¿Debemos invertir en educar sobre nutrición?

La alimentación saludable es un problema de educación. Igual que las madres cuando llega la etapa de los celos hacen acopio de paciencia porque se sabe que es transitorio, lo mismo ocurre cuando estamos enseñando a comer a un niño. Educar para comer bien es una labor educativa de toda la familia. Si en nuestra casa se lee y el niño está rodeado de libros, desarrollará el gusto por la lectura; y lo mismo debe suceder con la comida saludable y el ejercicio. Hay que predicar con el ejemplo.En el tema del ejercicio, mi opinión es que debemos ayudar toda la sociedad. Si bien decimos que los niños tienen que hacer más ejercicio, a la hora de la verdad es muy difícil de conseguir si los padres tenemos jornadas laborales que son incompatibles con otras actividades.

A veces encontrar el tiempo para hacer ejercicio en familia es difícil…

Teniendo en cuenta la magnitud que tiene el problema de la obesidad en España, las autoridades pertinentes deberían ayudar a las familias españolas a recoger a esos niños y llevarlos a actividades deportivas. Es cierto que algunos colegios las organizan, pero no siempre los padres pueden combinarse los horarios.No obstante, durante el fin de semana, las familias deben promover la práctica de actividades deportivas y una buena manera es promoviendo premios por las buenas acciones de los niños que consistan en actividades al aire libre como montar en bici, ir a la montaña… La recompensa debe ser algo saludable y no por ejemplo, como sucede mucho, una merienda a base de fast food.

Fuente: Salud.Terra.es