GRIPE, INMUNIDAD Y NUTRICION

Julio 7, 2009

En medio de tantas noticias periodísticas alarmistas y alarmantes, es importante que podamos evaluar con racionalidad qué es lo que está ocurriendo con la famosa epidemia de Gripe A.

En Argentina, mágicamente, la pandemia aparece al día siguiente de las Elecciones, donde los barbijos y el gel de alcohol van a salvar a la humanidad… Barbijo debe usar la persona enferma para no contagiar, no la sana para prevenir, y el agua y jabón continúan siendo la mejor manera de tener las manos limpias.

En forma estacional en los inviernos tanto del hemisferio norte como del sur aparecen brotes epidémicos de gripe que es una enfermedad causada por dos tipos de virus: A y B. La más común y la más estable es la del virus B, por lo cual existen vacunas que ayudan a prevenirla y que específicamente se recomiendan para los grupos de mayor riesgo.

La epidemia actual que comienza en el hemisferio norte es del virus A, que tiene menos estabilidad, es decir que muta con más frecuencia por lo que hasta ahora no se desarrolló una vacuna. Lo importante es entender que ambas tienen cierta gravedad en cierto grupo de personas que a lo mejor podría estar aumentada este año por la falta de una vacuna.

La propagación de este nuevo virus H1N1 está ocurriendo de la misma forma en que se propaga la influenza estacional. Los virus de la influenza se transmiten principalmente de persona a persona cuando alguien con esta enfermedad tose o estornuda. Algunas veces, las personas pueden contagiarse al tocar algo que tiene los virus de la influenza y luego llevarse las manos a la boca o la nariz.

Ahora bien:

La decisión de la OMS de elevar el nivel de alerta pandémica a la Fase 6 es un reflejo de la propagación del virus, no de la gravedad de la enfermedad causada por el virus.

Es decir que no es una enfermedad grave en cualquier persona que tenga un buen sistema inmunológico.

Con una buena alimentación podemos prevenir enfermedades, porque el sistema inmune posee células que, como cualquier otra célula del organismo, se sirven de los nutrientes que ingresan a través de la alimentación y aumentan su actividad”, sintetizó la doctora Gabriela Perdigón, investigadora principal del Conicet y profesora titular de Inmunología del Instituto de Microbiología de la Universidad Nacional de Tucumán.

“Este enfoque de la inmunonutrición, relativamente nuevo, afirma que la dieta, entre otros factores, condiciona los mecanismos de defensa -señaló la doctora Nora Slobodianik, profesora titular de la Cátedra de Nutrición de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA-. Así como el organismo necesita energía y nutrientes, las células del sistema inmunológico los necesitan para proporcionar una adecuada función protectora.”

Los seis nutrientes que ayudan al sistema responsable de controlar las agresiones que producen las bacterias, los virus y los parásitos son las vitaminas (A, E y C), los minerales (zinc, cobre, hierro, magnesio y selenio), los ácidos grasos (omega 6 y omega 3), las calorías necesarias según la edad, la actividad física y la contextura, y las proteínas de alta calidad, como las que aportan la carne, el huevo, la soja, el queso y la leche.

Uno de los principales temas abordados en el XIV Congreso Argentino de Nutrición fue la interacción entre ¨Inmunidad y Nutrición¨. En relación al mismo, se llevó a cabo el Simposio “Inmunidad y Nutrición”, que contó con la presencia de los doctores Nora Slobodianik, Anabel Pallaro, María Estela Roux y Ranjit K. Chandra, éste último proveniente de Canadá. Asimismo, se realizó una Conferencia Plenaria: “La nutrición como determinante critico de Inmunidad e Infección“, que contó también como expositor al Dr. Chandra.

La Dra. Slobodianik, Profesora Regular Asociada de la Cátedra de Nutrición de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires y coordinadora del simposio, se refirió al tema “Nutrientes e inmunidad“. Señaló la importancia de la alimentación en su conjunto y sus componentes en particular en el desarrollo y mantenimiento del sistema inmune, como así también el daño que pueden producir en el mismo las deficiencias marginales, los excesos crónicos y el desequilibrio entre nutrientes.

El Dr. Ranjit K. Chandra, Director del Centro de Investigación en Nutrición e Inmunología de la Organización Mundial de la Salud y Profesor de la Memorial University of Newfoundland, se refirió a “La Nutrición como determinante critico de Inmunidad e Infección

Hizo especial hincapié las alteraciones que producen la malnutrición proteico-energética y las deficiencias de vitaminas y minerales sobre el sistema inmune. Ésto lleva a una mayor probabilidad de aumento de la susceptibilidad a las infecciones y también a que sean más severas y prolongadas.

Además, diversos estudios demuestran que alrededor del 35 al 50% de los individuos de cincuenta años o más presentan deficiencias de micronutrientes, siendo la deficiencia múltiple lo más habitual. Esto se da tanto en paises desarrollados como en los que no lo son.

Investigaciones realizadas en este grupo de edad afirman que si a la ingesta de una alimentación equilibrada se le suma un suplemento multivitamínico y mineral, mejoran la inmunidad y la función cognitiva, y se reduce la incidencia de infecciones como bronquitis y neumonía.

Autor: Dr. Mario K.

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LA IMPORTANCIA DEL DESAYUNO

Junio 30, 2009

Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse: “Ya hay que despertarse y nos comimos todo el azúcar que funcionaba como combustible”. El cerebro descubre la gravedad de la situación cuando la chica decide (equivocadamente) evitar el desayuno porque quiere bajar de peso con una dieta.

Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda mensaje a ver qué disponibilidad hay de azúcar en la sangre. Desde la sangre le responden: “Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más”. El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: ‘De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva’. En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que ‘a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos’.

En total no hay sino cerca de 290 gramos de azúcar, es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si a la chica se le ocurre desayunar.

En la mañana las personas con sobrepeso están apuradas o no les da ganas de comer, así que el pobre cerebro tendrá que ponerse en emergencia: ‘Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico. Cortisona, hija, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos y hasta el colágeno de la piel’.

La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en azúcar. El proceso continuará hasta que volvamos a comer. Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Se come sus propios músculos, se auto devora. La consecuencia es la pérdida de los músculos, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento: Empiezan los síntomas de falta de energía y depresión.

¿Cómo afecta eso nuestro peso?
Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro de energía, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.

Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de ‘grasa de reserva’ y la persona engordará. La razón de que los músculos sean los primeros utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisona que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en azúcar. En vez de ser convertidos en azúcar los músculos deberían obtener el azúcar y calorías ingeridas con los alimentos

Lo peor ocurre cuando llega la tarde justo antes de quedarnos totalmente sin azúcar. El cerebro antes de perder totalmente los ahorros de energía decide provocar intensos ataques de hambre y aumento del apetito llevando a sentir intensos deseos por alimentos dulces y sin poder evitarlo empiezan a comer con ansiedad todo lo que encuentran a su paso llevando a engordar otra vez.

Por último como los alimentos ingeridos con ansiedad en la tarde y la noche provocan que en la mañana del día siguiente no se tenga ganas de desayunar, se vuelve al principio de este círculo vicioso.

Autor: Dr. Salomón Jakubowicz
Fuente: Diario de las Américas

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¿QUE ES LA SUPLEMENTACION ALIMENTARIA?

Junio 20, 2009

Cuando se habla de salud, con frecuencia no se piensa en la comida diaria. Sin embargo, muchas de las enfermedades más frecuentes tienen su base en una inadecuada alimentación.

Según la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) las tres causas principales de mortalidad prematura en los países desarrollados son:

1. Patología cardiovascular (infarto agudo de miocardio, Síndromes Coronarios Agudos, etc.).
2. Los accidentes cerebro vasculares y patología asociada
3. El Cáncer

    Más del 50% de las causas de estas enfermedades se ve muy relacionada a nuestros malos hábitos alimenticios (favorecedores de la Hipertensión Arterial y Diabetes).
    Se da la paradoja que, en los sectores de población más desarrollados, teniendo a disposición más comida que nunca, padecen los mayores desequilibrios nutricionales.

    Diferencia entre comer y nutrirse

    Comer con sabiduría es adentrarnos al maravilloso mundo de los alimentos, el alimento es la base de la vida, es la materia prima con la cual el organismo va a realizar sus funciones. Si el alimento es adecuado estamos propiciando que sus funciones lleguen a ser correctas, pero éstas pueden ser deficientes si la persona no se alimenta convenientemente. Nutrir al cuerpo es darle los alimentos necesarios para que los utilice en el mantenimiento de sus funciones y en el crecimiento y renovación de sus componentes.

    La salud entra por la boca” o “Somos lo que comemos“, sin duda alguna hay una estrecha relación entre el alimento y en la salud. Para comprender la importancia que tiene una buena nutrición, es necesario conocer las substancias nutritivas y su función dentro del organismo. Los nutrientes están en los alimentos que la naturaleza nos da, pero ninguno de ellos contiene todos los elementos que necesitamos para una buena nutrición. Una nutrición adecuada implica ingerir alimentos necesarios para tener un nivel óptimo de salud.

    Si tenemos una dieta correcta, tendremos una buena alimentación. La dieta correcta debe tener las siguientes características: Completa: Todos los nutrientes. Suficiente: para edad, peso, talla, actividad, etc. Equilibrada: Los nutrientes en proporciones adecuadas. Inocua: Libre de bacterias. Variada: Que esté integrada por los alimentos de los diferentes grupos de alimentos.

    Que ponemos en el plato…

    Comemos pero no nos nutrimos. Nuestra comida industrializada tiene:

    • Excesos: Grasas, sal y Hidratos de carbono refinados…CALORÍAS
    • Carencias: micro-nutrientes, fitonutrientes, vitaminas, minerales, oligoelementos, proteínas de alta calidad.

    ¿Por qué nos llegan los alimentos tan deficientes?

    Porque la forma más barata de hacer más “volumen” de alimentos es agregando grasa e hidratos de carbono al producto.

    Además hay varios factores que se suman: agricultura intensiva, cosechas precoces, maduración en cámaras de los alimentos, largos períodos de transporte, utilización masiva de fertilizantes y pesticidas, polución ambiental, inadecuados métodos de procesamiento y cocinado de los alimentos, agregado de colorantes, saborizantes, conservantes (nitritos cancerígenos), congelación/descongelación, alimentos cocinados industrialmente (Ej.: “la hamburguesa lista”), etc.
    Todos estos procesados eliminan los nutrientes.

    ¿Cuál es el resultado?

    Una epidemia de sobrepeso mal nutrida. Padecemos grandes excesos y deficiencias nutricionales.

    Con los años estos desequilibrios se traducen en síntomas tales como cansancio, estrés, falta de rendimiento y concentración, y el desarrollo de las enfermedades arriba mencionadas. Uno de los síntomas más corrientes es el incremento del apetito, acompañado de ansiedad oral y ganas de “picar” a cualquier hora.

    La falta de nutrientes desencadena en el hipotálamo la señal de hambre, de aquí que muchas personas padezcan “Hambre permanente” o necesidad de “comer cosas dulces a cada rato”.

    ¿Con que saciamos esa hambre?
    Con más comida industrializada, o alfajores, quenques, golosinas, gaseosas, etc. Nuevamente azúcares rápidos, una descarga de insulina que produce lipogénesis (fabricación de grasa) que desencadena en el aumento progresivo de peso y el desarrollo de enfermedades relacionadas (Hipertensión arterial, diabetes entre otros).

    La reacción de no comer

    Muchas personas reaccionan tratando de controlar su peso. Lo primero que hacen es “ponerse a dieta”….Sin ningún tipo de asesoramiento profesional, en un intento de reducir las calorías ingeridas.
    Sea cual sea la dieta hipocalórica, ésta conlleva un recorte en la ingestión de alimentos y, por tanto, de vitaminas, minerales y oligoelementos, aumentando aún más las deficiencias ya existentes.

    Resultado:
    Más y más hambre, disminución de energía, nerviosismo, irritabilidad, debilidad de las uñas y el pelo, cansancio, aumenta la ansiedad, se pierden las esperanzas de continuar con la dieta, finalmente se abandona la dieta y a menudo se sube más peso que el que se había perdido.
    Se bajan los excesos, es verdad, pero también aumentan las carencias…

    La adecuada suplementación

    Los suplementos son vitaminas, minerales, hierbas y otras sustancias que se utilizan para mejorar su dieta. Pueden encontrarse en forma de pastillas, cápsulas, polvos y líquidos.
    Los resultados son muy buenos, nuestros la persona controla su peso y mejora su salud de forma natural, dándole al cuerpo simplemente lo que el cuerpo pide: Comida Nutritiva.
    Bajan los excesos (ya que estamos haciendo una dieta saludable) y se anulan las carencias (pues estamos complementando con un suplemento nutricional).

    Fuente: Alimentación Sana

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